Las chicas estaban de gira, y no había mejor lugar para brillar que su ciudad natal, San Francisco. El aire llevaba el aroma del mar y los recuerdos, mientras el sol se hundía tras los edificios. La energía del público era palpable, y el escenario temblaba con cada nota.
Emma se acercó al micrófono, con el cabello revuelto por la brisa y una sonrisa sincera. "Gracias, San Francisco, por todo el apoyo. Esto significa mucho para nosotras."
Sara, ajustándose la guitarra al hombro, añadió con calma: "Aquí fue donde comenzó este sueño, ¿no es así?"
Nina, tamborileando con impaciencia en su batería, interrumpió: "Basta de hablar. El público quiere punk."
Entonces, como si hubieran accionado un interruptor, empezó a sonar *What's My Age Again*. La multitud estalló en euforia: saltaban, gritaban, coreaban cada palabra como si fuera un himno. Las chicas dieron todo en el escenario, cerrando con un clásico que hizo vibrar el lugar. Cuando las luces se apagaron, los aplausos resonaban aún en el aire.
Al terminar el concierto, las chicas recogieron sus cosas entre susurros y cansancio. De pronto, Brooke, la madre de Sara, apareció entre bastidores y envolvió a su hija en un abrazo cálido.
"Chicas, son extraordinarias," dijo Brooke, con los ojos llenos de orgullo. Todas, en un coro ensayado, respondieron: "Gracias, señora Davis."
Elizabeth, la madre de Emma, se acercó con su elegancia habitual y abrazó a su hija. "Siempre luciendo impecables, como debe ser."
Los padres de Cara la rodearon con abrazos, expresándole cuánto la admiraban, mientras la familia de Nina, con pancartas caseras, gritaba su nombre desde un rincón. Era un caos reconfortante.
Elizabeth, acomodándose el cabello con un gesto ref: "Chicas, ya que están aquí, mañana necesitamos una entrevista para la revista. En el estudio, a las diez en punto."
Todas asintieron, y Emma, con rostro agotado pero una sonrisa amable, preguntó: "¿Podemos irnos ya, señora Molko?"
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Emma y Elizabeth llegaron a casa. El aroma a café y madera vieja llenaba el ambiente. Se quitaron los zapatos en la entrada, y el silencio de la noche las acogió.
Elizabeth, sirviéndose una taza de té, miró a su hija con interés. "¿Cómo va todo en Los Ángeles, Emma?"
"Todo está bien," respondió Emma, dejándose caer en el sofá con un suspiro. "¿Y Brian?"
"Tuvo una reunión con los miembros de su antigua banda," dijo Elizabeth, con una leve sonrisa. "Está en su elemento."
"Qué bueno. ¿Cuándo regresa?" preguntó Emma, jugueteando con un cojín.
"En un par de días. Tu habitación está tal como la dejaste, así que ve a descansar. Mañana la revista quiere entrevistas y una sesión de fotos con ustedes," indicó Elizabeth, con un tono maternal. Emma sonrió, con esa expresión que decía "entendido".
"Está bien, mamá," respondió, y subió las escaleras con pasos lentos pero serenos.
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Tras un día agotador de entrevistas y fotos, con luces destellando y las chicas posando con naturalidad, Sara y Brooke decidieron escapar a comer algo. El restaurante era acogedor, con paredes cubiertas de fotos antiguas y un aroma a hamburguesas que despertaba el apetito.
Sara dio un mordisco a su comida y comentó: "Había extrañado este lugar."
Brooke, con una sonrisa cálida, asintió. "Lo sé, siempre ha sido tu favorito."
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Next Band
RomanceAunque lograron el éxito la vida personal de las 4 integrantes de Next Band pende de un hilo. Emma vocalista de la banda vive controlada por las drogas mientras sufre porque el hombre que le juro amor eterno tendrá un hijo con otra. Sarah guitarri...
