La habitación estaba en penumbras, el calor de Yoongi aún envolvía el cuerpo de Jimin, pero él ya no dormía. Algo lo inquietaba, un peso invisible le oprimía el pecho, sintió un hormigueo en la nuca, como si algo alguien lo estuviera llamando desde un lugar muy lejano.
Abrió los ojos, pero no estaba en la habitación, no en la real; a su alrededor, el mundo ardía, las paredes estaban calcinadas. El techo se deshacía como ceniza, Jimin se encontraba de pie en lo que alguna vez fue la casa, pero ahora no quedaba más que fuego y desolación. Caminó, descalzo, sobre restos humeantes. Cada paso crujía bajo sus pies, mezclando madera carbonizada con... huesos.
—¿Sael? —llamó, su voz temblando. —¡Yoongi!
No hubo respuesta, el cielo estaba cubierto de humo negro, ráfagas de viento traían cenizas que se le pegaban al rostro. Escuchó gritos, varios, entrecortados y luego, el llanto de un niño. Giró bruscamente y lo vio, en medio de un claro calcinado, Sael estaba de rodillas, cubierto de sangre, con los ojos desorbitados, como si no pudiera controlar el poder que lo atravesaba.
Alrededor de él, criaturas salidas del abismo, formas oscuras, con bocas distorsionadas y ojos sin alma, caían una a una, quemadas por la energía que brotaba del cuerpo del niño.
—¡Sael! —corrió hacia él, pero algo lo detuvo.
Un muro invisible.
—¡¡Sael, mírame!! ¡Soy yo!
Los ojos del niño lo buscaron... y entonces Jimin se congeló, no eran los ojos de Sael, eran negros, infinitos, como pozos sin fondo y lo miraban con odio.
—Tarde... —murmuró una voz desconocida detrás de él.
Jimin se giró, una figura lo observaba desde la oscuridad, con la silueta cubierta por un manto hecho de pieles y cenizas. Donde debía estar el rostro, solo había un espejo agrietado que reflejaba su propio rostro... cubierto de sangre.
—Tú abriste la puerta. —susurró la figura, acercándose. —Tú fuiste el puente, el precio siempre fue sangre.
Jimin cayó de rodillas, asfixiado, sus manos estaban cubiertas de rojo, y ahora entendía por qué: no era solo fuego lo que consumía el mundo, era culpa, era destino.
—¡Yoongi! —gritó, desgarrándose por dentro. —¡¡Yoongi!!
Y entonces despertó, sudando, jadeando, con los ojos desbordados de lágrimas. Yoongi dormía a su lado, sin saber del infierno que acababa de presenciar, Jimin se llevó una mano al pecho. El corazón le latía desbocado, miró hacia la ventana. Afuera, la luna ya no era plateada, se había teñido de rojo, el futuro no era una promesa, era una advertencia.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
FanfictionPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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