Cap65: La Visita de Sai e Ino

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Capítulo 65: La Visita de Sai e Ino

Era una tarde tranquila en la casa Uzumaki, y tras el reciente torbellino de emociones, el ambiente finalmente comenzaba a calmarse. Naruto estaba en la cocina, preparando el almuerzo, mientras Sasuke leía un libro junto a Ayami, quien jugaba cerca, rodeada de sus juguetes.

De repente, alguien llamó a la puerta. Naruto se apresuró a abrir y, para su sorpresa, se encontró con Sai e Ino, acompañados de su hija de diez años, Inoyin Yamanaka, quien sonreía alegremente.

— ¡Naruto! —saludó Sai con su voz calmada y una pequeña sonrisa—. Esperamos no interrumpir.

— ¡Sai! ¡Ino! ¡Qué sorpresa! —exclamó Naruto con entusiasmo—. ¡Es un placer verlos! Pasen, pasen. Aquí tienen una familia que los recibe con brazos abiertos.

Sasuke miró hacia la puerta al escuchar el bullicio y vio a la pareja de amigos entrando. Ayami, siempre curiosa, se escondió detrás de Sasuke, asomando solo su pequeña cabecita para observar a los recién llegados.

— Sasuke, —saludó Ino, sonriendo mientras miraba alrededor—, tienes una hermosa familia.

Sasuke asintió en agradecimiento y se levantó para recibirlos.

— Ino, Sai. Bienvenidos, —dijo con una leve inclinación de cabeza. Ayami le tiró de la manga, con sus ojos llenos de curiosidad, mientras observaba a Ino y a Inoyin.

Naruto, siempre el anfitrión, los invitó a sentarse.

— Vengan, vamos a sentarnos. Y ustedes también, Inoyin, —dijo, guiñando un ojo a la pequeña, quien sonrió con entusiasmo.

Inoyin, llena de energía, se acercó a Ayami con una gran sonrisa.

— Hola, Ayami, —saludó la niña Yamanaka con dulzura, inclinándose hacia ella—. ¡Me llamo Inoyin!

Ayami miró a Inoyin un poco tímida, pero respondió con su vocecita suave:
— ‘Ola... Ina... ‘oyin... —Ayami balbuceaba, tratando de pronunciar el nombre de su nueva amiga.

Naruto y Sasuke intercambiaron una mirada divertida, orgullosos de ver cómo Ayami intentaba socializar.

Ino se sentó junto a Naruto en la mesa mientras Sasuke y Sai hablaban un poco sobre las novedades en la aldea. Naruto, quien siempre encontraba una manera de hacer sonreír a los demás, decidió comenzar una conversación animada.

— Entonces, ¿qué los trae por aquí? ¿Alguna misión importante o solo una visita de amigos? —preguntó Naruto, sonriendo.

Ino sonrió y miró a Sai.
— Decidimos venir para ver cómo estaban todos y presentarles oficialmente a Inoyin. Hemos escuchado que Ayami es adorable, y creímos que sería bueno que las dos se conocieran.

Sai asintió, con su típica expresión serena.
— Además, queríamos ver cómo iba todo con ustedes. Han pasado muchas cosas últimamente.

Sasuke asintió, agradecido de tener la compañía de sus amigos.

Mientras tanto, Ayami y Inoyin seguían explorando sus propios mundos. Inoyin sacó un par de flores que había recogido en el camino y se las mostró a Ayami.

— Mira, Ayami, estas son para ti, —dijo Inoyin, dándole una flor amarilla.

Ayami tomó la flor, observándola con sus grandes ojos brillantes.
— ¡Flowa! —dijo con entusiasmo, mientras la miraba fascinada.

Naruto miró la escena, encantado.
— Sasuke, creo que Ayami ya tiene una amiga. Es tan dulce como tú.

Sasuke rodó los ojos, aunque no pudo evitar una sonrisa al ver a Ayami tan feliz.

Ino notó cómo Naruto miraba a Sasuke con un brillo en los ojos y, divertida, le dio un codazo a Sai.
— ¿Lo ves? Ellos son la pareja ideal.

Naruto se rió y se inclinó hacia Sasuke, dándole un rápido beso en la mejilla mientras susurraba:
— No puedo evitarlo, ¿verdad?

Sasuke trató de ocultar su leve sonrojo y miró a Sai.
— Como verás, nada ha cambiado demasiado aquí.

Sai solo sonrió.
— Es bueno ver que siguen tan unidos como siempre.

La conversación fluyó, y mientras Naruto y Sasuke hablaban sobre anécdotas con Ino y Sai, los niños continuaban divirtiéndose. Boruto y Menma, quienes habían llegado justo a tiempo, se unieron al grupo en la sala.

Boruto se dirigió a Inoyin, con su típica actitud despreocupada.
— Oye, Inoyin, ¿quieres que te enseñe mis técnicas ninja?

Inoyin, entusiasmada, asintió.
— ¡Sí! ¡Enséñame!

Naruto rió al ver a su hijo tan emocionado.
— Boruto, no vayas a asustar a la pequeña, —le advirtió en broma.

Boruto rodó los ojos, sonriendo.
— Papá, ¡no me subestimes! Soy el ninja más genial de la aldea.

Ino y Sai se rieron, mientras Sasuke observaba a Boruto con una sonrisa orgullosa. Menma también participó, proponiendo que todos jugaran juntos afuera.

— Oye, Menma, creo que estás siendo demasiado tranquilo hoy, —dijo Naruto, mirándolo con curiosidad—. ¿No tienes nada para mostrarnos a todos?

Menma sonrió, lanzando una mirada cómplice a Inoyin y Ayami.
— Claro, papá. Pero esta vez, no quiero que Ayami y su nueva amiga me ganen, —dijo en tono de broma.

La tarde pasó entre risas, juegos y anécdotas compartidas. Ino y Sai disfrutaron de la calidez y el amor que se respiraba en la familia Uzumaki, y Naruto y Sasuke agradecieron la oportunidad de tener una visita tan especial.

Un Destino Inesperado.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora