Los sollozos de Jimin se fueron apagando poco a poco, reemplazados por un silencio pesado y denso, pero algo extraño comenzó a suceder: la neblina que siempre rodeaba su visión, los contornos fantasmales que antes podía percibir con facilidad, comenzaron a desvanecerse.
Primero fue un destello, apenas perceptible, como si los fantasmas del lugar se disolvieran en el aire. Luego, los contornos se hicieron más tenues y finalmente, el mundo volvió a una claridad que le resultaba insoportable.
—No... no... —susurró Jimin, negando con fuerza, temblando mientras sus manos aferraban el aire vacío. —No puede ser... si dejo de verlos... si dejo de verlos... también dejaré de verlo a él...
El pensamiento lo atravesó como un cuchillo: Yoongi estaba en otro plano, pero mientras él aún percibiera lo sobrenatural, podía sentirlo, podía verlo. Si los fantasmas desaparecían... también desaparecería la presencia de Yoongi en su percepción, y eso era algo que Jimin no estaba dispuesto a aceptar.
Se arrastró un poco más cerca del cuerpo de Yoongi, su pecho presionando la piedra fría, cerró los ojos con fuerza, obligándose a sentirlo, a escucharlo en el silencio que lo rodeaba. Su mente comenzó a conjurar la imagen de Yoongi, sus gestos, su voz, su calor, todo para mantener vivo lo que ya había perdido físicamente.
—No... Yoongi... no me dejes... —murmuró, con lágrimas cayendo en cascada. —Si cierro los ojos... si dejo de verlos... te perderé para siempre... y no puedo... no puedo...
Un leve temblor recorrió su cuerpo, por un instante, parecía que el mundo había cambiado: los fantasmas que lo habían perseguido, que lo habían atacado, que había sido su pesadilla constante, se desvanecían del todo. Pero la imagen de Yoongi seguía viva en su mente, como una llama que se negaba a apagarse.
Negó con todas sus fuerzas la realidad que comenzaba a imponerse: ya no veía fantasmas, ya no podía sentir las presencias que antes lo rodeaban. Solo podía ver a Yoongi en su memoria, en su corazón, en ese hilo de vida que la magia de su sacrificio le había dejado.
—Mientras yo los niegue... —susurró Jimin con voz temblorosa. —todavía puedo verte... todavía puedo sentirte...
Su respiración era entrecortada, pero su determinación se volvió un mantra, mientras el mundo a su alrededor regresaba a la normalidad que en el pasado deseaba tener, pero ahora no, Jimin se aferró a la única presencia que le importaba: la de Yoongi, que, aunque muerto, seguiría siendo el centro de su universo mientras él pudiera recordarlo.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
FanfictionPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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