Cuando Yoongi llegó a la habitación arrastrándose, se dio cuenta de que se había llevado a Jimin, como pudo se levantó para buscar a su hijo y suspiro aliviado al verlo dormido, con su sangre marcó la puerta con un sello de protección para que su hijo no saliera y nadie entrara ahí. Como pudo se levantó y con un espejo se curó la herida y suspiro para tomar el cuchillo e ir tras el fantasma, sabía donde debía de ir.
[***]
El eco de aquellas voces retumbó en las paredes húmedas del recinto, un coro de lamentos mezclados con júbilo. Jimin sintió un escalofrío recorrerle la espalda; cada grito de victoria era como un clavo que lo mantenía más hundido en la piedra fría.
El hombre, aquel que alguna vez había parecido un amigo cercano de Yoongi, alzó el cuchillo bañado en símbolos grabados que brillaban tenuemente. Su rostro, antes bondadoso, ahora era una máscara torcida por la desesperación y el deseo de redención imposible.
—Tú no entiendes, Jimin. —Su voz resonó grave, casi quebrada. —Hemos vagado demasiado tiempo entre sombras, tú eres la llave, el sacrificio que nos liberará.
Jimin forcejeó con las ataduras, pero los símbolos que rodeaban la cama ardieron como fuego invisible, robándole fuerzas y haciéndolo gemir. Alzó la vista, sus ojos empañados por el miedo y la incredulidad.
—No puede ser... usted... usted me sonrió, me cuidó... ¿Todo fue mentira?
El hombre se inclinó hacia él, tan cerca que Jimin pudo sentir el aliento helado que no pertenecía a los vivos.
—Nada de lo que hice fue mentira, pero la verdad es más grande que nosotros, Yoongi jamás lo entendería.
Detrás de él, los fantasmas reían, algunos se retorcían con ansias como si ya probaran la vida que les esperaba. Uno de ellos se inclinó hacia Jimin y susurró con voz hueca.
—Tu sangre nos dará carne... tu muerte nos dará un hogar.
El cuchillo se alzó en alto, reflejando el resplandor pálido de los símbolos, justo cuando la hoja descendía, un estruendo sacudió la sala. La puerta de piedra que parecía sellada se estremeció, y una mancha oscura comenzó a extenderse sobre ella, como raíces que rompían lo imposible.
El hombre giró, sus ojos abriéndose con sorpresa.
—No... él no puede estar aquí todavía.
Del umbral se escuchó un murmullo ronco, apenas audible, cargado de dolor y furia contenida.
—Aléjate... de Jimin.
Era Yoongi...
El eco de la voz de Yoongi hizo que la sala entera se estremeciera, las sombras se encogieron, y el aire se llenó de un olor a hierro fresco y ceniza. La puerta de piedra se abrió con violencia, como si hubiese sido partida desde dentro, y allí apareció él: pálido, con la ropa manchada de sangre seca, los ojos encendidos por una furia indomable. En su mano derecha sostenía una katana envuelta en inscripciones rojas, que vibraba como si respirara junto a él.
Los fantasmas retrocedieron, algunos emitieron chillidos huecos, otros lo miraron con odio, pero ninguno pudo ocultar el temblor que los sacudió. El hombre traidor apretó el cuchillo con fuerza y dio un paso adelante, interponiéndose entre Yoongi y Jimin.
—No deberías estar aquí. —gruñó, con un dejo de desesperación en su tono. —El sello que dejaste atrás era para protegerlo, no para que entraras en nuestra condena.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
FanficPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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