XLIV - Chris Evans

12.4K 630 48
                                        

44.- 37th birthday


Mi teléfono celular vibraba cada cinco minutos y las llamadas de mis familiares no cesaban. Tuve que tomarme el tiempo necesario fuera de las grabaciones para contestar sus llamados y decirles de paso que me encontraba trabajando en esos momentos. Mi mamá, una mujer orgullosa y muy querendona con sus retoños, no dudó en tenerme en el teléfono por más de media hora, felicitándome por mi cumpleaños número 37.

—Mamá... —Reí. Mi progenitora se escuchaba eufórica tras recordar el día en el que llegué al mundo y aterricé en sus brazos.

—Ese fue el día más hermoso de mi vida, hijo. —Me dijo. —Mi pequeño ahora tiene 37 años, pero para mí aún tienes cinco. —Pude percatarme de una ligera oscilación en su tono voz que, me dejó claro que comenzaría a llorar en cualquier momento. —Te quiero, hijo. Desearía estar contigo ahora, pero...

—Mamá, no importa. No te preocupes. Tu llamado era todo lo que esperaba.

—¿Estarás con _________? —Me preguntó, curiosa.

—No. —Musité, apenado. —El embarazo, ya sabes. No la ha pasado muy bien últimamente. Se quedó en casa. —Y lancé un suspiro pesado, sintiéndome culpable en parte, por cómo se sentía ahora que estaba esperando a nuestro primer hijo.

Mi madre se condolió de lo que vivía ___________, explicándome que ello era algo normal que solía suceder. Sus palabras me dieron aliento y tranquilidad necesaria. Al fin y al cabo, sabía que estaba bien en casa, bajo el cuidado de nuestra empleada y única persona en la que _________ confiaba plenamente. Sin embargo, pese a ello, a que sabía que ella se encontraba en casa, segura, no podía evitar pensar en todo lo que estaba sufriendo por llevar a nuestro hijo en su vientre; los mareos y vómitos eran algo frecuente, tanto como sus dolores de cabeza. Poco comía, porque en realidad todo lo devolvía. Ni si quiera el agua podía beber. Pero, __________ me decía que, pese a todo, se encontraba bien lo cual, no cría con gran certeza.

Durante la tarde recibí su llamado nuevamente. Me volvió a felicitar.

—Es tu cumpleaños, Evans. —Me decía entre risitas cuando le dije que ya había recibido muchas felicitaciones de su parte. —Quiero felicitarte cuantas veces pueda este día.

—Quisiera que estuvieses aquí, preciosa. Necesito verte para saber que estas bien. —Musité. _________ volvió a reír, pero con ternura. — Lo siento...

—¿Por qué? —Me preguntó.

—Algunas veces siento que estas sufriendo mucho...

—¿Lo dices por mi embarazo? —Cuestionó. Me quedé callado. No quería hablar y parecer crudo con mi respuesta. Quería tener a mi hijo, pero también quería que __________ dejara de sentirse tan mal. Verla vulnerable, me dolía. —Chris, amor... queríamos a este niño, lo planeamos desde hace tiempo. Además, nadie sabía que iba padecer estos malestares. Son cosas que pasan. El médico me dijo que, por ser primeriza, estas cosas suceden.

—Lo sé, pero es que no sé de qué forma ayudarte.

—Me basta con escuchar tu voz y que me mimes cuando me encuentre mal, Evans. Con eso me ayudas bastante. —Y volvió a reír con ternura.

Colgamos después de unos minutos, con la promesa de volver a llamarnos durante la tarde antes de ir a dormir.

Pasé la gran parte del día grabando, ello me ayudó bastante a distraerme y a no pensar más de la cuenta. Después de haber terminado las grabaciones del día, me indicaron que fuera a la sala de reuniones, donde vi a casi toda la franquicia MARVEL entre globos y una mesa perfectamente decorada, cubierta de chatarra y cosas para beber.

S. Rogers - C.Evans || One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora