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El chico pelirrojo levantó una ceja, claramente sorprendido por la respuesta firme de Jimin, pero no pudo evitar esbozar una sonrisa burlona.

—¿Un fantasma? —rio con desdén, aunque su tono ya empezaba a mostrar algo de nerviosismo. —Vas a tener que hacer más que eso, Jimin, para intimidarnos.

Jimin, aunque tranquilo por fuera, sentía cómo la presencia de Yoongi se intensificaba a su lado. Aunque nadie más pudiera verlo, él podía sentir la fuerza de Yoongi, como si el fantasma estuviera preparándose para algo. Un escalofrío recorrió su espalda, pero no de miedo, sino de anticipación.

—Jimin, no dejes que te sigan manipulando con esas palabras. —la voz de Yoongi resonó en su mente, clara y firme. —Déjame darles una pequeña lección.

Jimin miró a los tres chicos y luego, de manera casi imperceptible, asintió, no tenía que hacer nada. Era Yoongi quien lo haría, el fantasma no necesitaba mostrar su rostro, pero su poder se podía sentir en el aire.

En ese momento, un viento helado comenzó a soplar, haciendo que los tres chicos se estremecieron. No era un viento normal; era como si la temperatura hubiera caído repentinamente varios grados. Los árboles cercanos se movieron violentamente, sus hojas susurrando con una inquietante sensación de presagio.

—¿Qué... qué está pasando? —dijo la chica, mirando a su alrededor, claramente nerviosa.

Su mirada se desvió hacia Jimin, como si fuera él quien estuviera provocando el cambio en el ambiente. Pero Jimin solo sonrió de manera tranquila, sintiendo cómo Yoongi se acercaba a ellos de una forma que solo él podía percibir. De repente, las luces del farol cercano parpadearon, primero con suavidad, y luego se apagaron completamente, dejando la calle en oscuridad total durante un breve momento.

Cuando las luces volvieron, los chicos se quedaron petrificados, mirando a su alrededor con el rostro pálido. La atmósfera se había vuelto opresiva, como si una sombra invisible estuviera cayendo sobre ellos. El chico con las gafas intentó hacer una broma nerviosa, pero su voz salió temblorosa.

—Esto... Esto no es gracioso, Jimin —dijo, mirando a su alrededor, claramente sintiendo que algo no estaba bien.

El viento había cesado de golpe, pero la sensación de que algo extraño había ocurrido permaneció en el aire.

—¿Vas a seguir molestando? —Jimin preguntó, sin mover un músculo, pero con un tono que transmitía algo peligroso. —¿No es divertido ahora, verdad?

El pelirrojo frunció el ceño, pero antes de que pudiera responder, un grito bajo y gutural resonó entre los árboles cercanos, como si algo se arrastrara, una presencia palpable de terror. El viento comenzó a soplar de nuevo, pero ahora con más fuerza, levantando tierra y hojas en espiral a su alrededor. Los chicos retrocedieron, con los ojos grandes de miedo, mirando hacia la dirección de donde provenía el sonido.

—¿Lo escucharon? —dijo la chica, con la voz quebrada. —Esto no es... Esto no es normal.

En ese instante, las puertas de la farmacia se cerraron de golpe, sin que nadie las tocara, causando que los tres se sobresaltaran aún más. La atmósfera se volvió más densa, como si la realidad misma estuviera distorsionándose a su alrededor. Un susurro bajo, casi inaudible, se escuchó en el aire, pero solo Jimin pudo entenderlo.

—Diles que se vayan, Jimin. —La voz de Yoongi, tranquila, pero cargada de poder, resonó en su mente.

Jimin, al ver el pánico en los ojos de sus antiguos compañeros, no pudo evitar sonreír ligeramente. Era la primera vez que los veía tan vulnerables.

—¿Ahora entienden? —dijo Jimin, con voz baja, como si estuviera disfrutando de la escena. —Esto es lo que pasa cuando se meten con alguien que no pueden entender.

Ghost: Zero o'clock [Y.M][✓]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora