Capítulo 26

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Mite.

Estaba pintando cuando mi teléfono empezó a sonar, odiaba que me interrumpieran cuando pintaba, por ende, decidí ignorarlo pero, no paraba de sonar.

Dejé de pintar para contestar. En la pantalla apareció el nombre de mi ex mejor amigo, antes lo tenía como bro pero, ahora todo cambió. Me preguntaba ¿cómo el me tendría?

—¿Qué quieres?

—Maite, alguien entró a la casa de Ángeles, no creo llegar a tiempo. Debes hacer algo —explicó desesperado.

Inmediatamente me dirigí hacia la ventana y observé su casa, viendo como alguien violaba la seguridad. ¡Maldita sea!

Bufé, suspiré, solté una bocanada de aire pero, ni idea de que hacer me llegaba.

—Sabes lo que me estás pidiendo ¿verdad? Es como decirle “hola, se mi amiga” ¡no la quiero en mi vida Sline!

—Quieres pensar que no tengo idea de quien está en su casa y que podría matarla. Eres el único, ¡estás a cinco malditos pasos de ella!

UF, UF.

Me apoyé a la ventana indeciso.

—No puedo hacerlo —sostuve mi mechón con fuerza. —, Dios, es una situación muy difícil.

—Vete a la mierda —colgó.

No podía quedarme ahí, no mientras, alguien podía hacerle daño a ella y pudiendo impedirlo. Bajé corriendo las escaleras, tal como estaba, unos jeans negros y una franela blanca, apresuré el paso para salir de mi casa y llegar a la suya.

Traté de no tocar nada, el tipo en capucha iba subiendo las escaleras, decidí meterle el pie para que terminara rodando por ella. No dejé que se recuperara y me lancé sobre a él, a puñetazos.

—¿Quién te ha enviado aquí?—lo tomé del cuello de su camisa y lo sacudí. —, responde —rabié.

Con su pierna me pateó y caí de espaldas al suelo, me paré inmediatamente y lo ví sacar una pistola. Intenté quitársela, peleamos por quitársela el uno al otro hasta el punto de soltar un disparo que terminó en la puerta.

Lo empujé hacia afuera, se levantó y salió corriendo. Maldito cobarde. Decidí irme antes de que ella bajara, a medio camino giré y la ví parada en las escaleras, estaba estupefacta pero, como siempre se veía hermosa. Rompí una de mis propias reglas, una vez que entre, siempre seré el responsable.

Me fui a casa, lo primero que hice fue lanzarme a mi cama y mirar el techo por largo rato. Y así me quedé hasta que llegara mi madre.

Pasaron dos días y ella no me habló, lo agradecí, no quería que lo hiciera, aunque por otra parte me dolía que no lo hiciera.

Iba saliendo de casa cuando ví un papel arrugado a la izquierda, lo tomé y lo desenvolví.

GRACIAS.

Sonreí, eso era mejor aunque esperaba que no llegáramos más lejos, no, solo no tuve el valor de permitir que alguien te lastimara pero, no significa que quiera que te acerques.

Ángeles.

Podías ser insensible, odioso y orgulloso, pero, me salvaste la vida y te merecías ése gracias, nada más, porque quería hacer cosas nuevas, quería intentar dejarte atrás, además tu siempre lo quisiste así, que no te hablara, así que te daría el gusto.

Recogiendo mi melena en una coleta empecé a caminar por la acera, iba a casa de Sline, él no lo sabía, pues era una sorpresa. Frené de golpe al verlo saliendo de su casa, nuestras miradas chocaron, ¿qué más quería la vida o el futuro? Restregarnos en cara que no podíamos estar juntos, que estábamos destinados a amarnos pero, no a vivir ése amor.

Maite (Desgarrador#1 ✔)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora