Yoongi deslizaba lentamente la ropa de Jimin, cada movimiento cargado de una suavidad que contrastaba con la tensión en el aire. Jimin, completamente absorto, mantenía la mirada fija en el espectro, como si en él encontrará la respuesta que tanto anhelaba. Un amor imposible, un sacrificio necesario; por él se entregaría sin dudar, sin miedo.
Yoongi, sintiendo la mezcla de deseo y preocupación en el ambiente, observaba a Jimin con una mirada cargada de significado. Sabía que algo más allá de lo físico los unía, algo que iba más allá de la razón y de lo que los ojos podían ver. El rostro de Jimin, iluminado por la pálida luz que emanaba del fantasma, reflejaba una calma inexplicable, como si todo en su interior hubiera encontrado finalmente un propósito.
—Jimin. —murmuró Yoongi, su voz temblando ligeramente. —esto no es lo que quieres.
Pero Jimin no apartó la vista, no era miedo lo que sentía, sino una necesidad profunda, una conexión con lo intangible que lo llamaba. El amor, la verdadera entrega, no siempre se encontraba en lo que podía tocarse; a veces, se desbordaba en lo que no se veía.
Yoongi suspiró y, aunque su corazón latía con fuerza, continuó despojando a Jimin de las últimas barreras que quedaban entre ellos, consciente de que el verdadero sacrificio era mucho más profundo que el simple roce de la piel. La habitación se envolvía en una penumbra etérea, iluminada apenas por el resplandor espectral que emanaba de la figura incorpórea. Jimin se dejó guiar sin resistencia, su cuerpo cediendo a la fría suavidad de las sábanas mientras el fantasma se cernía sobre él con una presencia casi tangible.
Sus caricias eran como el roce del viento en una noche de invierno: ligeras, pero con una intensidad que calaba hasta los huesos. Jimin tembló, no de miedo, sino de la extraña sensación de ser reclamado por algo que no pertenecía a este mundo. Su piel reaccionaba al contacto, estremeciéndose bajo dedos que no eran del todo reales, pero que lo envolvían en un abrazo que desafiaba la frontera entre la vida y la muerte.
El tiempo se desvaneció y solo existían ellos, unidos en un lazo que iba más allá de la carne, más allá de la razón. Era un amor condenado, destinado a desvanecerse con la luz del amanecer, pero en ese instante, bajó la mirada del espectro y con su cuerpo entregado a lo desconocido, Jimin supo que nada podría ser más real.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
Hayran KurguPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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