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Manuel

Tal como le había prometido, intenté despertar a Gabi antes que las Hermanas se levantaran, pero me fue imposible hacerlo, estaba dormido profundamente. Decidí levantarme con cuidado, ir hasta su habitación y abrir la puerta de par en par esperando que nadie me viera, volví a mi cuarto, alcé a Gabi y lo llevé para acostarlo. Ni siquiera se inmutó, seguramente estaba bastante cansado. Lo tapé viendo cómo se acurrucaba, sonreí pasando mi mano por su pelo antes de besarle la frente. Salí del cuarto y cerré la puerta con suavidad, no quería terminar despertándolo ahora.

—¿Pasaron la noche juntos?

Pegué un salto cuando escuché el susurro, me giré encontrándome con María, atrás de ella estaba Laura. Las dos me miraban expectantes porque respondiera de una vez. Solté el aire que tenía en los pulmones.

—Es una larga historia.

—Nos queda una hora antes de tener que preparar el desayuno.

—Me vas a obligar, ¿no? —María asintió—. Bueno, vamos a mi habitación, me esperan a que me duche y después les cuento.

Los tres nos metimos en mi cuarto, agarré ropa y me metí en el baño mientras ellas se acomodaban. No tardé mucho en salir arreglado decentemente, ellas me miraron sentadas en mi cama, expectantes por saber lo que habría pasado entre Gabi y yo. Me senté en la silla de mi escritorio, tomé aire y les conté que habíamos estado juntos, sin entrar en detalles y que, después, habíamos dormido en mi habitación hasta hacía un rato. Ellas intercambiaron una mirada y volvieron a mirarme, María tenía una sonrisita que, estaba seguro, iba a estar acompañada de alguna burla.

—Me alegra que las cosas entre ustedes vayan bien.

—Creo que va mejor que bien, Mari.

Acotó Laura tomándome por sorpresa, normalmente no emitía sonido, pero ahora daba su opinión sobre mi relación. Le sonreí asintiendo, después de todo tenía razón, las cosas iban mejor que bien, a pesar de los intentos de Isabel para meterse entre nosotros.

—¿Qué pensás hacer después? —preguntó María.

—¿Después?

—Sí, después. No me digas que pretendés mantener esto en secreto toda la vida.

—Siempre le digo a Gabi que no me importa lo que pase después, que quiero disfrutar todo esto.

—Pero "después" va a llegar en algún momento, Manuel. Yo sé que estás descubriendo todo esto de enamorarte y estar con alguien, pero no podés ocultarlo toda la vida.

—Mari, no lo presiones.

Intervino Laura, María la miró unos segundos y soltó un suspiro.

—Mirá, Manuel, él está muy enamorado de vos. Puede que ahora te banque el secreto, pero no creo que pueda aguantarlo por mucho tiempo y ahí vas a tener que decidir entre tu profesión y tu novio.

Un silencio se formó en la habitación, clavé la mirada en el piso sin saber cómo contestar. No iba a negar que tenía razón en lo que decía, pero no sabía cómo se suponía que tenía que reaccionar. Laura se disculpó por ella y se la llevó como si me hubieran ofendido. Lo cierto era que tenía razón, en algún momento iba a tener que elegir qué camino iba a seguir en el futuro. No estaba seguro qué tendría que hacer cuando ese momento llegara, o cuándo llegaría. Me quedé en mi cuarto hasta que la hermana Nieves vino a buscarme para desayunar. Cuando salí, Gabi también lo hizo, todavía despeinado y con cara de dormido. Sonreí como tonto, se veía demasiado lindo así.

—¿Te despertaron? —asintió como un nene chiquito—. Dormí un rato más, después te traigo café.

—No, debería desayunar con todos.

PecadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora