106

57 9 4
                                        

El silencio volvió a caer sobre el limbo, pero ahora ya no era estático: la bruma se agitaba como si algo en ella respirara. Yoongi se llevó una mano al pecho, sintiendo que cada palabra de esa voz se clavaba como hierro ardiendo.

—¿Arrebatar... una vida? —su voz sonó grave, incrédula.

—La vida no puede regresar a ti sin tomarla de otro. —La respuesta fue inmediata, inexorable. —Si deseas volver con Jimin y con tu hijo, deberás tomar la existencia de alguien en el mundo de los vivos, una vida por otra vida, ese es el precio.

—¿Y si me niego? —Yoongi apretó los dientes, la furia y el dolor mezclándose en su interior.

—Entonces vagarás aquí para siempre, condenado a mirar desde lejos cómo Jimin sufre, cómo tu hijo crece sin ti... sin poder tocarlos jamás. —La voz se tornó más sombría, casi burlona. —Los verás llorar, los verás caer... pero no podrás mover un dedo y sobre todo ellos jamás te verán.

Yoongi cayó de rodillas, apretando los puños contra el suelo que no existía, un grito ahogado se escapó de su garganta. Recordó las lágrimas de Jimin, el calor de su abrazo aunque él ya no perteneciera a ese mundo, recordó los ojos inocentes de su hijo, que aún no entendía la ausencia y en medio de ese dolor, la voz volvió, como un cuchillo hundiéndose en su carne.

—Piensa bien a quién elegirás, podría ser un extraño... o alguien más cercano, pero una vida debe ser tomada.

Yoongi sintió que la bruma lo tragaba, que el peso del destino lo hundía más hondo, pero aun así, cuando abrió los ojos, los suyos brillaban con una determinación oscura.

—Si ese es el precio... —susurró con voz rota pero firme. —Lo pagaré.

El eco de su promesa hizo que la neblina se rasgara en un resplandor carmesí, la voz retumbó como un trueno.

—Entonces prepárate, Min Yoongi, la vida que arrebates será tu condena... y tu regreso.

El limbo lo envolvió de nuevo, empujándolo hacia un destino del que ya no habría marcha atrás, la bruma del limbo se desgarró en un resplandor carmesí, y de entre la oscuridad comenzaron a surgir imágenes borrosas. Yoongi los vio: Jimin, con el niño en brazos, intentando contener su llanto... y frente a ellos, aquella mujer elegante, la misma que había irrumpido en su casa con la pistola, con el veneno de la arrogancia aún en los ojos.

—Ya lo sabes. —El eco de la voz resonó otra vez. —Esa mujer... la sangre de tu propia sangre.

Yoongi se quedó helado, su respiración se volvió densa, pesada, como si de repente cargará una montaña en el pecho.

—Ella... —murmuró con odio. —Fue ella quien lo intentó, quien lo apuntó, quien quiso arrebatarles la vida.

—Tu tía. —confirmó la voz, como si disfrutara su dolor. —Aquella que ocultó secretos, que manchó el nombre de tu familia, y que ahora desea destruir lo poco que dejaste.

Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora