Se deslizaron hasta la habitación como si el mundo fuera demasiado frágil para moverse deprisa, las luces quedaban apagadas tras ellos, pero el resplandor tenue de la calle se filtraba por la ventana, dibujando sombras suaves sobre las paredes y sobre sus cuerpos.
Yoongi se dejó guiar por Jimin hasta la cama, aunque en realidad era él quien no soltaba su cintura, sus dedos aferrándose como si con eso pudiera anclarse del todo a esta realidad. Jimin se volvió hacia él, sus ojos brillando en la penumbra, y lo besó de nuevo, esta vez con un poco más de necesidad, de deseo contenido.
No se hablaban, no lo necesitaban, el lenguaje era el tacto, la respiración entrecortada, los suspiros compartidos. Se acostaron despacio, piel con piel, descubriéndose con cada caricia como si fuera la primera vez, como si todo lo anterior hubiera sido un sueño lejano, y solo este instante tuviera peso.
Yoongi bajó la cabeza hasta el cuello de Jimin y lo besó allí, suave, lento, como si adorara cada centímetro de su piel. Jimin cerró los ojos, sus dedos enredados en el cabello de él, su cuerpo arqueándose apenas al sentir el roce, al saberse amado sin palabras.
Sus cuerpos se buscaron con una delicadeza que dolía, cada movimiento era una confesión, cada gemido, una verdad guardada demasiado tiempo. El ritmo fue lento, íntimo, no había prisa. Solo el deseo de pertenecer, de reencontrarse en lo más profundo, donde el alma y el cuerpo dejan de ser dos cosas separadas.
Yoongi entró en él con una suavidad temblorosa, los dos respirando al mismo tiempo, sus cuerpos encajando como si siempre hubieran estado destinados a encontrarse. Jimin lo abrazó con fuerza, su frente contra el hombro de Yoongi, sus labios pronunciando su nombre en un suspiro quebrado.
Se movieron juntos, como si bailaran al borde de algo sagrado, el amor entre ellos no era solo físico. Era una necesidad, una salvación, cuando alcanzaron el clímax, lo hicieron tomados de la mano, los ojos cerrados, sus cuerpos tensos y luego deshaciéndose en un mismo aliento. No hubo gritos, ni explosiones, solo un estremecimiento compartido que los dejó temblando, aún unidos, aún aferrados el uno al otro.
Yoongi lo abrazó fuerte después, el rostro escondido en su cuello, Jimin acariciaba su espalda con lentitud, sus piernas enredadas, su corazón latiendo aún con fuerza.
—Estás aquí... —susurró Jimin, como si aún no pudiera creerlo.
Yoongi no respondió con palabras, solo lo besó una vez más, con dulzura, porque estaba ahí, porque aún tenía miedo de no estarlo del todo y esa noche, entre susurros y piel, hicieron el amor como quien pide volver a la vida y, por un momento, fue suficiente.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
FanfictionPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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