La tarde llegó envuelta en una brisa templada que agitaba las hojas del bosque, el aire olía a humedad y tierra viva, como si la casa y todo lo que la rodeaba respirara en sincronía con ellos. Yoongi trazó un círculo de sal y piedra en el claro detrás de la casa, era un sitio de energía neutra, donde los dones podían despertar sin riesgo... en teoría.
Sael, aún adormilado, observaba desde una manta extendida en la hierba, jugando con los hilos de luz que brotaban de sus dedos como si fueran mariposas doradas.
—Vamos a empezar suave. —dijo Yoongi, tomando la mano de Jimin. —No lo fuerces, deja que fluya.
Jimin asintió, sus pupilas estaban más dilatadas de lo normal, el cansancio se le pegaba a la piel, pero ocultarlo era parte del esfuerzo. Se sentó en el centro del círculo, cerró los ojos y respiró hondo y Yoongi comenzó a recitar palabras antiguas, sílabas que se deslizaban como agua sobre piedra.
El viento se alzó ligeramente, haciendo que los árboles se estremecieran. Un murmullo se elevó entre las ramas, como si el bosque escuchara, entonces, sucedió, el suelo bajo Jimin tembló apenas. De su pecho brotó una luz tenue, opalina, que subió por su cuello y alcanzó su frente, marcando una línea brillante sobre su piel. Yoongi observó, concentrado, era una manifestación temprana del canal, lo que en los antiguos textos se conocía como el "ojo puente".
Pero de pronto, la luz cambió, donde antes era suave y clara, se volvió rojiza. Se expandió hacia los bordes del círculo como una grieta encendida, Yoongi frunció el ceño.
—Jimin... detente y respira.
Pero Jimin no lo escuchaba, su mente se inundó de imágenes: el fuego, otra vez. La casa reducida a cenizas. Sael gritando, la figura con el rostro espejo y su propia voz, clamando un nombre que ya no recordaba.
La tierra crujió, una de las piedras del círculo se partió en dos.
—¡Jimin! —Yoongi se lanzó hacia él.
Lo tocó, y en ese instante, fue como si recibiera una descarga eléctrica, ambos cayeron hacia atrás, la energía rebotando en espiral. Sael gritó, cubriéndose los oídos, mientras la esfera de luz que lo protegía se encendía de golpe. Jimin jadeaba, con los ojos abiertos, pero no lo miraban a él, estaban fijos en un punto invisible, como si aún estuviera atrapado en la visión.
—Fuego... —susurró, apenas audible. —Viene fuego.
Yoongi lo sostuvo con fuerza.
—¿Qué viste?
Jimin parpadeó, su cuerpo comenzó a relajarse, pero el terror seguía en su voz.
—Nada... solo fue... demasiado... Estoy bien.
Mentía y Yoongi lo supo, pero no lo presionó; no aún, lo ayudó a levantarse y limpió la sangre que comenzaba a brotar de una pequeña herida en la palma de su mano.
—Eso no debería haber pasado. —murmuró Yoongi. —Esta energía no es tuya... viene de más lejos, algo está tocando tu canal desde el otro lado.
Jimin se estremeció, aunque intentó disimularlo a lo lejos, el cielo comenzaba a teñirse de tonos carmesí. Aún no era luna llena, pero ya se sentía la tensión, la electricidad de lo inevitable.
Jimin miró a su hijo, que ahora dormía de nuevo, agotado por la alteración de energía y en el fondo de su alma, supo que la visión no había sido una advertencia... Había sido una cuenta regresiva.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
Fiksi PenggemarPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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