Yoongi había vuelto, sí... pero no, como lo imaginó, su cuerpo nunca recuperó la calidez de los vivos; seguía siendo un fantasma, aunque ahora más tangible, más pesado. Sus pasos hacían vibrar el aire, y su sombra ya no era la de un alma común; era alargada, retorcida, como si algo oscuro lo persiguiera constantemente.
Cuando se presentó de nuevo frente a Jimin, este corrió a abrazarlo sin dudar, como si el miedo no existiera, como si el simple hecho de sentirlo allí borrara todo lo demás. Por un instante, Yoongi lo sostuvo con fuerza, respirando ese recuerdo de lo que alguna vez había sido hogar.
Pero dentro de sí, un frío creciente lo devoraba, el pacto lo había condenado, el asesinato de su tía, aunque justo a sus ojos, lo había marcado con la huella de los Oscuros. Al principio, Jimin no lo notó, solo veía al hombre que amaba, pálido y distante, pero suyo otra vez. Sin embargo, poco a poco, pequeños detalles comenzaron a inquietarlo: el aire en la casa se volvía más pesado cuando Yoongi estaba cerca, las luces parpadeaban, y a veces creía escuchar murmullos cuando lo abrazaba en la oscuridad.
Una noche, al mirarlo de cerca, Jimin se dio cuenta de que los ojos de Yoongi ya no brillaban con la misma nostalgia: en su interior había una sombra, como un pozo profundo que parecía absorber la luz.
—Yoongi... —susurró con miedo y ternura al mismo tiempo. —¿Qué te está pasando?
Él bajó la mirada, incapaz de sostenerla, no quería mentir, pero tampoco podía decir la verdad sin destrozarlo.
—No soy el mismo, Jimin... —intentó irse. —El precio que pagué... me está cambiando.
—No me importa. —Jimin lo sujetó con fuerza, temblando. —Aunque te estés deshaciendo, aunque seas un fantasma otra vez... aunque seas uno de esos Oscuros, no voy a dejarte solo otra vez.
Las palabras lo atravesaron, pero no aliviaron el dolor, porque Yoongi sabía lo que significaba ser uno de ellos: tarde o temprano, perdería su humanidad por completo. La sombra lo devoraría y ya no sería capaz de proteger ni de amar; así, entre la esperanza desesperada de Jimin y el tormento de su condena, Yoongi luchaba en silencio: ocultando lo que se estaba convirtiendo, mientras cada día se hacía más evidente que la oscuridad ganaba terreno.
Aquella noche, la casa estaba en silencio, Jimin había logrado dormir a su hijo, y cuando volvió a la habitación encontró a Yoongi de pie junto a la ventana, con la luna, bañándolo en una luz espectral. Había algo inquietante en su silueta, algo que parecía alargarse más de lo normal, pero Jimin lo ignoró por completo, porque ante sus ojos era el hombre que amaba.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
Fiksi PenggemarPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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