Gemma
Estaba caminando por el largo pasillo del primer piso tomándome de las manos nerviosa, debo admitirlo me siento como adolescente en tener su primera cita con un chavo, aunque claro, la gran diferencia es que no es una cita, es una salida de amigos.
Me detuve para dejar que unas chicas entraran a una tienda que se llama"Angel Ballerina", ya que estaba parada enfrente de las paredes de cristal que mostraban los productos de la tienda, aproveche en ver desde afuera con una mirada rápida, tienen de demasiado accesorios para danza de diferentes tipos, pero casi pegue mis manos en el cristal abriendo en grande la boca al ver el hermoso outfit en un maniquí de mujer.
El leotardo es oscuro con las mangas de ¾ excelentes para mi para no sentir frío o calor, los mallones eran de un tono azul gris semi transparente, pero lo que más me llamó la atención eran sus calentadores de las piernas que llegaban hasta las rodillas, eran de un tono oscuro con pequeños diamantes incrustados, me encanta porque pareciera unos calentadores del espacio y los diamantes son como las estrellas.
Yo mire la hora de mi celular, aun tengo diez minutos antes que se cumpla la hora, mire por los lados como si fuera a cometer un delito, solo...quiero ver el precio de esos calentadores, nada más, me metí a la tienda dirigiéndome a los calentadores para ver el precio, agarre la etiqueta que colgaba y busque el precio.
Puse una mano en mi pecho mostrando espanto al precio !Cien euros?, ¿Qué son mágicos?, ¿Los diamantes son reales?, yo con el ceño fruncido desvié mi mirada a estos calentadores, pueden ser hermosos, pero con esa cantidad de dinero puedo utilizarlo en otras cosas que sí valen la pena, además que este dinero ni siquiera es mío.
Saque mi credencial haciendo una pequeña mueca, cada vez que gasto en algo...me siento muy mal, yo se que el director Galder solo trata de ayudarme, pero tampoco quiero aprovecharme en su ayuda. Así que lo mejor es irme de esta tienda, iba dirigiéndome a la salida, pero me detuve cubriéndome la boca al ver una sección de calentadores, ¡Tienen unos calentadores de arco iris!
Emocionada agarre esos calentadores para ver el precio, saque de nuevo un gruñido queriéndolos aventar !150 euros?, pero la señorita que trabaja aquí me empezó a ver con sospecha, yo le sonreí un poco nerviosa doblando los calentadores y dejándolos en su lugar.
Basta Gemma, que Reto te está esperando, preferí salirme de la tienda antes de ver algo que me guste y no pueda tenerlo, ahora entiendo cómo es que las chicas de ballet su ropa de entrenamiento es tan bonita, aquí deben comprársela o en otras tiendas como ese estilo, el mío...es ordinario y no me importa, cumple con su trabajo, pero...
Saque un suspiro subiendo la mirada al techo, recuerdo que...casi nunca tenía esas oportunidades, comprar ropa por gusto, si lo hacía era porque de plano la ropa que tenia ya no me quedaba, recuerdo cuando era una pequeña y ni siquiera podía obtener un peluche que veía en una tienda de juguetes, los berrinches que le hacia a mi madre por quererlo, pero ella siempre respondía "Gemma, no tengo el dinero para comprarlo, preciosa compréndeme por favor", los únicos días donde recibía un regalo, eran en mi cumpleaños y navidad. Las películas de Musa siempre le sacaban del apuro a mi madre.
Me detuve de nuevo al ver una tienda de instrumentos musicales, me quedé mirando fijamente al violín recordando a Leon, su violín...sí parecía ser de él por el diseño peculiar, ni idea que tocaba violín, pero...empecé a fruncir el ceño mostrando enfado, su primo debió rompérselo, aun me es difícil creerlo, Leon el más molesto de la academia es molestado por su propio primo, ¿Será algo familiar?, ¿Un conflicto?,¿Si el don de Leon es fuerte, porque no lo utiliza contra él?, tengo tantas dudas.
Yo empecé a caminar de nuevo tratando de no pensar en eso ahorita, Reto me anda esperando, me salí a los jardines, me detuve por instinto al verlo, se encontraba sentado como chino en el borde de la fuente teniendo su cuerpo enfrente de la fuente mostrando la espalda, tiene su libreta de dibujo recargada sobre sus rodillas tratando de mantenerla firme, con una mano la sujeta mientras con la otra está dibujando, él voltea a ver la punta de la fuente y mostré un poco de ternura al ver a una golondrina descansado sobre la punta.
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POTESTAD
FantasySe dice que los más afortunados padecen el síndrome de Alejandría, pero Gemma fue una excepción. Unos ojos morados no hicieron que su padre estuviera presente en su vida, ni le apareció dinero para escapar de la pobreza o le dio la cura de la grave...
