Hace 9 años...
Dos semanas después de la fiesta, el ambiente en el departamento de Los Ángeles se había vuelto asfixiante. Emma era una sombra; el silencio de Evan la consumía bit a bit, y su mirada, antes fiera, ahora se perdía en el vacío. La gota que derramó el vaso cayó durante la grabación del video para su nuevo sencillo, "Behind These Hazel Eyes".
La locación era una iglesia gótica imponente. El director les explicó el concepto: una boda fallida. Emma sería la novia traicionada; Sarah, la mujer del amorío secreto.
—No es justo, Sarah. Tienes cara de ángel, nadie va a creer que eres la villana —se quejó Cara mientras le ajustaban el vestido de dama de honor—. En cambio, mírame a mí, parezco salida de una película de terror con este color. —Lo siento, pero me encanta ser la mala por una vez —se burló Sarah, aunque su sonrisa se desvaneció al ver entrar a Emma.
Emma lucía espectacular. El vestido de corte princesa con hombros descubiertos resaltaba su palidez, y el velo caía sobre una cascada de rulos rubios. Parecía una muñeca de porcelana a punto de romperse. En ese momento, la puerta del camerino se abrió y Evan entró. Se quedó mudo, impactado por la imagen.
—Se ve increíble, ¿verdad, Evan? ¿No te dan ganas de casarte con ella ahora mismo? —soltó Cara sin filtro. Evan tardó en reaccionar. Su mirada se encontró con la de Emma, cargada de la tensión de su última pelea. —Te ves hermosa, Emma —susurró, acercándose para darle un beso que supo más a despedida que a reconciliación.
La burbuja se rompió cuando el asistente de dirección entró pegado al teléfono, con el rostro desencajado. —Tenemos un problema. El actor principal no aparece y su agente no responde. —¿Quién era? —preguntó Sarah curiosa. —Dave Franco. —¡Iba a besar a un Franco! —gritó Sarah, dando saltitos de emoción. —Bueno, el plan B falló. ¿Evan, no quieres ayudarnos? —propuso Emma, buscando una excusa para retenerlo. —Emma, yo no quiero besarlo en cámara, sería rarísimo —intervino Sarah haciendo una mueca.
Cara, siempre práctica, sacó su celular. —No se digan más. El reemplazo viene en camino.
Minutos después, mientras el equipo preparaba las luces del altar, un chico de piel morena y sonrisa brillante entró al set. Evan sintió que la sangre le hervía al reconocer a Noah. —¡Vine lo más rápido que pude! —exclamó Noah, saludando a las chicas con una familiaridad que a Evan le resultó insultante. —Perfecto, el chico es ideal para el papel —asintió el director—. Noah, te casarás con Emma, pero Sarah será la otra. —¿Y si mejor me quedo solo con Emma? —bromeó Noah, guiñándole un ojo a la rubia. —No, de hecho, ella te deja en el altar —sentenció el director. —¿Ni en la ficción puedo ganar? —Noah miró a Evan con sorna—. Es broma, amigo. Alguien tiene que ser el galán aquí.
Evan no aguantó más. Se dio la vuelta y salió de la iglesia hecho una furia. Emma lo alcanzó bajo el pórtico, con el pesado vestido arrastrando por el suelo. —¡Espera! ¿Qué te pasa ahora? —¿Por qué tiene que ser él, Emma? —le espetó Evan—. Detesto que aproveche cada segundo para estar cerca de ti. Sé cuáles son sus intenciones y me está provocando. —Evan, fue un accidente, el otro actor canceló... —Emma le tomó el rostro con desesperación—. Sabes que al único que amo es a ti. Por ti me sacaría los ojos si fuera necesario. —No te pediría eso. Pero no puedo estar aquí viendo esto. Hablamos luego.
Le dio un beso gélido y se marchó, dejando a Emma sola en medio de la entrada, vestida de novia y con el corazón en pedazos.
Tras la grabación, el silencio de Evan se volvió absoluto. Emma se recluyó en su habitación. Los días pasaban y solo se escuchaba la música a todo volumen tras su puerta. Apenas salía por comida, y cuando lo hacía, sus ojos estaban inyectados en sangre y sus movimientos eran erráticos.
—Me preocupa —susurró Nina en la sala—. No ha salido en todo el día. —Ya pasaron dos días sin que coma nada —añadió Sarah, con la voz temblorosa—. Intenté hablarle, pero sube el volumen. No quiere escucharnos. —Me vale una mierda si quiere escuchar o no —estalló Cara—. Voy a tirar la maldita puerta.
Cara empezó a patear la madera con rabia, pero no hubo respuesta. Ni un grito, ni un cambio en el volumen de la música. Sarah corrió por un martillo y comenzó a golpear la manija con una fuerza nacida del pánico. Cuando el metal cedió, Cara empujó la puerta de un golpe.
El tiempo se detuvo. El aire en la habitación era denso y olía a encierro. Emma estaba tirada boca abajo en la alfombra, con la mano abierta y varias pastillas blancas desparramadas a su alrededor.
—¡EMMA! —el grito de Sarah desgarró el silencio. Se lanzó al suelo, golpeando suavemente las mejillas de su amiga, tratando de encontrar un pulso, una señal, cualquier cosa—. ¡Despierta, por favor, despierta! —Llamaré al 911 —dijo Cara, con las manos temblando mientras marcaba el número.
TMZ: ÚLTIMA HORA La estrella de Next Band, Emma Molko (22), ha sido trasladada de urgencia tras una supuesta sobredosis en lo que fuentes policiales califican como un intento de suicidio. Los paramédicos la encontraron inconsciente en su residencia de Hollywood Hills y debieron administrarle naloxona para revertir los efectos de los narcóticos.
Fuentes cercanas indican que la cantante atravesaba una crisis profunda tras una serie de peleas públicas con su novio, el actor Evan Peters. Molko se encuentra estable en el Cedars-Sinai, pero los médicos han recomendado su internamiento inmediato en un centro de rehabilitación para evitar una tragedia mayor. Hasta el momento, su representante Mark Hoppus no ha emitido declaraciones.
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Next Band
RomanceAunque lograron el éxito la vida personal de las 4 integrantes de Next Band pende de un hilo. Emma vocalista de la banda vive controlada por las drogas mientras sufre porque el hombre que le juro amor eterno tendrá un hijo con otra. Sarah guitarri...
