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—Deberíamos irnos antes de que anochezca. —dijo Yoongi suavemente, acariciando su espalda con lentitud. —La ciudad puede ser más segura, pero solo si llegamos a tiempo.

Jimin asintió con pesar, deslizándose fuera de la cama con movimientos lentos. Tomó una camisa del respaldo de una silla, intentando no quejarse mientras se vestía.

—No me mires así... —gruñó entre dientes al notar la sonrisa contenida de Yoongi.

—No puedo evitarlo. —le dijo. —Te ves adorable cuando estás adolorido.

—¡Hyung! —protestó Jimin, lanzándole una almohada.

Yoongi la esquivó fácilmente y soltó una risa leve, una de esas risas que hacían temblar el alma, porque no eran comunes. Eran raras, y por eso, tan preciadas, una vez listos, salieron de la cabaña. El bosque que los rodeaba se mantenía en silencio, demasiado silencio. Los árboles parecían observarlos, y el viento traía consigo un murmullo constante que erizaba la piel.

—¿Están cerca? —preguntó Jimin, su voz baja y alerta.

Yoongi se detuvo, entrecerrando los ojos mientras sus dedos rozaban la empuñadura de la daga espectral que siempre llevaba consigo. Aquella arma, hecha de sombras y recuerdos, solo aparecía cuando él la invocaba.

—Sí, se están moviendo, nos siguen desde anoche... pero no se atreverán a acercarse mientras estemos juntos. —miró a Jimin de reojo. —No por ahora.

Jimin tragó saliva, apretó el paso, manteniéndose cerca. La ciudad no estaba tan lejos, pero entre la niebla y las fuerzas que los rondaban, cada minuto se sentía eterno.

—¿Qué crees que encontremos allá? —preguntó finalmente, intentando romper el silencio opresivo.

—Respuestas. —respondió Yoongi, sin dudar. —Y quizás... algo más, algo que explique por qué yo sigo aquí.

Jimin asintió lentamente, parte de él quería respuestas, claro, pero otra parte temía lo que esas respuestas podrían significar. ¿Qué pasaría si encontrar la verdad significaba perderlo?

—Yoongi... —lo llamo.

—Sí. —contestó.

—Sí... sí después de todo esto, tú... tienes que irte... —habló bajo.

Yoongi se detuvo, se volvió hacia él con una expresión grave, pero no dura. Sus ojos oscuros se clavaron en los de Jimin con una intensidad que lo hizo contener el aliento.

—No pienses en eso aún, no mientras estemos juntos. —lo tomó de ambas mejillas. —No mientras aún tenemos un camino que recorrer. —Y con esas palabras, le tendió la mano. —Vamos.

Jimin la tomó sin dudar, sintiendo cómo la calidez de su propia palma contrastaba con el leve frío de la de Yoongi y juntos, se adentraron en el sendero que los conduciría a la ciudad... y a los secretos que podrían cambiarlo todo.

Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora