La luz del conjuro se desvaneció lentamente, consumiendo la última chispa de vida de Yoongi, su cuerpo, pesado y frío, se desplomó junto a Jimin. El sonido de su respiración agónica cesó, dejando un silencio absoluto que pesaba más que cualquier grito.
Jimin, con la herida cerrada gracias al sacrificio, se incorporó apenas, temblando. Sus ojos se fijaron en el rostro de Yoongi: pálido, manchado de sangre, con una sonrisa tenue que parecía congelada en sus labios.
—No... —susurró Jimin, las lágrimas nublándole la vista mientras tomaba el rostro de Yoongi entre sus manos. —No... por favor... abre los ojos.
Pero no hubo respuesta, el calor se había ido, el pecho de Yoongi permaneció inmóvil, su katana caída a un costado, todavía impregnada con la esencia de todas las sombras que había derrotado. La muerte lo observó en silencio, su expresión indescifrable, se inclinó y, con un gesto delicado, cerró los ojos de Yoongi.
—El sacrificio está completo. —Su voz fue un susurro que se mezcló con el aire frío. —Pero recuerda, Jimin: ningún conjuro rompe el destino, él eligió darte la vida... y ahora la muerte lo reclama.
Jimin apretó los dientes, un sollozo escapando de su pecho, se inclinó sobre Yoongi, abrazándolo con fuerza, como si con ese gesto pudiera devolverle el alma que acababa de entregarle. La sangre seca se mezcló con sus lágrimas, y el mundo a su alrededor se volvió un vacío insoportable.
Yoongi había muerto y aunque Jimin respiraba de nuevo, sentía que cada latido de su corazón era un castigo, recordándole que su vida era ahora el precio del sacrificio del hombre que lo había amado más que a sí mismo.
Jimin permaneció inmóvil unos segundos, temblando junto al cuerpo sin vida de Yoongi. La realidad se abría ante él como un abismo, fría y cruel. Sus lágrimas caían sin control mientras su pecho se llenaba de un dolor que ninguna herida podía contener.
—¡Por favor! —jadeó Jimin, arrastrándose hacia ella sobre las manos ensangrentadas. —¡Devuélveme... devuélvele la vida!
Pero la figura permaneció inmóvil, su rostro oculto por la sombra, indiferente ante los gritos de desesperación. No hubo palabras, ni gesto, ni señal de compasión, solo el aire frío que la rodeaba, cortante y absoluto.
—¡Yoongi! —gritó Jimin, apoyando la frente en la piedra mientras sus lágrimas salpicaban el suelo. —¡No puedes dejarme así! ¡No puedes!
La Muerte se detuvo por un instante, como si lo observara, pero su silencio fue más aterrador que cualquier reproche. Luego, lentamente, comenzó a desvanecerse, disolviéndose en la nada, dejando solo un eco de su presencia y un frío que penetraba hasta los huesos de Jimin.
—¡No! —susurró, su voz rota mientras intentaba aferrarse a algo que ya no existía. —¡No!
Quedó allí, arrastrado, sollozando, con la desesperación pintada en cada movimiento, su cuerpo estaba agotado, sus fuerzas casi extinguidas, pero su corazón gritaba por Yoongi, un grito que nadie escucharía, perdido entre el vacío que dejaba la muerte.
El silencio volvió a la sala, pesado y absoluto, solo quedaban los cuerpos: Jimin, ensangrentado, temblando sobre la piedra, y Yoongi, inmóvil y frío a su lado, recordándole que a veces, incluso el amor más grande no puede derrotar a la muerte.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
FanfikcePark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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