— ¿Cuánto van a pagarnos por hacer todo esto, Chris? —la voz del joven de no más de veinte años se escuchó amortiguada por el pañuelo negro que cubría su delicado rostro, dificultándole un poco a su compañero poder escucharlo con claridad por la cantidad de sonidos en el ambiente. Sus cabellos claros y cortos se mecían suaves al compás del frío viento de la noche.
— No van a pagarnos a nosotros, idiota —le respondió aburrido el otro muchacho de similar edad, cansado de escuchar la misma pregunta por tercera vez en todo el tiempo que llevaban juntos en ese lugar, el cual no era mucho a decir verdad—. El pago irá para el jefe cuando todo esto termine, él decidirá entonces cuánto nos toca a cada uno.
Ambos se encontraban observando absortos el caos que se desarrollaba en la ciudad desde las alturas, sentados en una posición muy relajada en la terraza de un gran edificio de más de diez pisos, como si las estructuras en llamas bajo ellos no fueran nada más que una simple fogata.
— Tira el otro tubo, Frein —le señaló el llamado Chris sus manos delgadas, donde el líquido gris se encontraba guardado y listo para ser utilizado en cualquier momento.
— A tu orden —dijo burlón realizando una mala imitación de reverencia desde su posición. Arrojó el frasco de vidrio sin fuerza y sin un lugar en específico de su interés como objetivo, dejándole a la mala suerte el destino de los citadinos que se removían como hormigas en la distancia.
Cuando el recipiente se rompió contra el suelo a muchos metros desde donde se encontraban en un sonido opacado por todo el ruido del caos, observaron cómo los efectos ya antes vistos tantas veces por ellos no se hacían esperar. Las personas más cercanas al líquido en el piso –que ya comenzaba a secarse y volverse gas– cambiaron de inmediato espantando a las otras, y luego se produjo una reacción en cadena que sumió la antes magnífica ciudad de Rosel en la destrucción. Penosamente no contaban con ninguna fuerza de ayuda ya que sus protectores fueron invocados a otro lado, pensando de manera tonta que su localidad jamás correría con ese trágico destino.
— Vamos —el joven que arrojó el frasco miró molesto a su compañero que ya se había parado para retirarse, poco dispuesto a dejar de ver lo que le entretenía. Lo siguió un momento después de mala gana perdiéndose ambos en la espesura del humo que creaban los incendios.
***
Ocho meses antes.
La puerta oxidada que demostraba ser la entrada a ese lugar resonó con un sonido chirriante cuando fue abierta para él por un soldado apostado ahí. Sus pasos retumbaban de manera bulliciosa por culpa del silencio lúgubre a pesar de intentar bajar cada peldaño con la punta de sus pies.
Dentro de esa prisión subterránea el olor a moho incomodaba su nariz, causando que esta se retorciera en muecas extrañas que no servían de nada para disminuir la sensación molesta. Las gotas de agua que producían un gran eco y la mala iluminación provocaban una escena terrorífica, como si una bestia agresiva fuera a aparecer por una de las esquinas oscuras en cualquier momento para quitarle la vida tan pronto se distrajera un segundo.
El guardia armado que iba junto a él se detuvo frente a una reja de acero negra perfectamente pulida, de atractiva brillantez, y según él creía, también electrificada. Desde la penumbra en su interior pudo notar como un par de ojos rojos lo miraban con curiosidad y escuchaba sonar las pesadas cadenas colgantes que lo apresaban de manos y pies cuando se movía en cada paso hacia su dirección.
El prisionero se acercó tranquilo a la reja sin tratar de tocarlo ni extender las manos en un gesto desesperado como otros solían hacer en diferentes cárceles, se veía muy acostumbrado a esa vida, de modo que uno podía imaginar el tiempo de su condena o la muy probable cantidad de reincidencias que tenía.
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DRAGONES (Borrador)
FantasyRío trabajó durante casi toda su vida bajo las órdenes de la mafia creando así una personalidad un poco retorcida. El peor error que pudo cometer un día dejándose llevar por la avaricia fue robarle a su propio jefe, con quien saldó la deuda cuando l...
