Capítulo 42: Historias
Sasuke estaba sentado en el sofá, sumergido en la lectura de un viejo diario que había encontrado en una de sus misiones pasadas. Las páginas estaban llenas de relatos y reflexiones que lo hacían recordar tiempos que parecían lejanos. Naruto, exhausto después de una serie de misiones difíciles, había encontrado su lugar en el sofá, apoyando su cabeza en el regazo de Sasuke. La tranquilidad del momento era palpable, con el suave sonido de la respiración de Naruto acompañando el murmullo del viento que entraba por la ventana.
Sasuke bajó la mirada hacia su esposo, quien dormía plácidamente, con una expresión de paz en su rostro. Con cuidado, dejó el diario a un lado y comenzó a acariciar el cabello rubio de Naruto, disfrutando de la calidez de su presencia.
—Descansa, mi amor. Te lo mereces —susurró Sasuke con ternura, sintiendo que el peso del mundo se desvanecía en esos instantes.
De repente, el sonido de risas infantiles interrumpió la calma. Menma y Boruto corrieron hacia el sofá, sus risas llenando el aire.
—¡Papá, papá! —exclamó Menma, entusiasta, mientras corría hacia Sasuke.
—¡Mira lo que encontramos! —agregó Boruto, sonriendo de oreja a oreja.
Sasuke levantó la vista, sorprendido por el alboroto que hacían sus hijos. Con un gesto de la mano, les pidió que bajaran la voz.
—Chicos, por favor, hablen más bajo. Su padre necesita descansar —dijo Sasuke con un tono serio pero amable, mientras continuaba acariciando el cabello de Naruto.
Menma, consciente de la advertencia de su padre, se acercó con una voz más suave.
—Lo siento, papá. No queríamos despertarlo.
Boruto, sin embargo, no podía contener su entusiasmo.
—¡Pero tenemos algo increíble que mostrarte!
Sasuke sonrió ante la emoción de su hijo, pero sabía que debían ser más respetuosos con Naruto.
—Está bien. ¿Qué es lo que tienen que mostrarme?
Boruto, con sus ojos brillantes de curiosidad, miró a su padre.
—Papá, ¿cómo eras tú de pequeño? —preguntó, su voz llena de genuino interés.
La pregunta sorprendió a Sasuke, quien no había pensado en su infancia en mucho tiempo. Sin embargo, no pudo evitar sonreír mientras recordaba aquellos momentos.
—Bueno, cuando era pequeño... —comenzó Sasuke, acomodándose un poco para que sus hijos pudieran escucharlo mejor. —Era bastante solitario. No tenía muchos amigos. Siempre entrenaba para ser más fuerte y para proteger a quienes amaba.
Menma lo miró con atención, su curiosidad evidentemente aumentada.
—¿No tenías amigos, papá?
—No como ustedes —respondió Sasuke, sintiendo una punzada de nostalgia—. En mi infancia, estaba más enfocado en el dolor y en la venganza. La mayoría del tiempo me encontraba entrenando solo.
Boruto, sorprendido por la sinceridad de su padre, frunció el ceño.
—Eso suena triste. Pero entonces, ¿cómo te volviste más fuerte?
—No era solo la fuerza física lo que necesitaba —dijo Sasuke, su voz tomando un tono reflexivo—. Aprendí que el verdadero poder proviene de la conexión con las personas que te rodean. Con el tiempo, conocí a Naruto, y él me ayudó a ver las cosas de otra manera.
Naruto, todavía dormido, murmuró algo en su sueño, pero no se despertó. Sasuke continuó, mirándolo con cariño.
—Naruto siempre fue un rayo de luz, incluso en mis momentos más oscuros. Me enseñó la importancia de la amistad, de la familia, y eso es lo que realmente me hizo fuerte.
Menma, asombrado, se giró hacia Boruto.
—¡Wow! Papá era un solitario!
—Y ahora es nuestro papá genial —dijo Boruto, con una sonrisa—. Pero también es un ninja fuerte.
Sasuke sonrió al escuchar las palabras de sus hijos.
—Y ustedes son más fuertes que yo en muchos aspectos. Tienen algo que yo no tenía: un fuerte vínculo entre hermanos y una familia que los apoya.
Boruto frunció el ceño, pensativo.
—¿Tú crees que alguna vez seré tan fuerte como tú?
Sasuke lo miró a los ojos, su expresión firme y llena de confianza.
—Te prometo que serás más fuerte, Boruto. Solo necesitas trabajar duro y recordar siempre lo que realmente importa: la gente que amas y la protección que puedes ofrecerles.
Menma, aún sintiéndose un poco desafiante, intervino.
—Y yo seré el mejor ninja, ¡prometido! ¡No hay nadie que me detenga!
Sasuke no pudo evitar reírse.
—Eso es el espíritu, Menma. Solo recuerda que la verdadera fortaleza no se mide solo por las habilidades de combate, sino por el corazón y el valor que tengas.
De repente, Naruto se movió y despertó, parpadeando un par de veces antes de centrarse en la escena. Al darse cuenta de que Sasuke y los niños estaban conversando, sonrió.
—¿De qué hablaban? —preguntó Naruto, con un tono de voz aún somnoliento.
Sasuke miró a Naruto, sintiendo un cálido rayo de felicidad al ver a su esposo despierto.
—Les estaba contando sobre mi infancia y cómo tú me ayudaste a encontrar el verdadero significado de la fuerza —respondió Sasuke.
Naruto se incorporó un poco, dejando que su cabeza se apoyara contra el respaldo del sofá.
—Eso suena interesante. ¿Y qué más?
Menma, entusiasmado, comenzó a hablar.
—Papá era un solitario, pero ahora es un ninja genial y nosotros seremos aún más fuertes que él. ¡Y también le dijimos que tú eres su luz!
Naruto se rió, una risa llena de amor y cariño.
—Eso es hermoso. Pero no se olviden, la luz que ven en mí proviene de la fuerza de nuestra familia.
Boruto miró a su padre con admiración.
—Sí, y también de tus travesuras, papá.
Sasuke arqueó una ceja, sintiéndose curioso.
—¿Travieso? ¿A qué te refieres?
Boruto sonrió, recordando las travesuras que había escuchado de su madre.
—Como cuando te colaste en la cocina y trataste de cocinar algo y casi incendiaste todo.
Naruto se sonrojó, rascándose la nuca.
—Eso fue solo una vez... ¡y fue un gran intento!
Menma y Boruto comenzaron a reírse a carcajadas, mientras Sasuke los miraba con una mezcla de diversión y exasperación.
—Solo espero que no sigan mis pasos en ese aspecto —dijo Sasuke, sintiéndose un poco aliviado de la tensión que había sentido antes.
—¡No te preocupes! —dijo Boruto, aún riendo—. Solo seremos traviesos si es necesario.
Sasuke miró a su familia, sintiendo una calidez en su pecho que lo llenaba de alegría.
—Lo que importa es que siempre estemos juntos, aprendiendo y creciendo como familia.
Naruto asintió, acercándose a Sasuke y abrazándolo desde atrás.
—Siempre juntos, mi amor.
El resto de la mañana continuó llena de risas y anécdotas, y Sasuke sintió que, a pesar de las dificultades y el pasado, había encontrado un hogar donde el amor siempre prevalecería.
[Continuará...]
ESTÁS LEYENDO
Un Destino Inesperado.
SonstigesEsto trata básicamente del SasuNaru y toda la paranoia. Espero disfruten.
