Pogo

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Flasback. Marbella, años antes

Toni había escapado y se había creído que me había matado. El siguiente paso es reunirme con Michelle para dar por terminado el plan. Más temprano que tarde, la CIA va a encontrarme y no puedo dejar que todo lo que he hecho se vaya al garete.

Cuando llego al lugar acordado, Michelle ya está esperándome allí junto a un médico que se ocupará de que todo salga como debe ser. Pogo cumplió su palabra y está descansando, pero no tardará en darse cuenta y despertar.

-¿Todo listo?

-¿De verdad no hay otra salida?

-Si quiero librarme de la CIA no. Rápido, Pogo no va a tardar en reaccionar.

-¿No le contaste nada?

-Lo haré dentro de poco, pero no puede tener escapatoria Michelle o no me dejará hacerlo.

Me quité la ropa y me tumbé en la camilla. El médico que trajo Michelle me puso una vía y me conectó a diferentes máquinas para controlar mis signos vitales. Por último, me ató a la cama para que no pudiera moverme, o más bien Pogo. Una vez que todo estaba listo, llame a Pogo para hablar con él. Se iba a enfadar conmigo, pero no quiero seguir actuado a sus espaldas.

-Pogo, despierta

-Gustabos, ¿que hacemos aquí?¿que está pasando?

-Tengo algo que contarte, algo que no sabes.

-Pogos sabe todo, Gustabos no puede ocultarle nada.

-Pogo, en el Edificio; descubrí que al igual que tu me ocultas cosas, yo puedo hacerlo. Nunca lo usé hasta ahora porque no me molestaba que supieras todo. Pero era necesario.

-¿Gustabos engañó a Pogos? Prometiste no mentirme nunca.

-Lo sé, por eso te lo quiero contar. Ya no quiero engañarte más.

-Habla Gustabos.

-Nos quitamos el gps, pero la agencia tiene un chip que controla mis signos vitales. Esta instalado en el corazón y no hay forma de sacarlo sin matarnos.

-¿Y porque estamos atados en un hospital? Pogos teme los hospitales.

-¿Recuerdas la misión donde falleció otro agente? Su chip indicó que estaba muerto pero luego el medico pudo resucitarle pero no volvió a funcionar. Tuvieron que ponerle otro.

-¿Y eso que tiene que ver?

-Si queremos librarnos de la CIA, tengo que morir. Mi corazón debe dejar de funcionar Pogo.

-¿Quieres que Pogo muera? No Gustabo, Pogos no lo va a permitir.

-Por eso te pedí que descansaras. El medico va a inyectarme una droga que va a parar mi corazón, pasados unos 10 minutos tratara de reanimarme y por eso te necesito.

-Gustabos quiere que Pogos lo traiga de la muerte.

-Exacto, confío plenamente en ti Pogo. Te pedí que descansaras para que tuvieras la suficiente fuerza para traernos a los dos de vuelta.

-Pogos lo hará, Pogos es fuerte.

-Lo se Pogo, hasta pronto. No tomes el control hasta que mi corazón se pare ¿de acuerdo? si no, no funcionara.

-Dile a Michelle que me llame y volveré.

Abrí los ojos y miré a Michelle. Sabia que era yo y sabia lo que había pasado dentro de mi cabeza. El miedo se reflejaba en sus ojos, no estaba segura de hacer esto pero no había otra salida. Para escapar de la CIA y ser libre, debía morir literalmente.

-Es tu última oportunidad, ¿estás seguro?

-Sabes que es la única salida. Ya sabes que hacer.

-¿Y Pogo?

-Se enfado un poco pero va a hacerlo. Me dijo que lo llames cuando sea el momento de tomar el control.

-Lo haré

-Nos vemos en unos minutos.

-Más te vale o iré a buscarte al infierno.

No pude evitar sonreír y con ganas además. Encontrar a Michelle había sido mi salvación en el edificio. Ella me había apoyado desde el primer momento sin poner en duda nada. Quería acabar con la CIA tanto como yo, pero estaba dispuesta a lo que fuera por mi. Solo tuve que pedírselo y lo dejo todo por mi.

El medico se acerco y me inyecto una medicina que pararía mi corazón en pocos segundos en la vía que tenia en el brazo. Cerré mis ojos y solo espere a que el momento llegara. Note como la droga entraba en mi cuerpo, la sangre infectada por ella iba camino de mi corazón. Notaba como ardía en mi cuerpo y entonces note el fuego. La droga estaba en mi corazón y este luchaba por seguir latiendo. Poco a poco la cantidad de droga en el fue lo suficientemente grande y mi corazón no pudo mas, dio su ultimo latido.

Como hace años, en el hospital de la CIA, solo veía oscuridad. No podía ver nada, mi mayor temor, mi infierno personal, estar solo. Una vez más estaba allí.

-Gustabos

-¿Pogo?

-Voy a luchar, Michelle me llama. Por favor, no me dejes solo.

-No lo haré Pogo, te espero aquí.

-No, aquí no. Solo acude cuando Pogos te llame.

-De acuerdo, ve con Michelle.

"Gustabos me pidió pelear y eso es lo que iba a hacer. Hemos sufrido demasiado para que ahora que estamos tan cerca lo perdamos todo. La droga es fuerte, pero ya casi no me quema en el cuerpo, oigo a Michelle y trato de tomar el control por completo. Nunca había intentado traer a Gustabos de la muerte de una manera tan literal, pero no iba a rendirme. Comienzo a notar las descargas en mi cuerpo, están tratando de reanimarnos. Concentro toda mi fuerza en el corazón de Gustabos, debo hacer que vuelva a latir. Oigo como aquel medico le pide cosas a Michelle, creo que son drogas que ayudaran a Pogos para que el corazón de Gustabos vuelva a latir. Es muy difícil hacer esto, ni siquiera se muy bien como hacerlo, pero debo hacerlo. Mi razón de ser depende de ello, Gustabos no puede morir, Pogos no puede morir. Una descarga más, logro que el corazón se mueva pero solo un par de veces. Michelle me llama una y otra vez, me pide que sea fuerte. Noto mas drogas en mi cuerpo. El medico le dice que se aparte, van a dar una descarga mas, concentro toda mi fuerza en el corazón y cuando la electricidad de la descarga desaparece, vuelve a latir. Es un sonido lento y perezoso, pero late. Lo conseguí, Gustabos esta vivo. Pero yo estoy muy cansado, el esfuerzo ha acabado con mis fuerzas así que es el momento de darle el control de nuevo.... Gustabos, vuelve"

-¿Matthi? Matthi por favor te lo pido, despierta, no me hagas darte un bofetón. Pogo ha cumplido su parte del trato y ahora te toca a ti, vamos. Reacciona de una vez, Pogo ya no tiene fuerza. Matthi por favor.

-No, no me.... llames así.

-¡Dios! Gustabo estás aquí. Gracias a dios, bueno a Pogo en realidad.

-Sabia que Pogo nos salvaría.

-Descansa, ¿vale? Ahora me toca a mi ocuparme de unas cosas y regreso.

-Jacob.

-Ya hablamos de eso, en cuanto me asegure de que estás bien me ocuparé de sacarlo de aquí como acordamos.

-Vale, quiero dormir.

-Descansa, ambos.

Gustabo Garcia. El FinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora