Capítulo 24 - Una fiesta más

1.1K 59 1
                                        

Toda la tarde había sido una constante batalla: los chicos tratando de convencerme de ir a esa tonta fiesta. Me ofrecieron de todo, y aun así seguía sin ceder... hasta que Charles logró negociar conmigo. Cedí. Y unas horas después, ya me estaba arrepintiendo.

Odiaba a Charles por hacerme venir a esta fiesta. Odiaba a Lando por estar ahí como un perrito faldero al lado de Maggie. Odiaba a Maggie por ser una resbalada. Y odiaba a Alex, que no dejaba de comentar lo mal que se veían Lando y Maggie juntos. Bueno... a Alex no la odio, pero sí me molesta que siga diciendo cosas que claramente me afectan. Maldije para mis adentros mientras caminaba hasta uno de los muebles vacíos y me senté.

—¿Estás escuchando lo que te estoy diciendo? —preguntó mi mejor amiga, sentándose a mi lado.

Sacudí la cabeza. Ella suspiró frustrada.

—Ya vengo, voy a buscar bebidas —dijo, levantándose del sillón.

Me acomodé un poco más en el mueble y observé cómo todos bailaban. De pronto, alguien se sentó a mi lado.

—Hola. Te ves muy linda hoy —dijo Franco con una gran sonrisa, acercándose para darme un cálido beso en la mejilla.

—Hola. Gracias, tú también te ves muy lindo —respondí con una sonrisa. Algo tenía este chico que lograba ponerme de buenas sin mucho esfuerzo.

—Iba a preguntarte cómo estás, pero no se te ve tan bien que digamos —dijo manteniendo su sonrisa. Tenía razón.

—¿Quieres ser mi cita esta noche? Sería más divertido que andar solos y tristes —agregó.

—Me encantaría —respondí justo en el momento en que mi celular vibró. Lo revisé rápidamente.

Rockstar:
¿Estás en la fiesta?

Parpadeé varias veces. ¿Estaba aquí otra vez? Bueno... si era amigo de la chica de la fiesta, tenía sentido.

Yo:
Sí.

Rockstar:
Bien. Descubrí una terraza en el segundo piso. ¿Nos vemos ahí?

Mis manos comenzaron a temblar. Las pasé por mi cara. ¿Era este el momento? ¿Nos conoceríamos por fin?

—¿Mich? ¿Te encuentras bien? —la voz de Franco me sacó de mis pensamientos.

—Sí, todo en orden.

—¿Segura? Estás un poco pálida.

—Estamos en una fiesta. Aquí todo el mundo se ve pálido —respondí con una pequeña risa, y él sonrió también—. Tengo que ir al baño. ¿Te molestaría esperarme aquí?

—Claro que no.

Me levanté y comencé a caminar, cuando de repente...

—Cuánto lo siento —la voz de Maggie se hizo presente, justo cuando sentí algo frío sobre todo mi cuerpo.

—No fue mi intención —dijo, llevando la mano al pecho con una expresión falsa y exagerada. Franco se levantó rápidamente al ver lo que había pasado.

—Iré al baño —le dije sin mirarla, y comencé a abrirme paso entre todos los que bailaban.

Al llegar, me vi en el espejo. Tenía el vestido empapado.

—¡Agh! —exclamé, tomando una toalla para mojarla y empezar a limpiarme como podía.

Mi celular volvió a sonar. Lo revisé, buscando distraerme.

Rockstar:
¿Dónde estás?

—¡Diablos! —grité después de leer el mensaje. Justo cuando comencé a responder, mi celular decidió apagarse.

—¡Pero qué...! —grité frustrada, sentándome en el retrete. ¿Acaso podía irme peor?

Intenté encender el celular, pero no sirvió de nada. Lo dejé por la paz, terminé de limpiarme y salí del baño buscando a Alex. La encontré sentada en una de las bancas de la cocina. Me vio y se acercó enseguida.

—¡Rockstar me escribió para vernos! —exclamé. Su sonrisa se encendió de inmediato.

—¿¡Cuándo!?

—Me había dicho que en cinco minutos... pero justo en ese momento Maggie derramó su bebida sobre mí. Fui al baño, él me escribió preguntándome dónde estaba, y cuando iba a responderle, el celular se apagó.

Lo dije tan rápido que pude ver cómo la cara de Alex pasó de emoción a desesperación.

—¿¡Que ella hizo qué!?

Charles y Franco llegaron con nosotras. Me preguntaron si todo estaba bien.

—Bueno, no dejemos que eso te arruine la fiesta —dijo Charles con una sonrisa—. Vamos a divertirnos.

—Él tiene razón. Disfrutemos la noche, ya estamos aquí de todos modos —agregó Franco, tomando mi mano para llevarme a la pista de baile.

Volteé hacia Alex. Ella asintió y yo accedí.

Esa noche bailamos, bebimos, reímos... Me dejé llevar. No pensé en nada más. Ni en Maggie, ni en Lando, ni en Rockstar. Ni siquiera en Kimi, a quien no había visto en toda la noche. Solo quería seguir pasándola bien, como si nada más importara.

 𝑹𝒐𝒄𝒌𝒔𝒕𝒂𝒓.  ᴸᴬᴺᴰᴼ  ᴺDonde viven las historias. Descúbrelo ahora