Capítulo 44: Dudas y Deseos
La tarde caía en Konoha, y la luz dorada del sol atravesaba las hojas de los árboles, tiñendo el aire con un suave resplandor. Naruto y Sasuke caminaban juntos hacia la casa después de su encuentro en el bosque, pero la tranquilidad que debería haber venido tras su victoria estaba empañada por un silencio tenso. Aunque la sombra había sido destruida, la verdadera amenaza seguía en el aire, y las dudas continuaban acechando en el corazón de Sasuke.
Al llegar a casa, Menma y Boruto los recibieron corriendo, ambos llenos de energía.
—¡Papá! ¡Papá! —gritó Boruto, saltando hacia Naruto, quien lo atrapó en sus brazos con una sonrisa.
—¡Nos prometiste que íbamos a entrenar más tarde! —añadió Menma, corriendo hacia Sasuke, aunque algo en el rostro de su padre lo hizo detenerse.
Sasuke esbozó una ligera sonrisa hacia su hijo mayor, pero su mente estaba en otro lado. Naruto, por su parte, sintió la atmósfera cargada y se dirigió a Menma y Boruto con un tono suave.
—Hoy ha sido un día largo, chicos. Vamos a descansar un poco y luego entrenamos, ¿les parece?
Boruto hizo un puchero.
—¡Pero tú dijiste que entrenaríamos juntos! —insistió, y Naruto le revolvió el cabello con una risa.
—No te preocupes, Boruto, cumpliré mi promesa. Solo dame un poco de tiempo para recuperar el aliento, ¿vale?
Sasuke observó la interacción entre Naruto y sus hijos en silencio, cruzando los brazos y manteniendo su distancia. Una incomodidad sutil empezó a crecer dentro de él, y aunque sabía que Naruto lo amaba, el incidente de la noche anterior aún lo atormentaba. Esa sombra con la forma de Naruto, esas palabras burlonas… No podía ignorar lo que había visto.
Naruto se dio cuenta de que algo estaba mal cuando notó la rigidez en el cuerpo de Sasuke. Suspirando, dejó a Boruto en el suelo y se acercó a Sasuke, colocando una mano suave sobre su hombro.
—Sasuke, ¿podemos hablar? —preguntó Naruto en voz baja, intentando calmar la tormenta que veía formándose en los ojos de su esposo.
Sasuke asintió brevemente, pero sus ojos seguían fijos en el horizonte. Miró a Menma y Boruto, que observaban la interacción con curiosidad.
—Chicos, ¿por qué no entran a la casa y se preparan para la cena? —dijo Sasuke, su tono firme pero sin perder la calidez.
Menma asintió y tomó a Boruto de la mano, llevándolo adentro. Una vez que los niños desaparecieron de la vista, Naruto se volvió hacia Sasuke, preocupado.
—Sasuke… sé que algo te está molestando. —Naruto se acercó más, buscando la mirada de Sasuke—. Hablemos.
Sasuke finalmente lo miró, pero había algo oscuro en su expresión, un dolor que no podía ocultar. Sin poder evitarlo, las palabras salieron de su boca más frías de lo que había planeado.
—¿Por qué me cuesta tanto confiar en ti, Naruto? —preguntó Sasuke, entrecerrando los ojos.
Naruto, sorprendido por el comentario, retrocedió un poco, herido.
—¿De qué estás hablando? ¿Esto es sobre lo de anoche? —preguntó, su voz subiendo de tono levemente.
—No es solo eso —respondió Sasuke, sintiendo cómo su pecho se apretaba con cada palabra—. Esa cosa que se parecía a ti… No puedo dejar de pensar en por qué eligieron tu imagen. Y no solo eso, Naruto. Últimamente, siempre estás ocupado, siempre fuera en misiones. Y cuando estás aquí, parece que te preocupas más por los chicos que por nosotros.
Naruto abrió los ojos con sorpresa. No podía creer lo que escuchaba.
