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El clímax llegó como una ola imparable, un torbellino de sensaciones que los dejó temblando, perdidos el uno en el otro. Jimin se aferró a Yoongi hasta el último instante, hasta que sintió cómo su presencia comenzaba a debilitarse, como la brisa que se disipa con el amanecer.

—Yoongi... —llamó con un hilo de voz, su corazón latiendo con fuerza, temiendo lo inevitable.

Yoongi le acarició la mejilla con ternura, su tacto etéreo cada vez más difuso.

—Siempre estaré contigo. —susurró, antes de que su cuerpo comenzará a desvanecerse, como si nunca hubiera estado allí. —no lo olvides.

Jimin cerró los ojos, sintiendo el eco de su amor en su piel, en su alma y aunque la cama estaba vacía ahora, su corazón le decía que Yoongi jamás se había ido del todo. La habitación quedó en silencio, solo interrumpido por la respiración agitada de Jimin. Su pecho subía y bajaba con rapidez, como si aún pudiera sentir el peso de Yoongi sobre él, como si su piel aún guardará el frío de su toque. Pero cuando abrió los ojos, el espacio a su lado estaba vacío.

El aire tenía un ligero aroma a melancolía, una presencia que no se veía, pero que aún se sentía. Jimin se incorporó lentamente, cubriéndose con las sábanas, buscando algún rastro tangible de lo que acababa de ocurrir. Pero no quedaba nada, solo el eco de su voz en su mente, la promesa de que nunca lo dejaría.

Su mirada se deslizó hacia la ventana, donde la luna brillaba alta en el cielo, testigo silente de su entrega, el frío de la noche se filtró por la habitación, haciéndolo estremecer. Poco a poco, el agotamiento lo envolvió, y Jimin cerró los ojos, dejándose arrullar por la sensación aún latente del tacto de Yoongi en su piel. Su respiración se volvió pausada, tranquila, hasta que finalmente cayó en un sueño profundo, donde la frontera entre la realidad y lo imposible se volvía difusa.

La noche pasó en un susurro y, cuando el amanecer comenzó a filtrarse por las cortinas, una sensación familiar lo despertó. Un toque sutil, apenas un roce en su mejilla. Jimin frunció levemente el ceño antes de abrir los ojos lentamente, aún atrapado entre el sueño y la vigilia.

Su corazón dio un vuelco, Yoongi estaba ahí, no como un recuerdo, no como un simple eco de la noche anterior, sino frente a él, con una expresión serena y sus ojos oscuros observándolo con ternura. Su silueta no era borrosa ni inalcanzable como el espectro que había conocido antes; en ese instante, parecía más real que nunca.

Jimin entreabrió los labios, incapaz de hablar, temiendo que si pronunciaba su nombre, la ilusión se desvaneciera. Pero Yoongi sonrió, inclinándose apenas para rozar su frente con la suya, su aliento frío chocando con el calor de la piel de Jimin.

—Te lo dije. —susurró con suavidad. —Siempre estaré contigo.

Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora