Aprendí que si alguien no desea vivir, no podrá sobrevivir.Ángeles.
A pesar de que lo que escuchaba me hacía daño, y que no le encontraba explicación a como me sentía, quería saber más.
—Siento que te estás saltando.
—Hay cosas que te pueden traumar, yo nunca quise que me salvarás, Ángeles, por esa razón nunca lo lograste, yo lo que quería era la libertad de mi madre, no la mía.
Me moví despacio para poder verlo a los ojos.
—¿Me amas?
—Ni yo puedo asegurar cuánto te amo; no sabes cuánto.
—¿Por qué me hiciste vivir un infierno si al final perdería?—pregunté, mirándolo fijamente a los ojos.
—Para que vieras como era mi vida, aún fuera de ella sufriste, y no me quería imaginar lo otro, Ángeles —Sonrió, y yo lloré.
Tenía demasiadas emociones encontradas.
—No me estás matando, me estás arrancando el alma poco a poco.
Levantó su mano, y me tocó la mejilla.
—Lo siento, fuiste un error, pero te volvería a cometer —Sonrió tristemente. —. Ángeles.
No le respondí, sólo lo miré con más atención.
—Te amo.
No entendía porque siempre me llamaba para decírmelo, cuando estaba cara a cara a él.
—¿Por qué me llamas...?
—Porque quiero que prestes atención a mis palabras, en toda mi vida sólo he amado a dos personas con toda mi alma, mi madre, y tú. No sé mucho del amor, tampoco puedo decir que percibía el amor de mis padres, pero sólo quiero que sepas que te amo tanto como a nada.
Si su risa fuera eterna, si sus ojos brillaran siempre, si esos ojos se mantuvieron abiertos siempre, si su olor y calor fueran eternos. Tal vez las sonrisas no desparecieran de mi rostro, tal vez el brillo de mis ojos fueran eternos como los tuyos.
Estar junto a él, siempre fue un tal vez.
—Ahora que sé... —Toqué el dije que colgaba de su cuello. —. Que tu corazón late por mí, saber que estás aquí, no puedes dejarme.
Retiró un flequillo de mi frente, se encontraba muy concentrado en mi melena, no entendía la razón, era tan extraño.
—Y yo no quiero perder el tiempo, no quiero morir sin antes haber vivido —Estampó sus labios contra los míos, y los devoró intensamente.
Eché hacia atrás mi melena, y acomodé mis codos alrededor de su cuerpo sobre el colchón. Reí contra sus labios cuando sentí mi cabello en su lugar de antes.
—¿Qué tanto haces con mi cabello?—pregunté, sonriendo y alejándome un poco.
—Me gusta mucho tu melena —Cerró los ojos, y acercó su rostro hacia mi oreja. —. También me encanta como huele —besó mi mejilla, mi oreja, y mi cabeza.
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Maite (Desgarrador#1 ✔)
Teen FictionÉl se dedicaba a estudiar, era lo único con que podía matar el aburrimiento y ella a acosarlo pero jamás le habló y ese fue su mayor error, si tan sólo lo hubiera hecho pudo haberlo sacado de aquel laberinto, de aquel hoyo en el cual se hundía poco...