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No hubo respuesta, solo el pitido rítmico de la máquina y el eco hueco de lo que alguna vez fue su respiración... aunque ya no respiraba en absoluto, Yoongi cerró los ojos por un instante, atrapado en una oleada de vértigo. Si su cuerpo seguía con vida, entonces su alma no había partido, estaba atrapada, suspendida, dividida entre dos mundos.

¿Por qué? ¿Y qué lo había mantenido alejado durante tanto tiempo?

Sus pensamientos fueron interrumpidos por un murmullo lejano, la voz de Jimin, cargada de angustia, llegaba desde la sala de espera. Hablaba con una enfermera, su tono tembloroso y lleno de preguntas que no obtenían respuesta. Yoongi giró para mirar una vez más su cuerpo, inmóvil sobre la cama blanca, antes de dar un paso atrás, fue entonces cuando lo sintió. Un susurro antiguo, casi olvidado, le rozó la nuca como un aliento helado:

«Cuando el alma ve su reflejo, se abre la puerta.»

No sabía de dónde provenía esa frase, ni por qué lo había llenado de un miedo tan visceral, tan primitivo, pero algo en ella cambió la forma en la que caminaba de regreso hacia Jimin. Sus pasos se volvieron más lentos, su mirada más densa, como si el peso de una verdad revelada se aferrara a sus huesos etéreos.

No estaba muerto, pero tampoco estaba del todo vivo y algo o alguien o quería que regresara, cuando ya casi llegaba a la sala, se cruzó con una figura. Una mujer elegante pasó junto a él, y su silueta le resultó inquietantemente familiar, giró la cabeza para seguirla con la mirada, y el hielo recorrió su espina al reconocerla. Sin decir palabra, la vio dirigirse a la habitación donde yacía su cuerpo, la siguió; desde la puerta entreabierta, la observó acercarse a la camilla. Ella le acariciaba el rostro con una ternura extraña, casi amorosa... pero algo en ese gesto estaba profundamente torcido. No había tristeza en su mirada, sino una satisfacción perturbadora, una serenidad cruel que helaba la sangre.

Entonces habló...

—Todo iba bien. —dijo con voz suave, como si hablara con un niño dormido. —Iba a heredar todo, pero ese viejo cambió los papeles, cambió las reglas y ahora, resulta que tú eres el elegido. —Se inclinó, sus dedos aun sobre la mejilla de Yoongi. —Si estás vivo... es solo porque, por ahora, me eres útil.

Y al escucharla, Yoongi supo con certeza que el peligro no estaba del otro lado, estaba aquí, en el mundo de los vivos y llevaba rostro humano.

Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora