El amanecer se filtró suavemente entre las cortinas, trayendo consigo un respiro tibio que contrastaba con la frialdad que aún pesaba en el pecho de Jimin. Estaba sentado al borde de la cama, ya vestido, observando el suelo con la mirada perdida. El sudor en su nuca se había secado, pero la sensación de la visión aún lo oprimía como un puño invisible.
Detrás de él, Yoongi dormía profundamente, la respiración serena, una mano estirada hacia el lugar vacío donde Jimin ya no estaba. Había algo en su rostro dormido que lo tranquilizaba y al mismo tiempo lo rompía por dentro. ¿Cómo decirle lo que había visto sin condenarlos antes de tiempo?
No podía, no todavía, se levantó y cruzó el pasillo hasta la habitación de Sael, el niño aún dormía, con los brazos extendidos como si intentara abrazar el aire. Sobre su pecho flotaba la misma esfera de luz cálida de la noche anterior, aunque más tenue ahora. Parecía descansar también, Jimin se acercó y lo observó durante largos minutos.
Buscaba, quizás, una señal de lo que había visto, un indicio en sus rasgos, un temblor en su respiración, algo que confirmara o negara la pesadilla. Nada... Solo paz.
—No fue real... —susurró con voz temblorosa, convenciéndose más a sí mismo que a nadie. —No puede ser real...
Pero cuando se giró para salir de la habitación, vio algo en la pared que no había estado antes, una mancha oscura. Como un brochazo de hollín, Jimin se quedó paralizado, se acercó con cautela, alargando la mano temblorosa. No olía a humo ni ha quemado... pero la forma era exactamente igual a la que había visto en la visión: una línea torcida, descendente, como la sombra de una garra arrastrada, retrocedió un paso.
—No... —murmuró, y cerró la puerta con cuidado tras él.
Decidió no decir nada, no ahora, tal vez era una coincidencia, tal vez su mente aún jugaba con él. Volvió a la cocina y encendió la estufa, preparó té con manos algo torpes, derramando unas gotas de miel mientras trataba de no mirar por la ventana, por temor a que el bosque también hubiera cambiado.
Poco después, Yoongi entró, con el cabello revuelto y los ojos aún hinchados por el sueño, se estiró ligeramente antes de acercarse a él y abrazarlo por la espalda, apoyando el mentón sobre su hombro.
—Mmm... huele bien. —murmuró con voz ronca. —¿Estás bien?
—Sí. —respondió Jimin con rapidez, quizás demasiada.
Yoongi frunció ligeramente el ceño, pero no insistió, se limitó a tomar una taza y sentarse junto a él. El silencio entre ellos era cómodo, pero Jimin lo sentía como un muro que él mismo había empezado a construir.
Bebieron juntos, en calma, pero mientras Yoongi hablaba de iniciar los entrenamientos esa tarde, de limpiar el jardín encantado y de revisar los libros antiguos de su madre, Jimin solo podía pensar en el fuego.
En la sangre y en los ojos de su hijo... tan llenos de oscuridad.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
FanfictionPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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