La luz del amanecer se filtraba a través de las cortinas delgadas, tiñendo la habitación de un tono dorado y pálido. Afuera, la ciudad comenzaba a despertar con lentitud, como si el mundo aún no estuviera listo para perturbar lo que había sucedido entre esas cuatro paredes.
Yoongi abrió los ojos primero, estaba acostado de lado, observando el rostro de Jimin, todavía dormido, con la respiración tranquila y los labios entreabiertos. Su cabello caía en desorden sobre la frente, y una de sus manos descansaba sobre el pecho de Yoongi, como si incluso en sueños necesitara saber que él seguía allí.
Por un momento, Yoongi no se movió, se permitió solo mirar, memorizar, no parecía real, nada de eso, no la calidez bajo las sábanas, ni el leve cosquilleo en su piel donde Jimin lo había tocado, ni el suave dolor en su pecho, que no era físico, sino emocional: el peso de una verdad que aún no compartía.
La noche anterior, sus cuerpos habían hablado, se habían buscado con una necesidad desesperada, se habían amado como dos mitades pérdidas reencontrándose en la oscuridad. Pero ahora, con la luz del día, todo parecía más frágil, más vulnerable, Yoongi apartó lentamente un mechón de cabello del rostro de Jimin y lo acarició con la yema de los dedos.
Se sentía como tocar algo sagrado, como si ese gesto pudiera detener el tiempo, Jimin murmuró algo en sueños, su cuerpo acurrucándose más contra el de Yoongi, como si intuyera el temblor en su alma. Y Yoongi lo abrazó sin pensarlo, apretándolo contra su pecho, sintiendo el ritmo lento de su respiración.
—Te extraño incluso cuando estás aquí. —susurró, apenas audible.
No sabía cuánto tiempo podría mantener la oscuridad alejada, no sabía si tenía derecho a estar ahí, en ese espacio que Jimin le abría con tanta fe, pero por ahora... por ese instante, bañado de luz y silencio, decidió quedarse. Porque la noche anterior no había sido solo deseo, había sido un ancla, una plegaria, un regreso.
Y al sentir a Jimin moverse ligeramente, abriendo los ojos con somnolencia, Yoongi supo que no podía seguir guardando todo en silencio por mucho más, pero tampoco quería que el primer momento del día se tiñera de sombras.
Así que lo besó, un beso lento, suave, casi agradecido.
—Buenos días... —dijo Jimin en un suspiro, con voz adormilada, mirándolo con ojos llenos de calma.
—Buenos días. —Yoongi lo miró también, con una mezcla de amor y miedo, y le sonrió.
Y por unos minutos más, se permitieron creer que todo estaba bien.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
Fiksi PenggemarPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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