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El vapor aún flotaba en el baño cuando Jimin envolvió a Sael en una toalla gruesa y lo sentó sobre el banco frente al espejo. El niño reía bajito mientras su padre le secaba el cabello gris con suaves movimientos circulares.

—Papá, ¿crees que el peluche de galleta puede hablar?

—Solo si tú quieres escucharlo. —sonrió Jimin.

Sael se rio, abrazando con fuerza el muñeco de tela, fue en ese momento que el celular de Jimin, olvidado sobre la cómoda, vibró con insistencia. Un número desconocido, sin nombre, sin país, solo una llamada que no debía existir, Jimin sintió cómo se le apretaba el pecho.

—Quédate aquí un momento, ¿sí? Voy a contestar esto.

Se levantó despacio, como si el teléfono fuera una bomba, tomó aire, deslizó el dedo y contestó.

—¿Quién habla? —preguntó, con la voz más firme de lo que se sentía.

—Tú debes de ser Park Jimin, diecinueve años.

—No has respondido mi pregunta. —replicó. —¿Quién eres?

Una risa lenta, burlona.

—Eso no importa, Park, lo que importa es que eres un estorbo, un obstáculo, al igual que Yoongi.

El mundo de Jimin se detuvo por un segundo, la sangre se le congeló en las venas, no dijo nada; solo miró, desde la puerta del baño, a Sael sentado sobre el banco, agitando el peluche con inocencia. Una imagen que parecía tan ajena al peligro real, volvió a llevar el teléfono al oído, cerrando la puerta del baño tras él.

—¿Quién eres? —repitió, con los dientes apretados.

Silencio y luego, la voz bajó de tono, casi un susurro.

—Si quieres respuestas, ven al Hospital Central, nivel subterráneo, entrada lateral este y ven solo.

La llamada se cortó, sin despedida, sin rastro, Jimin se quedó con el teléfono pegado al oído, escuchando el eco del silencio como un zumbido que se clavaba en el cráneo. El Hospital Central... Yoongi. "Un estorbo."

Eso no era una amenaza cualquiera, era una pista ¿Yoongi está ahí...? ¿Podría ser? ¿Había estado vivo todo este tiempo...? Sus manos temblaban, su corazón también. Pero no podía correr hacia lo desconocido sin pensar.

El enemigo lo sabía todo, incluso su edad exacta, su conexión con Yoongi ¿Y si era una trampa?

Pero ¿y si no lo era? Volvió al baño Sael jugaba con el peluche, cantando bajito para sí mismo, cuando Jimin lo abrazó por detrás, más fuerte de lo normal, el niño lo miró con ojos curiosos.

—¿Pasa algo, papá?

—No, cariño. —mintió, aunque el temblor en su voz lo traicionó. —Sólo que... papá necesita salir un momento.

—¿Va a volver?

La pregunta fue una aguja en el alma.

—Sí, siempre voy a volver por ti.

Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora