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Yoongi dejó que Jimin marcará el ritmo esta vez, su mirada fija en él, observando cada pequeño gesto, cada suspiro que escapaba de sus labios. Había una devoción casi palpable en la forma en que sus manos, aunque frías, recorrían con delicadeza la piel cálida de Jimin, como si estuviera tocando algo sagrado. 

Jimin, por su parte, se entregaba completamente a la experiencia, permitiendo que el contraste entre la calidez de su cuerpo y el frío de Yoongi lo envolviera. Sus dedos temblorosos se deslizaron hacia la camisa de Yoongi, desabotonándola con cuidado. Aunque sabía que su cuerpo no era como el de un humano, quería estar más cerca, sentirlo de la forma más real posible. 

Cuando la prenda cayó, Jimin acarició el pecho pálido de Yoongi, su textura un recordatorio constante de que no era del todo tangible, pero seguía siendo él, el mismo Yoongi que amaba con todo su ser. Sus ojos se encontraron nuevamente, y en ese instante no existían palabras que pudieran expresar lo que ambos sentían. 

Yoongi tomó a Jimin por la cintura, acercándolo más a él. El beso que siguió fue más intenso, cargado de una pasión que parecía desafiar las leyes de la naturaleza. A pesar de sus diferencias, el amor que compartían los unía en un nivel que iba más allá de lo físico. 

Sin embargo, justo cuando el momento parecía estar a punto de consumarse, una ráfaga de viento atravesó la habitación, apagando las velas que iluminaban tenuemente el espacio. Ambos se detuvieron, sus respiraciones entrecortadas, mientras miraban alrededor, intentando comprender qué había sucedido. 

—¿Qué fue eso? —preguntó Jimin, su voz apenas un susurro. 

—Algo… o alguien… está aquí.  —Yoongi entrecerró los ojos, su expresión era seria. 

El frío en la habitación se intensificó, y Jimin sintió un escalofrío recorrer su espalda. Se abrazó a Yoongi instintivamente, buscando consuelo en su presencia. 

—No te preocupes. —dijo Yoongi con firmeza, su tono protector regresando. —No voy a dejar que nada te haga daño. 

Jimin asintió, confiando plenamente en él, pero no pudo evitar sentir que lo que fuera que había interrumpido ese momento estaba lejos de ser algo inofensivo. El aire en la habitación se volvió aún más gélido, y un aura oscura comenzó a filtrarse por las grietas de las paredes. Jimin apretó los labios, sintiendo que algo pesado y opresivo comenzaba a llenar el ambiente. Yoongi se puso en guardia al instante, su cuerpo etéreo vibrando con una energía que rara vez mostraba.

Una figura emergió de las sombras, alta y delgada, con ojos rojizos que brillaban como brasas encendidas. Su piel era grisácea y parecía retorcerse como si estuviera hecha de humo y carne al mismo tiempo. Las garras afiladas de sus manos reflejaban la tenue luz de la habitación. Era un Sanguinario, uno de los demonios más temidos, conocidos por cazar puentes Allumimon: humanos especiales capaces de conectar el mundo de los vivos con el más allá y liberar almas atrapadas.

Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora