Cap32: Día Normal.

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Capítulo 32: Día normal

Era una mañana tranquila en la casa de Naruto y Sasuke. La luz del sol entraba suavemente por las ventanas, iluminando el cuarto donde Sasuke se encontraba con su recién nacido, Boruto. Sentado en una silla mecedora, Sasuke sostenía a su bebé en brazos, amamantándolo con una expresión amorosa y tranquila. Los ojos de Boruto se cerraban lentamente mientras succionaba con suavidad. Sasuke, sin poder evitar sonreír, acarició con delicadeza la pequeña cabeza de su hijo.

—Eres tan pequeño... —susurró Sasuke—. No puedo creer que ya estés aquí, Boruto. Tu papá y yo te hemos esperado tanto.

Los ojos de Sasuke brillaban con un cariño profundo, completamente absorto en la mirada tranquila de Boruto, que parecía estar quedándose dormido en su pecho.

Mientras tanto, en el salón, Naruto y Menma estaban inmersos en un emocionante juego de cartas. Ambos reían a carcajadas, disfrutando de ese tiempo juntos. Naruto tenía una sonrisa ancha, y Menma, con su energía inagotable, estaba decidido a ganarle a su padre.

—¡Papá! ¡Voy a ganarte esta vez, te lo juro! —exclamó Menma, poniendo una carta sobre la mesa con fuerza.

Naruto rió, claramente disfrutando del desafío que su hijo le lanzaba.

—¿Ah sí? —respondió Naruto, levantando una ceja—. ¿Eso crees, Menma? Porque no lo voy a poner fácil. ¡Toma esta! —lanzó su carta con un gesto dramático.

—¡Nooooo! —Menma exclamó, mirando la carta que Naruto había jugado—. ¡Eso no es justo, papá! ¡Hiciste trampa!

Naruto fingió estar ofendido, llevándose una mano al pecho con exageración.

—¡Yo? ¿Hacer trampa? Menma, soy el Hokage. ¡El Hokage no hace trampa!

Menma, sin perder la determinación, lo miró fijamente.

—¡Voy a ganarte de todos modos! —dijo, decidido a no rendirse.

—¡Me gusta esa actitud! —respondió Naruto, desafiante, mientras se preparaba para la siguiente jugada.

El ambiente en la casa era relajado y lleno de risas. Después de unas horas, ya cerca del mediodía, la familia se trasladó a la cocina. Sasuke, habiendo dejado a Boruto en su silla alta, estaba preparando el almuerzo. Los sonidos de los utensilios chocando y los ingredientes cocinándose llenaban la cocina, mientras Naruto, de pie junto a la ventana, miraba hacia afuera.

Menma se entretenía con algunos juguetes en el suelo, mientras Boruto, aunque todavía muy pequeño, miraba todo a su alrededor con ojos curiosos.

Naruto, distraído por el paisaje, de repente se fijó en algo... o más bien, en alguien. Un hombre alto, de aspecto atractivo, caminaba por la calle, y por alguna razón, captó la atención de Naruto. Con una mezcla de asombro y humor, Naruto no pudo evitar gritarle por la ventana, medio en broma.

—¡Oye, guapo! —exclamó Naruto, sonriendo con descaro.

El hombre miró brevemente hacia la casa, sin saber muy bien qué decir, y continuó su camino. Naruto, aún riéndose de su comentario, cerró la ventana y se volvió hacia la cocina. Sin embargo, lo que no esperaba era encontrarse con la mirada afilada de Sasuke, quien lo había escuchado todo.

Sasuke fruncía el ceño, claramente molesto. Aunque su rostro mostraba serenidad, Naruto podía ver el destello peligroso en sus ojos.

—Ya verá... —murmuró Sasuke en voz baja, como si hablara consigo mismo, pero claramente molesto. Una sombra de celos y posesividad cruzaba su expresión.

Naruto, sin darse cuenta de la tormenta que se avecinaba, se acercó a la cocina, riéndose aún por su pequeña broma.

—¡Sasuke, no te lo vas a creer! Vi a un tipo guapísimo pasar por aquí. Le grité para ver si respondía, pero... —Naruto se detuvo al darse cuenta de que Sasuke estaba justo delante de él, y lo miraba con una expresión que hizo que se le congelara la sangre.

