CAPÍTULO 30

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Amelia.

Devuelta al infierno.

Salí de la clínica pero para mi mala suerte no para mi casa sino para el juzgado, tengo que estar presente en el juicio para que encierren a Liam. El muy descarado admite que trabajaba para Avila desde hace años y su plan siempre fue enamorarme para luego casarse conmigo y entregarme a Avila y Regginal Reyson, también que trabajaba con Fiallos y que el era socio de Avila desde muchos años atrás, muchos más antes de conocer a Dereck.

Testifico en su contra y trato de actuar fuerte aunque siento desvanecerme en el acto, Liam me mira con una sonrisa y siento que no puedo seguir con esto. Mariana me ayuda a salir del juzgado con cuidado y subimos a la camioneta, todo el lugar está lleno de camarógrafos y la prensa y debido a eso debemos ponernos lentes oscuros para que los flashes no nos cieguen.

-Tranquila, vamos a casa y te relajas ¿okey?- asiento.

Eso es lo único que quiero, llegar a casa y relajarme durmiendo en mi cama, clavo la vista en la ventana y arrugo las cejas cuando el auto se desvía.

-Disculpe pero se está desviando.

-Lo sé- mi sangre se enfría cuando reconozco la voz- Tengo claro donde es su casa teniente.

Es Fiallos, sujeto la mano de Mariana y conduce más rápido, intento llamar a mi padre pero me quita el celular.

-Intenta hacer algo y sus hijos la pagan caro.- nos advierte a las dos.

Me quedo inmóvil, no quiero que Dafne y Massimo salgan lastimados por mis estupideces.

-Tranquila, todo estará bien- le susurro a Mariana.

Tengo que ser fuerte, si muestro debilidad tomarán el control sobre mi. Cuando llegamos a las fueras de Londres dos hombres abren las puertas del auto y nos obligan a bajar a la fuerza.

-¡Ten cuidado con ella imbecil!- le grito cuando empujan a Mariana.

Hay un jet y de el baja Regginal haciendo que se me baje el azucar, se acerca a mi y me toma de la cintura.

-¡Sueltame!

-No las lastimen, las quiero sanas y salvas- habla y a la fuerza me besa.

Lo rasguño haciendo que se separe de mi pero vuelve a tomarme con fuerza. Nos arrastran dentro del jet y este despega rápidamente, cuando veo a Ávila me arrincono en un extremo del jet.

-Vaya, vaya ¿a quién tenemos aquí?- se acerca a Mariana.

-¡Déjala!- le grito.

Viene hacia mi y sujeta mi rostro.

-Aún recuerdo todo de ti en Dubái- me besa a la fuerza y cuando intento forcejear aprieta mi abdomen haciéndome jadear de dolor- Ahora no tienes a nadie para que te proteja- saca una jeringa y niego.

-¿Qué es eso? Apartalo de mi- sonríe.

-Solo es una pequeña dosis de alucinógenos con un toque de cocaína y heroína- niego y el corazón me late como loco cuando acerca la aguja a mi piel.

-¡No la toques!- Mariana se va encima de el y Regginal la sujeta del cabello arrastrándola.

Avila me prensa la aguja con fuerza y vierte su contenido en mi, la cabeza empieza a darme vueltas y la vista se me nubla.

-Hijo de puta- se ríe mientras yo me arrastro hasta llegar donde Mariana- Estoy bien, no te preocupes- arrastro la lengua para hablar y limpio sus lágrimas.

Escucho las risas de Ávila y le doy una mirada asesina.

-Pudrete- me río mientras me aferro que Mariana- No van a joderme otra vez, Dereck y papá vendrán por nosotras.

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