Jimin asintió, aun con las mejillas encendidas, dejando escapar una risa tímida desde detrás de sus manos.
—Siempre lo fuiste... solo que a veces se me olvida, cuando actúas como si pudieras leerme el alma. —dijo en voz baja, apenas audible, pero suficiente para que Yoongi lo escuchara.
El fantasma se detuvo a mitad del cuarto, girando lentamente para observarlo. Su sonrisa se tornó más suave, casi melancólica, como si ese momento efímero escondiera siglos de anhelos silenciados.
—Porque puedo, Jimin. —respondió finalmente, su tono lleno de ternura. —Te leo como si fueras un libro escrito solo para mí.
Esa confesión hizo que el corazón de Jimin se encogiera en el pecho. Se incorporó lentamente, ignorando el dolor en su cuerpo, y lo miró a los ojos.
—Y... ¿Qué lees ahora? —pregunto curioso.
Yoongi dio un paso hacia él, luego otro, hasta quedar a tan solo unos centímetros. Levantó una mano y, con la yema de sus dedos, rozó la mejilla de Jimin.
—Miedo... pero también amor, un amor que te asusta porque no sabes cuánto durará. —le susurró. —Porque temes que desaparezca como todo lo demás en tu vida.
Jimin tragó saliva, sintiéndose desarmado ante la verdad en aquellas palabras, no podía negarlo. Lo sentía y Yoongi, a pesar de ser un espectro de lo que alguna vez fue, parecía más real que cualquier otra cosa en su mundo.
—¿Y tú? —preguntó con valentía, aunque su voz temblara. —¿Qué sientes tú?
El silencio se estiró entre ellos por unos segundos eternos y luego, Yoongi bajó la mirada por un instante, como si eligiera con cuidado sus palabras.
—Siento que nunca debí encontrar la paz. —Respondió. —No sé si eso significaba no encontrarte a ti.
Jimin sintió una punzada en el pecho, era hermoso, dolorosamente hermoso.
—Entonces... quédate. —susurró, acercándose aún más. —Aunque el mundo se caiga, por favor quédate.
Yoongi lo abrazó, como si en ese gesto pudiera anclarse a la vida misma. Como si el calor de Jimin pudiera retenerlo en esa frágil línea entre los vivos y los muertos.
—Lo haré. —Sonrió. —Por ti... siempre lo haré.
Y mientras el viento del amanecer rozaba las ventanas, y las sombras de los oscuros seguían al acecho más allá de la cabaña, por un instante, el mundo dejó de ser un lugar terrible.
Solo existían ellos...
Jimin se aferró un poco más a Yoongi, como si pudiera fundirse en su abrazo. El calor, la promesa, la intensidad... todo era tan real, y, sin embargo, tan irreal, porque él seguía siendo un fantasma, y Jimin seguía vivo. Pero ahí, entre esas paredes, esa diferencia parecía desdibujarse.
ESTÁS LEYENDO
Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
FanfictionPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
![Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]](https://img.wattpad.com/cover/283438382-64-k135093.jpg)