Salieron del hospital en silencio, no hubo preguntas, no hubo explicaciones, Jimin no insistió, sólo le ofreció su mano y Yoongi la aceptó, como si ese gesto bastará para entenderse. Como si supiera que cualquier palabra sería una fractura más en lo que apenas comenzaba a recomponerse. El auto avanzaba en calma, entre sombras y faroles lejanos, Jimin conducía sin mirar a Yoongi, pero sus dedos temblaban ligeramente sobre el volante. Yoongi, en cambio, contemplaba la ventana, aunque no veía el paisaje.
Su mente estaba atrapada en la imagen de aquella mujer y su voz, en la certeza de que algo oscuro lo había seguido desde el umbral entre la vida y la muerte. Pero ahora, todo eso era un murmullo lejano, porque Jimin estaba ahí y estaba respirando y no necesitaba más.
El apartamento era pequeño, de alquiler temporal, con paredes claras y una lámpara cálida que arrojaba una luz dorada sobre el sofá, sobre el piso de madera, sobre la piel de ambos al entrar. Jimin dejó las llaves en la mesa sin decir nada, Yoongi cerró la puerta sin apartar los ojos de él y entonces se acercó.
Con lentitud, sin avisos ni promesas, colocó una mano sobre la mejilla de Jimin y lo besó, fue un roce primero, una búsqueda suave, casi tímida, pero con una urgencia callada que temblaba bajo la piel. Jimin no dudó, sus labios respondieron con la misma ternura contenida, con el mismo silencio que los había acompañado desde el hospital.
El beso se volvió más profundo, más lento, como si ambos se sostuvieran en él para no caer, como si hablar fuese un riesgo que no estaban dispuestos a correr. Las manos de Yoongi se deslizaron por los hombros de Jimin, acariciando la tela hasta encontrar la piel, Jimin le imitó, desabrochando con dedos temblorosos los botones de su camisa. No había apuro, solo esa necesidad de saberse vivos, de recordarse el uno al otro.
Cada prenda que caía al suelo era un suspiro contenido, cada roce de piel desnuda era una promesa muda de que aún estaban ahí, que aún podían tocarse, amarse, aferrarse al presente, aunque el pasado temblara detrás.
Yoongi apoyó su frente contra la de Jimin, los dos medio desnudos en medio de la sala, respirando el mismo aire, latiendo al mismo tiempo.
—No me preguntes nada aún. —susurró con voz baja, apenas un aliento.
Jimin solo asintió, sus dedos, acariciando su espalda con delicadeza.
—No necesito respuestas. —dijo. —Solo quédate.
Y lo hicieron, sin palabras, sin miedo, desnudándose con la misma lentitud con la que se confiaban otra vez.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
FanfictionPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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