Capítulo 38: Día familiar
Pasan tres años. Boruto tiene 4 años y Menma tiene 9 años. Menma es el hermano mayor de Boruto.
Un día tranquilo, Sasuke estaba sentado en el sofá, mirando televisión mientras leía un libro, completamente absorto en la historia que tenía entre manos. El sol entraba a través de las ventanas, bañando la sala con una luz cálida y relajante. Naruto, por otro lado, estaba en el suelo, jugando con sus hijos, Boruto y Menma. Los tres estaban concentrados en una partida de cartas, en la que Boruto no paraba de reír cada vez que ganaba una mano.
Sasuke apenas levantó la vista de su libro cuando sintió que alguien se acercaba. Antes de que pudiera reaccionar, Naruto, con una sonrisa traviesa, se lanzó hacia él y lo besó en los labios de manera apasionada. Sasuke, sorprendido, dejó caer el libro sobre su regazo y se quedó congelado por un momento. Sin embargo, pronto se recuperó y respondió al beso, permitiendo que fuera más profundo. No era la primera vez que Naruto lo sorprendía de esta manera, pero aún así, a veces le costaba adaptarse al gesto tan repentino.
—¿Qué demonios, Naruto? —murmuró Sasuke entre el beso, algo molesto por la falta de aviso. Pero, en el fondo, disfrutaba de la cercanía de su esposo.
Naruto, al ver la reacción de Sasuke, soltó una risa divertida mientras se separaba un poco. Sin embargo, antes de que Sasuke pudiera protestar más, Naruto comenzó a darle miles de besos en la mejilla, con una sonrisa brillante en el rostro.
—Te amo tanto, Sasuke, te amo tanto... —repetía una y otra vez, mientras le daba pequeños besos en la mejilla, con la misma emoción de siempre, como si el simple hecho de estar cerca de Sasuke lo hiciera sentirse el hombre más feliz del mundo.
Sasuke, con una ligera sonrisa que no lograba esconder, observaba a Naruto. A veces se sentía como si estuviera en una montaña rusa de emociones, ya que Naruto tenía esa habilidad de hacer que su corazón latiera más rápido con los gestos más simples.
—Te amo también, Naruto... —respondió Sasuke, sus palabras calmadas, pero con un tono suave y lleno de cariño.
Menma y Boruto, que estaban observando todo desde el otro lado de la sala, no pudieron evitar soltar unas risas. Boruto, con su característico sentido del humor, se acercó a ellos.
—¡Papá, papá! ¡No quiero ver eso! —dijo Boruto tapándose los ojos con las manos, aunque no pudo evitar asomarse un poco entre los dedos.
Menma, más serio, se acercó y miró a sus padres con una ligera sonrisa.
—¿No crees que ya deberían dejar de hacer eso delante de nosotros? —dijo Menma en tono burlón, aunque sin dejar de sonreír.
Naruto se echó a reír y le dio una palmadita en la cabeza a Menma.
—¡Vamos, chicos, no sean tan sensibles! El amor entre papá y yo no es algo para esconder, es algo natural —dijo Naruto con una gran sonrisa, mientras abrazaba a Sasuke de la cintura.
Sasuke, en lugar de enojarse, simplemente miró a Menma y Boruto con una leve sonrisa. Aunque no le gustaba mostrar sus sentimientos tan abiertamente, no podía evitar que Naruto lo arrastrara en su entusiasmo y alegría.
—No tienen que preocuparse. No voy a seguir besando a tu padre todo el día —dijo Sasuke, con un tono más relajado y divertido, mientras le lanzaba una mirada a Naruto.
Naruto, siempre juguetón, le devolvió la mirada, con una sonrisa traviesa.
—¡No prometo nada! —respondió con tono burlón, provocando una risa entre sus hijos.
Después de un rato, Naruto se levantó del sofá y estiró los brazos. Miró a Boruto y Menma, que seguían jugando, y luego a Sasuke, con una expresión más tranquila.
—¿Qué tal si pasamos el día juntos, en familia? —preguntó Naruto con una sonrisa.
Sasuke asintió.
—Suena bien. Pero sólo si podemos salir a entrenar después —respondió él, sabiendo que Menma lo agradecería.
Menma sonrió de inmediato y se levantó rápidamente del suelo.
—¡Sí! ¡Es lo que quería! —exclamó mientras Boruto seguía jugando distraído.
Naruto y Sasuke se miraron con una sonrisa. A pesar de sus personalidades tan diferentes, ambos se preocupaban profundamente el uno por el otro, y por sus hijos. No importaba lo caótico que fuera su día a día, siempre encontraban tiempo para disfrutar de esos momentos simples pero significativos en familia.
Después de un rato, todos salieron al jardín. Naruto, Sasuke, Menma y Boruto se reunieron allí, jugando, entrenando y disfrutando del día. A lo lejos, se escuchaba el sonido del viento entre los árboles y el canto de los pájaros. Era un día perfecto, lleno de risas y amor. Y aunque los momentos divertidos y espontáneos como esos no duraban mucho, ellos sabían que cada uno de esos instantes los unía aún más como familia.
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Un Destino Inesperado.
RandomEsto trata básicamente del SasuNaru y toda la paranoia. Espero disfruten.
