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No iba a empezar a sacar conjeturas, tenía claros candidatos sobre quién podía ser mi acosador o acosadora.
En primer lugar estaba Ely Rossel, para después ser seguida por Lily Corrigan, si ella me había llamado por ver mis fotos con Axel en las revistas, ya debía de estar enterada de todo, incluso de nuestro encuentro en la limusina.
Por otro lado y quien más me alarmaba, Karsten, si llegaba a enterarse de algo indebido sobre mi vida, podría delatarme y echarlo todo a perder, por eso y más debía moverme rápido y no dejar pasar el tiempo.
Guarde el sobre con todo su contenido en el bolso y fui directo a recepción a preguntar sobre quién había dejado el sobre para mí y a qué hora. El recepcionista solo dijo que lo habían enviado por servicio de correspondencia y que había sido aproximadamente a las diez de la mañana.
A esa hora ya me había encontrado con Lily. A Ely llevaba días sin verla, aunque tampoco era como si quisiera encontrarla.
Debía comunicarme con Otto y Armin pronto, ellos harían todo lo necesario para rastrear el paquete hasta el lugar de procedencia.
Dejé el bolso en el asiento del copiloto y conduje hasta la academia.
—Maximilian— saludé a Armin. Ya estaba posicionado en su lugar, atendiendo a todos—. Tenemos un asunto importante del que hablar, así que no llegues tarde a casa.
—Recuerda que hoy es la reunión para terminar con todo lo de la misión de mañana— me susurró pareciendo calmado y natural para lo que no estaban cerca.
Mierda.
—Estaré ahí, pero te necesito muy temprano, y a Otto también— lo señalé y fui directo a mi salón.
—Estás de vuelta— Albert se acercó a saludarme, ya vestido con la ropa que usualmente portaba.
—Ya mejoró un poco y al parecer hoy va a pasar algo importante— observé el panorama, notando a Astrid con el grupo de bailarinas con las que siempre estaba.
—Van a hacer una revisión física y nos darán la introducción para la temporada de otoño— dijo lo que más o menos ya sabía—. ¿No estás en ninguna compañía aun?
—No, pero estaba pensando en esperar a que abrieran las convocatorias en el ballet de new york— había pensado en eso antes, pero como siempre había tenido en mente el regresar a Alemania a penas acabase la misión. Pero por lo que estaba viendo, todo demoraría un poco más y no podía perjudicar mi carrera en el ballet por eso.
—Sino estoy mal las abrirán en unas semanas las inscripciones, deben tener todos los cupos llenos para las obras y las competencias, estos son los meses más reñidos y esto no es Europa, así que aquí son mucho más agresivos, la gran mayoría hará lo que sea para poder tener los papeles que desean.
— ¿Y tú? ¿No entras en modo hiena?
—En este mercado la población femenina es mucho más amplia que la masculina, así que no es tanta la competencia para mí, en cambio tú... no tienes nada que preocuparte, seguramente de solo leer tu nombre te darán el protagónico a donde sea que vayas.
—Nada está asegurado, además, aquí hay muchas muy buenas bailarinas.
—Pero ninguna ha bailado en el Bolshói o ha ganado un Benoi, mucho menos ha pertenecido al ballet de Berlin, ha ganado tantas medallas de oro como tú o ha subido a primera bailarina tan rápido como tú.
—Bailo más o menos desde los cinco Albert...
—Eres la mejor bailarina de tu país, Carolein, eso te convierte en una de las mejores de Europa, todos saben quién eres, Oscar solo fingió demencia cuando te vio pasar por esa puerta, ninguna academia te negaría el acceso, pero si no te vas a cambiar rápido Oscar se enojara y empezará con sus extenuantes charlas— volcó los ojos como si le agobiara la sola idea de oír a nuestro pequeño maestro dar sus sermones.
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Entre Rosas Y Balas.
Roman pour AdolescentsDesde el punto de vista de Carolein, las rosas significaban varias cosas en concreto, incluso, si le preguntaban, era capaz de enumerar cada uno de los puntos. Primero: Amor. Segundo: Pasión. Tercero: Sangre. Cuarto: Guerra. Quinto: Fuerza. Porque e...