—¡Sasuke, eso no es verdad! Siempre estoy pensando en ti, siempre. Los niños son importantes, claro, pero tú eres mi esposo. ¿De dónde viene todo esto?
Sasuke desvió la mirada, su corazón golpeando con fuerza. No quería admitirlo, pero las palabras salieron sin poder contenerlas.
—La sombra de anoche, Naruto… era como si representara todo lo que temo. No solo que no pueda protegerte, sino que quizá… quizá ya no soy lo más importante para ti.
Naruto frunció el ceño, su frustración creciendo.
—¡Eso es ridículo, Sasuke! ¡Tú siempre has sido lo más importante para mí! —Naruto dio un paso adelante, intentando calmar el dolor en el rostro de Sasuke—. Lo que viste fue una trampa, un intento de dividirnos. No dejes que funcione. Por favor.
Pero Sasuke se apartó, su corazón atrapado entre la razón y los celos. Y fue en ese momento cuando una sombra más sutil apareció en sus pensamientos: Sai. Durante las últimas misiones, Naruto había pasado más tiempo con Sai, y aunque Sasuke sabía que no había motivos para desconfiar, no podía evitar sentir una punzada de celos.
—Naruto… últimamente has estado mucho con Sai —dijo Sasuke en voz baja, sin mirarlo directamente.
Naruto abrió los ojos sorprendido, y luego, una sonrisa triste se dibujó en su rostro.
—¿Estás celoso de Sai? —preguntó, sin creérselo del todo.
—No es eso, solo… es que no puedo evitarlo. Cuando estás con él, siento que hay una parte de ti que no conozco —confesó Sasuke, sus puños apretándose a los lados.
Naruto suspiró profundamente, cerrando los ojos por un momento antes de acercarse de nuevo a Sasuke, esta vez más determinado.
—Sasuke, escucha —Naruto lo agarró suavemente por los brazos, obligándolo a mirarlo—. Sai es mi amigo, nada más. No hay absolutamente nada entre nosotros. Nunca lo ha habido. Tú eres la única persona que amo. Y si alguna vez te he hecho sentir inseguro, lo siento de verdad.
Sasuke lo miró a los ojos, buscando sinceridad, y lo que encontró fue la verdad cruda. Naruto realmente lo amaba, sin importar lo que su mente intentara decirle. Sintió que su pecho se liberaba un poco del peso que lo oprimía.
—Naruto… —susurró Sasuke, y antes de que pudiera decir algo más, Naruto lo interrumpió inclinándose hacia él y presionando sus labios suavemente contra los suyos.
El beso fue lento, reconfortante, lleno de promesas no dichas. Sasuke cerró los ojos, permitiéndose sentir el calor de Naruto, dejándose llevar por la familiaridad de sus labios. Todo lo que necesitaba en ese momento era recordar que estaban juntos, que pase lo que pase, siempre lo estarían.
Naruto se apartó lentamente, con una sonrisa suave en los labios.
—Siempre estaré aquí, Sasuke. Pase lo que pase, lo enfrentaremos juntos —dijo Naruto, acariciando suavemente la mejilla de su esposo.
Sasuke asintió, sintiendo una paz momentánea, pero sabiendo que aún quedaban cosas por resolver. Se abrazaron en silencio, dejando que el viento nocturno envolviera sus cuerpos.
De repente, la puerta de la casa se abrió y Menma y Boruto salieron corriendo.
—¡Papá! ¡Tenemos hambre! —gritó Boruto.
Sasuke y Naruto se miraron y sonrieron ante la interrupción, sabiendo que, al menos por ahora, las sombras podían esperar.
—Vamos, Sasuke, es hora de cenar —dijo Naruto, tomando su mano y guiándolo hacia la casa.
Pero en el fondo de sus mentes, ambos sabían que aún había una amenaza acechando. Y cuando llegara el momento, estarían listos para enfrentarla, juntos.
[Continuará...]
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Un Destino Inesperado.
RandomEsto trata básicamente del SasuNaru y toda la paranoia. Espero disfruten.
