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La mañana se filtraba a través de las cortinas, inundando la habitación con una luz suave y cálida. Jiho abrió los ojos lentamente, sintiendo un ligero dolor en su brazo por haber pasado toda la noche en la misma posición. A su lado, Haneul comenzaba a despertarse, parpadeando despacio mientras intentaba orientarse.

Jiho sonrió al ver a Haneul tan cerca de él. Acarició suavemente la mejilla de Haneul, quien instintivamente se acurrucó un poco más contra él, disfrutando del contacto. El corazón de Jiho latía con fuerza mientras miraba a Haneul, sintiendo la necesidad de expresar lo que llevaba dentro desde hacía tiempo.

—Haneul... —comenzó Jiho, su voz suave pero teñida de nerviosismo.

Haneul lo miró, aún medio dormido, con una expresión tranquila pero curiosa. Jiho tragó saliva, pensando en cómo formular su pregunta de la mejor manera posible.

—¿Tú... estás enamorado de mí? —preguntó Jiho finalmente, su voz apenas un susurro.

Haneul frunció ligeramente el ceño, claramente confundido por la pregunta. No entendía del todo qué significaba estar "enamorado". La palabra le sonaba familiar, pero su significado era todavía un misterio para él.

Jiho notó la confusión en los ojos de Haneul y sonrió, acercándose un poco más.

—Anoche... la película que vimos... —comenzó a explicar Jiho—. Los dos personajes estaban enamorados, ¿recuerdas? Cuando dos personas se quieren mucho, sienten algo especial por el otro. No es solo como cuando uno quiere a sus padres o a un amigo... es algo más profundo, algo que te hace querer estar siempre cerca de esa persona, cuidarla, hacerla feliz.

Haneul lo escuchaba con atención, asimilando cada palabra con interés. Aunque todavía no comprendía completamente el concepto, algo en sus ojos indicaba que estaba empezando a entender.

—Jiho... yo... —intentó decir Haneul, esforzándose por encontrar las palabras adecuadas. No estaba seguro de cómo expresar lo que sentía, pero sabía que estar cerca de Jiho le hacía sentir bien, seguro y contento. Era algo que no había experimentado con nadie más.

—No te preocupes si no entiendes todo ahora —dijo Jiho, suavemente, al ver que Haneul luchaba por encontrar las palabras—. Solo quiero que sepas que, para mí, eres muy especial. Te quiero mucho, Haneul.

Haneul sonrió, una sonrisa cálida y sincera que iluminó su rostro.

—Jiho... tú... eres especial para mí... —respondió Haneul con dificultad, pronunciando cada palabra con cuidado.

Jiho sintió una calidez en su pecho al escuchar esas palabras. Aunque Haneul aún no comprendiera del todo lo que significaba estar enamorado, sabía que sus sentimientos hacia él eran profundos y auténticos.

—Gracias, Haneul —dijo Jiho, sintiendo que su corazón se llenaba de alegría—. Eso es lo más importante para mí.

Se quedaron un rato más en la cama, disfrutando de la compañía del otro. Jiho sabía que con el tiempo, Haneul entendería mejor sus propios sentimientos. Por ahora, estaba contento de tener a Haneul a su lado, aprendiendo y creciendo juntos cada día.

Después de unos minutos de tranquilidad, Jiho sintió que debía levantarse, aunque lo último que quería era dejar la cama y el confort de estar junto a Haneul. Pero ya era casi hora de desayunar, y sabía que su madre estaría esperando que ambos bajaran a la mesa.

Haneul, por su parte, se quedó en la cama, mirando a Jiho mientras este se estiraba y se preparaba para salir de la habitación. Algo rondaba en la mente de Haneul, algo que no lograba entender. Cuando Jiho le explicó lo de estar enamorados, había mencionado la palabra "padres", y luego, cuando Jiho se dirigía a los suyos, siempre los llamaba "mamá" y "papá". Haneul no sabía qué significaban esas palabras, y la curiosidad comenzó a crecer en su interior.

The power of fateHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora