El Vestíbulo de Hogwarts era un hervidero de voces exaltadas y sonidos de baúles arrastrándose, acompañados por el ulular de cientos de lechuzas, maullidos de gatos, y croar de sapos. Se encontraba abarrotado de estudiantes vestidos con ropas informales, que buscaban entre la multitud a sus amigos para despedirse de ellos. Durante la Semana Santa, una gran mayoría volverían a sus hogares. Algunos se quedarían en Hogwarts a pasar las vacaciones, pero incluso éstos pululaban por el Vestíbulo buscando a sus compañeros para desearles una feliz semana. La profesora McGonagall se encontraba en lo alto de la gran escalera de mármol, llamando a la disciplina, mientras los alumnos la rodeaban, bajando en tropel las escaleras. El profesor Slughorn estaba en un rincón, charlando animadamente con un grupo de alumnos, sin preocupase por mantener el orden del lugar. Un malhumorado Filch aguardaba junto a las puertas dobles de salida, escoba en mano, al parecer decidido a limpiar el lugar en cuanto todos se fuesen.
Ron Weasley tenía particulares problemas con la multitud. Luna llevaba un buen rato persiguiéndolo, armada con una especie de pulverizador mágico lleno de un líquido de color violeta, el cual trataba de rociar alrededor del pelirrojo a pesar de la firme negativa del mismo. Según la joven Ravenclaw, Ron estaba rodeado por Bundimuns invisibles, y ella pretendía ahuyentarlos con el pulverizador. El misterioso líquido violeta olía a escarbato mojado. Ron casi se estaba viendo obligado a correr por el Vestíbulo, esquivando a los cientos de alumnos que había a su alrededor, intentando alejarse de la joven rubia. Agitaba las manos de forma bastante cómica para ahuyentar el olor de la pócima cuando la chica conseguía pulverizar a su alrededor.
Harry se limitaba a seguir su zigzagueante travesía por todo el Vestíbulo, al lado de Hermione, ambos esperando pacientemente a que Luna terminase su insistente cometido. Hermione arrastraba su baúl, con la cesta de Crookshanks encima, y Harry, además de su baúl y la jaula de Hedwig, también arrastraba el equipaje de su amigo por el desgastado suelo de piedra.
—¡Qué pases buena semana, Harry! ¡Y tú, Hermione! —les deseó a voz en grito Colin Creevey, al pasar junto a ellos seguido por su hermano Dennis. Harry y Hermione le respondieron con las mismas palabras, y aceptaron con resignadas sonrisas que les tomase una rápida fotografía con la cámara que llevaba al cuello.
—Nunca creí que diría esto, pero tengo ganas de pasar unos días fuera de Hogwarts —comentó Harry, mirando a Hermione una vez Colin se alejó. Sin dejar de caminar tras Ron entre la multitud—. Estamos estudiando más que nunca. Hasta ahora nunca nos habíamos tenido que quedar incluso por la noche haciendo deberes sin ser época de exámenes. Empiezo a pensar que los ÉXTASIS son importantes de verdad... —bromeó, mirando a su amiga con complicidad. Ella le dirigió una mirada airada.
—¿Empiezas a pensarlo? —le espetó, arrancándole una risita. Pero después sonrió, cambiando la mano con la cual arrastraba su pesado equipaje, y añadió—: También me apetece irme de Hogwarts unos días. No he salido de aquí desde verano.
—Cierto, en Navidades no pudiste irte —recordó entonces Harry, frunciendo el ceño con compasión. Después su sonrisa se amplió—. Ya era hora de que estuviéramos los tres juntos en La Madriguera. Extrañamos mucho tu compañía en Navidades.
—Oh, gracias, Harry —correspondió ella, dedicándole una radiante sonrisa. Ambos cambiaron bruscamente de itinerario, para poder seguir a Ron, el cual había cambiado de dirección con un derrape, logrando esquivar una pulverización de Luna—. Yo también tengo muchas ganas de ir. También os eché mucho de menos. Aunque me da pena Neville, que vuelve a quedarse aquí...
—Bah, estará con Luna, lo pasarán bien juntos. No se aburrirá —bromeó Harry, guiñándole un ojo a su amiga, la cual rio. Ron, varios metros más lejos, había localizado a Ginny entre la multitud, y se había parapetado tras ella, señalando a Luna con un dedo amenazador y diciéndole a su hermana algo que no llegaron a oír. Harry y Hermione se dirigieron hacia ellos, resignados.
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Rosa y Espada
RomanceDraco Malfoy, ante la prolongada ausencia de la profesora de Runas Antiguas, se dedica a revolucionar la clase a sus anchas con ayuda de sus colegas, impidiendo estudiar. Hermione Granger, alumna responsable y aplicada, no piensa quedarse de brazos...