Sasuke, sin decir una palabra, tenía un cuchillo en la mano, el mismo que estaba usando para cocinar. Sus ojos estaban fijos en Naruto, y la tensión en la habitación se podía cortar con una navaja.

—¿Guapo, eh? —dijo Sasuke en voz baja, con un tono que no dejaba lugar a dudas sobre cómo se sentía—. Así que, ¿te gustan los hombres guapos ahora?

Naruto retrocedió un paso, nervioso al ver el cuchillo en la mano de Sasuke.

—Espera... espera, Sasuke, no te lo tomes en serio. Solo estaba bromeando, ya sabes cómo soy... —Naruto levantó las manos en señal de paz, tratando de calmar la situación—. No quise decir nada con eso.

Sasuke apretó el cuchillo con más fuerza, aunque no dejó de observar a Naruto con esa mirada peligrosa.

—¿Bromeando? —repitió Sasuke, acercándose lentamente a Naruto—. ¿Te parece que gritarle a otro hombre es algo divertido?

Naruto tragó saliva, claramente nervioso. Nunca había visto a Sasuke tan molesto por algo tan pequeño.

—Sasuke, no fue nada... solo vi a alguien pasar y... tú sabes que yo solo tengo ojos para ti. ¿Verdad? —Naruto sonrió con nerviosismo, intentando calmar a su esposo.

Pero Sasuke no parecía dispuesto a soltarlo tan fácilmente.

—¿Solo para mí? —Sasuke levantó el cuchillo, aunque no con la intención de hacerle daño, pero el gesto fue suficiente para que Naruto diera un paso hacia atrás, sudando ligeramente—. Te recuerdo que soy yo el que cocina con cuchillos en esta casa, Naruto. No me hagas usarlo para otra cosa.

Naruto soltó una risa nerviosa.

—¡Vamos, Sasuke! Sabes que lo dije sin pensar. No te pongas así.

Sasuke, con los ojos entrecerrados, dejó el cuchillo sobre la encimera y se cruzó de brazos.

—No lo olvides, Naruto. Tú eres mío. Y si vuelvo a oírte diciendo algo así, te aseguro que no solo será un cuchillo lo que esté sosteniendo la próxima vez.

Naruto asintió rápidamente, sin querer agravar más la situación.

—Lo sé, lo sé... No volverá a pasar, lo prometo.

Sasuke, finalmente relajando los hombros, dio media vuelta para continuar cocinando, aunque Naruto sabía que no lo había dejado ir del todo. Mientras Sasuke removía los ingredientes en la olla, lanzó una última advertencia, sin volverse a mirarlo.

—Más te vale que no lo olvides, Naruto.

Naruto, aunque aún nervioso, sonrió con alivio al ver que la situación no había pasado a mayores. Se acercó a Sasuke y, con una sonrisa juguetona, lo abrazó por la cintura.

—Sabes que solo bromeaba. No hay nadie más guapo que tú, Sasuke.

Sasuke soltó un suspiro, sin dejar de remover la comida.

—Eres un idiota —murmuró, aunque Naruto pudo notar el leve rubor en sus mejillas.

Menma, ajeno a todo lo que había sucedido, corrió hacia la cocina, riendo.

—¡Papá! ¡Boruto está haciendo una cara muy graciosa! ¡Tienes que verlo!

Naruto se separó de Sasuke y fue hacia la mesa, donde Boruto, desde su silla alta, miraba a todos con una expresión curiosa y confusa.

Naruto sonrió ampliamente.

—¿Qué pasa, Boruto? ¿Te asustaste porque tu papá casi me mata? —rió, dándole un suave golpe a Menma en la cabeza—. ¡Vamos a jugar con tu hermanito!

Sasuke, mientras tanto, miró a su familia desde la cocina, sintiendo una mezcla de irritación y cariño. Aunque Naruto a veces lo sacaba de quicio, no podía negar que lo amaba profundamente.

—Idiotas... los dos —susurró para sí mismo, pero esta vez con una sonrisa en los labios.

Era un día normal, con sus altibajos, pero al final, todos estaban juntos, y eso era lo más importante.

Un Destino Inesperado.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora