20.
¿Me podía pegar un tiro? Sería más fácil que oír a Karsten hablar de lo maravillosa y espectacular que soy.
— ¿Qué tal tu día? — preguntó, tomando la carta que había en la mesa.
—Asqueroso— me sinceré, tratando de tener un tema de conversación, porque sería aún más incómodo el solo sentarme ahí a hablar—. Tengo una lesión en la rodilla, sabes lo que implica eso— dije sin mirarlo, colocando mi atención en la carta.
Casi todo era comida chatarra, la cual no me gustaba mucho; odiaba el exceso de grasa y que supiese más a aceite que a carne o pan.
—¿Fuiste a qué te revisaran?
—Sí, un compañero de clase me ayudo— cerré la carta después de ver qué solo vendían una ensalada, y supuse que esa ensalada solo llevaba lechuga y tomate, así que mi estómago se cerró como si no aceptase nada de eso en él.
— ¿Solo un compañero? — preguntó, alzando una de sus cejas.
—No tienes derecho a ponerte celoso, Karsten. Tu y yo no somos nada y tienes novia— le recordé, empezando a enojarme.
Me había puesto de un humor algo especial ese día, sobre todo cuando se me vinieron mil ideas a la mente al oír a Olimpia decirme que Axel había sido operado.
¿La vasectomía habría sido reversible? Sería una desgracia que en el mundo no hubiese más genes como los suyos.
¿Cómo sería como papá? Él era algo raro, se veía muy serio y rudo a primera vista, pero era un amor cuando se estaba en privado, además de que siempre me hacía sentir especial, como si solo fuese así conmigo y era tan atento, lo que me decía que podía ser un muy buen papá, además de que tenía una familia muy grande.
¿Pero a mí por qué me importaba eso? Solo estábamos teniendo sexo casual.
Pero me encantaba hasta la médula el maldito.
—Sabes que te sigo queriendo— oí a Karsten de repente.
No lo había estado escuchando.
—Tienes novia, y solo debes quererla a ella de esa forma— repliqué, pidiéndole al mesero que fuese hasta nuestra mesa.
—Pero lo nuestro es especial Carolein, y creo que es más por tu relación con Morgenstern.
—Él y yo no tenemos nada especial, ya te dije el por qué— traté de evadirlo.
—No entiendo qué clase de hechizo o embrujo te echo— negó tomando un poco de agua, ignorando por completo lo que le había dicho—. Es que no te das cuenta de cómo te mira o el aire que hay entre ustedes dos, te gusta demasiado y no puedes negarlo— dijo más enojado que antes.
Bueno, quizás fueron sus bonitos ojos, o su mandíbula bien definida, o el toque tierno que le daba el huequito en su barbilla, su hermoso cabello castaño, su capacidad de hacerme sonreír o todo lo que hace por mí.
—Karsten, en tu posición no puedes recriminarme nada de eso— sin esperarlo, me tomó de las manos y me miró directo a los ojos.
—Soy más que una persona a la que amaste hace años, porque tú eres más que eso para mí, eres esa maldita tormenta que me lleva al punto de retorno cada que la veo, porque debo aprender a seguirle el paso para mantenerme junto a ella, porque da igual cuánto avance sin ti, cada que te veo es como si todo se cayera y me dejase en el inicio siempre. Sé que en tu corazón hay más de lo que tú boca siempre dice. Lo nuestro siempre ha sido mutuo, y lo sigue siendo, por eso tengo la certeza de que a pesar de que tratas de mantener toda esa capa de rudeza, te mueres por volver al tiempo en el que solo éramos tu y yo así sea por unos segundos.
ESTÁS LEYENDO
Entre Rosas Y Balas.
Teen FictionDesde el punto de vista de Carolein, las rosas significaban varias cosas en concreto, incluso, si le preguntaban, era capaz de enumerar cada uno de los puntos. Primero: Amor. Segundo: Pasión. Tercero: Sangre. Cuarto: Guerra. Quinto: Fuerza. Porque e...
