30.
Axel Morgenstern.
Cuando vi que los autos estaban más cerca, noté como la calle pareció volverse más sola.
Éramos el auto, las balas y yo.
—Ahora, Axel— dijeron por el intercomunicador.
Haciéndolo a mi manera, me posicioné con el arma y contuve el aire unos segundos, los mismos en los que accioné el arma y el fusil salió disparado, recorriendo la trayectoria hasta el auto, impactando en el capote, haciendo que se frenará, explotando al instante, dejando a sus restos rodando por la calle.
¿Qué mierdas era esa cosa?
Antes de poder darle otro vistazo, ya las balas habían salido desde los edificios, dando en su blanco.
Los autos habían parado, pero los que no habían alcanzado a hacerlo también se habían visto envueltos en el impacto.
—Atalaya está en el más grande, lo tienen en la parte trasera— indicó Andreus, dándome vía libre a seguir.
— ¿Me prestas esa cosa? — Nikolay se aproximó a mi lado, pidiendo el arma que me había dado Andreus.
—Todo tuyo— se la entregué, sintiéndome más cómodo con la M249, ya que era bastante familiar para mí y me acoplaba a la perfección.
Unos cuantos hombres ya habían salido de las camionetas, algunos heridos, los otros habían sido empujados al asfalto al volverse inútiles.
Volví a revisar el arma y apunté en dirección de quienes se aproximaban. Al ser más grande, debía tener mayor cuidado y estabilidad a la hora de jalar el gatillo, por lo que traté de ser rápido, pero a la vez también quise tomar las medidas de precaución para no salir herido por mi propia causa.
—Quieren escapar, así que descarga esos cartuchos, niño— dijo Hendry a través del intercomunicador.
En vez de ir en nuestra dirección, los que habían desalojado los autos estaban usando a esos mismos como sus escudos para resguardarse de las balas propiciadas por los francotiradores.
—Ustedes vayan por aquel lado— señalé la parte en la que se podía acceder a un puente peatonal, mientras yo iba a la parte en la que la carretera se bifurcaba y había carreteras tanto unos metros hacia arriba como unos metros hacia abajo.
—Hay unos tratando de llegar a los edificios, nosotros nos desplazaremos entre ellos, Hendry y Emily irán con ustedes al igual que Miran y Maksim— narró Alaric, haciendo que viera hacia su posición.
Los italianos estaban corriendo, tratando de escapar, teniendo tanta fe que creían que eso podía llegar a pasar cuando a sus espaldas tenían a veintisiete soldados con mucha más experiencia que ellos.
Sin apresurarme demasiado, fui tras ellos, viendo como bajaban a la carretera de abajo. Desde mi altura podía observar por la mirilla del arma y apuntarles, los tiros no eran tan certeros debido a la distancia, pero también servían para crear algo de miedo. Ellos desde su posición solo se arriesgaban a girarse un poco y levantar los revólveres que llevaban en las manos.
— ¿Angelous puedes encargarte de los que estaban en la parte este? — Preguntó Valeshka. Se oía agitada, al parecer se estaba tomando muy enserio lo de ir tras de ellos.
A mí no me gustaba desgastarme, quizás eso me hacía un militar algo flojo, pero sabía que estos hombres más que matar estaban colocando todo su empeño en sobrevivir. No mucha personas podían fusionar su capacidad de escape con lo buenos que podían ser sus intentos para confrontar una amenaza.
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Entre Rosas Y Balas.
Teen FictionDesde el punto de vista de Carolein, las rosas significaban varias cosas en concreto, incluso, si le preguntaban, era capaz de enumerar cada uno de los puntos. Primero: Amor. Segundo: Pasión. Tercero: Sangre. Cuarto: Guerra. Quinto: Fuerza. Porque e...
