Volver fue una decisión desesperada, Jimin no quería hacerlo, pero después de semanas de silencio, de ausencia, de vacío, sintió que el templo ya no podía protegerlos. No solo por la desaparición de Yoongi, sino porque el corazón de Sael comenzaba a agrietarse.
Y su poder también, pesadillas sin nombre, ráfagas de viento dentro de habitaciones cerradas. Objetos que explotaban cuando el niño se sentía solo.
—Quizá... necesitamos ayuda. —susurró Jimin, más para sí mismo que para Sael, mientras caminaban por la vieja carretera de piedra blanca que llevaba a la gran casa donde todo había comenzado.
La Casa Park, mansión antigua, mármol, hierro, columnas heladas, herencia de tres generaciones de prestigio, frialdad disfrazada de elegancia. Y dentro, los padres que Jimin había dejado atrás hacía años, en medio del escándalo, las voces elevadas y los "¡No puedes abandonar el colegio solo por estupideces que dices!".
Llegaron una mañana nublada, el portón se abrió solo después de varios minutos de espera, el mayordomo, viejo y arrugado, abrió los ojos como si hubiera visto a un muerto.
—Jimin-nim... Dios Santo...
El salón principal no había cambiado, ni las lámparas de cristal, ni las pinturas de antepasados mirando desde las paredes con expresión de juicio. Pero la presencia de Sael, un niño de cabello gris ceniza, piel de porcelana y ojos grises, desentonaba con todo. Como un ángel olvidado en una galería de mármol, la madre de Jimin bajó las escaleras primero, elegante, recta, más pálida que de costumbre.
—Park Jimin. ¿Qué...? ¿Qué es esto?
—Mamá... —susurró. —Necesito quedarme unos días, él es...
—¿Es tu hijo? —interrumpió la voz del padre, apareciendo tras ella, con el ceño fruncido.
El silencio se volvió piedra, Sael se aferró a la mano de Jimin, no entendía del todo, pero reconocía el olor a desaprobación a juicio.
—¿Con quién? —preguntó la madre, bajando un peldaño más. —¿Es adoptado? ¿Lo robaste? ¿Qué estás...?
—Él es mío. —respondió Jimin con firmeza, alzando la barbilla. —Y no voy a explicar su existencia como si fuera un error.
—Pero ¿cómo?! —gritó el padre. —¡Jimin, eras un niño brillante! ¡Desapareciste por años y ahora vuelves con... esto!
Jimin dio un paso al frente, no retrocedió.
—No necesito su aprobación, solo... Necesito techo, comida, agua caliente, él ha estado enfermo, no vengo a pedir aceptación, vengo por necesidad.
El padre iba a gritar de nuevo, pero la madre alzó una mano.
—Está bien, puede quedarse, unos días.
No fue calidez, fue instinto, la madre de Jimin, tan calculadora como siempre, había notado algo en Sael que le hizo dudar. No solo su aspecto, era la sensación de poder que lo rodeaba, como un zumbido invisible. Esa noche, les dieron una de las habitaciones del ala este, fría, con sábanas impolutas, con muebles que olían a antigüedad y polvo sellado.
Sael no habló mucho, solo se acurrucó en la cama, y antes de dormir, dijo en voz baja:
—¿Vamos a quedarnos aquí para siempre?
Jimin se sentó a su lado y le acarició el cabello gris.
—No, solo por un tiempo, hasta que estemos más fuertes.
—¿Y si papá no vuelve nunca?
Jimin tragó saliva, no tenía respuesta.
—Entonces... tú y yo vamos a aprender a seguir, juntos.
Y aunque sus palabras intentaron ser firmes, el corazón de Jimin se rompió un poco más, porque esa casa, donde había crecido rodeado de todo lo material, ahora le parecía más fría y más vacía que cualquier templo antiguo. Y porque, sin saberlo, con su regreso... acababa de despertar el interés de más personas que solo sus padres. En la ciudad, entre pasillos silenciosos, alguien leía registros y el nombre Sael ya no era desconocido.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
FanfictionPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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