XC - Steve Rogers

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(Advertencia: SMUUUUUUUT >:)


«Volveré, te lo prometo» aquellas palabras resonaron en mi mente durante todos los meses que duró la guerra contra Alemania.

Nunca entendí el afán de Steve por querer ser partícipe de una guerra de tal magnitud. Siempre manifestó que era su deseo poder ayudar y servir a su patria. Pero, al decir aquello, muchos se reían de él pues, su anatomía no le acompañaba mucho en su anhelo por ser soldado; era asmático y también flacucho. Intentó alistarse cuatro veces, falsificando sus datos pero, de esos cuatro intentos, todos fallaron dejándolo totalmente frustrado.

-No entiendes,___________!-Me dijo cuándo intenté persuadirlo. -Quiero ayudar. No puedo quedarme aquí sin hacer nada por mi patria.

El día en que Steve logró conseguir su alistamiento vi mi mundo derrumbarse en pedazos. Era mi amigo, el único que tenía y optaba por irse de mi lado; una parte de mí se desprendía junto con su ida. Lo único que pedí es que volviera sano y salvo a casa.

Lo único que pude saber de él y, que vi por televisión fue su nuevo y escultural físico. Era el nuevo símbolo del patriotismo en Norteamérica, realizando hazañas que dejaban boquiabierto a todos los compatriotas. Muchos niños salían a jugar a fuera y simulaban ser el "Capitán América", el héroe que Norteamérica idolatraba.

Ciertamente un día desperté mucho más temprano de lo normal. No podía dormir sabiendo que la guerra había terminado y que Steve volvería a casa. Me aterraba pensar que se pudo haber olvidado de mí. No tenía conocimiento de lo que habían hecho con él y, si su memoria seguía intacta. Pensar en la situación no me ayudó en nada. Lo único que conseguía era alterar mis nervios para cada palabra albergada en mi mente con respecto a la nueva apariencia de mi buen amigo Steve Rogers.

Me levanté y caminé por el pasillo de la casa, sintiendo de a poco un aroma peculiar adentrarse en mis fosas nasales. Rose, pensé a medida que me iba acercando. Mi compañera de piso se había ausentado por unos días al tener que ir a casa de sus padres por problemas familiares. Creí que era ella quien estaba tostando panes. Pero grande fue mi sorpresa al ver un cuerpo robusto y grande frente a mí. Estaba de espalda, solo sus brazos se movían sobre la pequeña mesita, buscando una que otra cosa para comer. Restregué mis manos contra mis ojos, parpadeando un par de veces, creyendo que todo era parte de un sueño.

-¿S-steve? -Pregunté en un hilo de voz. Mis ojos se aguaron y de inmediato mis lágrimas comenzaron a deslizarse por mis mejillas. El sujeto giró sobre sus talones, esbozando una sonrisa al verme. Terminé por sorprenderme una vez decidió caminar hacia a mí. Anonadada recorrí su anatomía perfectamente trabajaba. ¿Qué rayos le habían hecho? Retrocedí asustada. Su altura me incomodaba.

-____________.... -Murmuró. Sus ojos azules relucían con viveza y emoción. Pude notar un par de lágrimas asomarse a sus ojos, pero él con rapidez las sacó de allí.

-¡Steve! -Chillé con emoción. Salté a su cuerpo aferrándome de él. Sus brazos no tardaron en rodearme, apegándome más a su cuerpo duro y fornido. -¡No lo puedo creer! -Exclamé con emoción. -¡Pero que grande estás! ¿Qué rayos te han hecho, uhm? ¿Te dolió?

-Un poco. -Rio. Mis manos en un acto por saber si eran reales sus músculos, tocaron sus brazos, abdomen y por último su rostro. Steve reía ante mi escepticismo.

-El Steve que conozco se hubiese quejado si yo lo tocaba. -Entrecerré los ojos, escudriñándolo con la mirada. Bien sabía yo que le incomodaba ser tocado por mí. Más aún si aquellos toques lograban despertar cierta sensación en su hombría. -Necesito ver si son reales...

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⏰ Última actualización: Mar 16, 2023 ⏰

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S. Rogers - C.Evans || One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora