Can you keep the secret

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El ambiente en el estudio era vibrante, lleno de la energía de una idea que estaba a punto de nacer. Las chicas, sentadas alrededor de una mesa de reuniones, charlaban animadamente.

—Bueno, entonces podemos hacer eso —afirmó Emma, con un brillo de entusiasmo en los ojos, golpeando suavemente la mesa con el puño.

—Pongamos una fecha en nuestras cuentas y que los fans nos graben —propuso Sara, cruzándose de brazos con una sonrisa pícara.

—Que nos etiqueten, y de ahí sacamos fragmentos para el video —añadió Cara, mordiéndose el labio inferior, ya imaginando el caos creativo.

—Será como una nueva versión de Rock Show —sentenció Sara, sintiéndose orgullosa de la ingeniosa vuelta de tuerca.

—¡Y los fans participan! —exclamó Emma, emocionada por la interacción con sus seguidores.

—Me gusta... —alcanzó a decir Cara justo antes de que la puerta de la oficina se abriera de golpe, haciendo que todas se giraran.

Nina entró a toda prisa, con el cabello ligeramente revuelto y una expresión de disculpa en el rostro.

—¡Lo siento, lo siento, lo siento! Se me hizo algo tarde. ¿De qué me perdí? —Tomó un lugar vacío en la mesa, su respiración aún agitada.

—Hemos cambiado de idea con respecto al video —explicó Sara, observando a su amiga con una mezcla de diversión y cariño.

—¿Por qué? —preguntó Nina, con curiosidad.

—Pensamos en algo que incluya a los fans —dijo Cara, sonriendo abiertamente.

—Cambiamos What's My Age Again por Rock Show —aclaró Emma, ansiosa por saber la opinión de Nina.

—Ok, ok —murmuró Nina, asimilando la información mientras se acomodaba.

—Postearemos dónde vamos a estar para recrear el video, y los fans grabarán —continuó Sara, el plan cobrando forma.

Nina se llevó una mano a la barbilla, pensativa.

—Igual necesitaríamos una cámara, ¿no? Como tipo documental. Que se sienta más íntimo.

Los ojos de Sara se iluminaron. —¡Sí, es cierto! Eso me gusta.

—Nosotras mismas grabamos —siguió Nina, cada vez más animada—. Nos pasamos la cámara un rato cada quien, para que tenga un toque vintage.

—¡¡Nina, eres un genio!! Me gusta eso —exclamó Emma, tomando una libreta y anotando el punto con fervor.

—Pongamos fecha y lugar, y listo —resumió Sara.

—Pues entonces, ya está dicho —concluyó Cara.

Afuera del estudio, en la pequeña sala de espera, Noah y Justin, a quien todos llamaban J.B., charlaban con la despreocupación de dos chicos inmersos en el mundo de los videojuegos y las caricaturas. De repente, la figura de Ross apareció por el pasillo, luciendo impaciente.

—¿Aún no salen? —preguntó Ross, deteniéndose junto a ellos.

—No, pero no deben tardar —respondió Justin Bieber, sin dejar de mirar la pantalla de su móvil.

Noah alzó una ceja. —¿Pues solo iban a ver la hora y fecha del lugar, no?

—Ni que fueran a ver vestuarios o así —Ross se rio con desdén.

—¡Ni ropa van a usar! —Noah le siguió la broma, soltando una carcajada.

Justin Bieber levantó la vista, completamente desconcertado. —¿Por qué?

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