El templo respiraba distinto al mundo exterior, no había tiempo allí, ni estaciones; solo una calma antigua, como si los ladrillos hubieran sido moldeados por manos invisibles para contener secretos que ningún humano debería conocer.
Jimin dormía poco, el embarazo avanzaba con una rapidez antinatural, al tercer día dentro del templo, su cuerpo ya mostraba signos evidentes: su vientre redondeado, la piel sensible, la energía palpitante bajo cada centímetro de su piel. Pero más que lo físico, era lo espiritual lo que comenzaba a transformarse, la anciana lo guiaba con manos firmes y mirada sabia.
—Debes aprender a contenerlo. —le decía mientras lo hacía sentarse sobre un círculo de protección grabado en el suelo. —La criatura que crece dentro de ti no es solo sangre y hueso, es luz, sombra, frontera, si no lo dominas, él te dominará a ti.
Jimin cerraba los ojos, respiraba hondo, a veces podía oírlo, no como un bebé cualquiera, sino como una presencia, un eco dentro de su alma.
"Appa...", susurraba, a veces, en sueños. "No me dejes solo."
La primera lección fue el control del aura.
—Tu hijo emite una frecuencia que atrae a los entes, vivos y muertos, como un faro entre tormenta. —explicó la anciana. —Tienes que aprender a encenderlo o apagarlo.
Jimin practicaba durante horas, Yoongi siempre a su lado, observándolo desde el umbral del templo. No podía ayudar físicamente, pero su sola presencia estabilizaba la energía de Jimin.
El entrenamiento agotaba su cuerpo, pero fortalecía su espíritu, aprendió a contener la luz, a usarla como escudo. A canalizar la vibración del bebé hacia amuletos, símbolos, incluso al agua del templo, por primera vez, podía hablar con su hijo sin palabras, sentirlo como una extensión de sí mismo.
—Tiene conciencia, Yoongi. —le dijo una noche, acostado sobre una manta junto al altar, el vientre ya grande y cálido. —No es como un bebé común, es como si ya supiera quién es.
—Y tú también estás cambiando. —Yoongi acarició su mejilla con la yema de sus dedos fantasmales.
Jimin asintió, lo sentía, ya no era solo un puente, se estaba convirtiendo en algo más. En vínculo puro entre mundos, la anciana lo confirmó al día siguiente:
—Cuando des a luz, dejarás de ser solo Allumimon, pasarás a ser algo nuevo, algo que los textos llaman Intermediario Viviente, pero para eso, debes resistir el parto, no será humano, no será natural, será espiritual.
Y Jimin entendió, por primera vez, lo que implicaba: Sobrevivir sería un desafío, pero morir... no era una opción. El hijo que llevaba no era un símbolo, era un catalizador y su existencia ya estaba alterando el equilibrio de los dos mundos. Mientras tanto, afuera del templo, entre el murmullo de los bosques y los pliegues del inframundo, los Oscuros y Sanguinarios se preparaban. Porque cuando ese niño naciera... el velo entre la vida y la muerte podría rasgarse para siempre.
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Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]
FanfictionPark Jimin luego de un accidente tanto su cuerpo y alma quedaron a la mitad del mundo de los vivos y del mundo de los muertos, por lo cual eso le permite ver y tocar fantasmas. Debido a eso Jimin práctica unos viejos rituales de protección, ya que d...
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