La noche había caído por completo, envolviendo la casa en una quietud profunda, como si incluso los fantasmas descansaran. Sael dormía plácidamente en la habitación contigua, rodeado por la suave luz flotante que aún lo protegía.
Yoongi cerró la puerta con cuidado, asegurándose de no hacer ruido. Jimin lo observaba en silencio, con los brazos cruzados sobre el pecho, pero no por desconfianza, sino para calmar el temblor leve de sus emociones.
—Ven. —dijo Yoongi con voz baja, casi un susurro. —Quiero que descanses conmigo al menos por esta noche.
Lo guió hacia una habitación al fondo del pasillo, una que olía a madera antigua y lavanda seca, la ventana estaba entreabierta, y por ella se colaba la luz plateada de la luna, bañando las sábanas con reflejos fríos y hermosos.
Una vez dentro, Jimin se detuvo en medio de la habitación, había tantas cosas que quería decir, tantas dudas y miedos acumulados en su pecho. Pero entonces, Yoongi se acercó, despacio, como si no quisiera asustarlo, y colocó sus manos sobre su rostro.
—Estamos vivos. —murmuró él, rozando su frente con la de Jimin. —Y estamos juntos, eso es todo lo que importa esta noche.
Jimin cerró los ojos, dejando que esas palabras lo envolvieran, asintió en silencio antes de acercarse aún más, y sus labios se encontraron en un beso que fue suave al principio, lento, como una caricia en el alma. La tensión comenzó a disiparse entre sus cuerpos cuando se recostaron en la cama. No había prisa, ni desesperación, solo una necesidad profunda de tocarse, de memorizarse piel con piel como un acto de fe.
Yoongi lo desvistió con cuidado, como si cada prenda que caía al suelo fuera una capa de dolor que ambos soltaban. Jimin se entregó a él con una entrega silenciosa, sosteniéndolo por la nuca, acariciándole la espalda como si le supiera los miedos.
Sus cuerpos se entrelazaron despacio, en un ritmo lento y constante, casi sagrado, no era solo deseo; era pertenencia, era refugio, era la manera más humana de recordarse que estaban aquí, que aún tenían un latido compartido entre tanta oscuridad.
—Yoongi... —susurró Jimin contra su cuello, con la voz quebrada por la emoción. —No me dejes.
—Nunca, aunque el mundo se caiga, siempre volveré a ti siendo fantasma. —respondió él, hundiéndose en su calor.
El crujido de la cama, los suspiros contenidos y los latidos desbocados llenaron la habitación, la luna los observaba desde lo alto, testigo silencioso de un amor que sobrevivía al miedo y a la muerte. Cuando el clímax llegó, fue como un suspiro entrelazado, un estallido contenido en la calma. Jimin lo abrazó con fuerza, temblando, y Yoongi lo cubrió con su cuerpo, protegiéndolo incluso en la vulnerabilidad más absoluta.
Permanecieron abrazados mucho tiempo después, respirando al mismo ritmo, dejando que el calor de sus cuerpos uniera lo que el destino había intentado romper. Afuera, en el bosque, los espíritus se alejaban poco a poco, respetando el pacto silencioso que esa casa guardaba y en el corazón de ambos, por fin, algo se sentía en paz.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
FanfictionPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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