El bajo retumbaba en las costillas de Noah, haciendo vibrar el cristal de su vaso. Desde la zona VIP, observaba la coreografía de seducción entre Cara y una rubia desconocida; se susurraban secretos al oído mientras el resto del mundo se desdibujaba en un desenfoque de luces de neón. Cara le lanzó una mirada de complicidad y Noah sonrió con amargura, deseando, por un instante, que su situación con Emma fuera así de sencilla.
Giró la vista hacia Ross. Su amigo no estaba disfrutando de la música; estaba despachando shots de tequila con una eficiencia autodestructiva.
—Debes calmarte, amigo —advirtió Noah—. Que te tomes el bar entero no va a borrar lo que pasó. —Sabes que ese idiota no la merece —gruñó Ross, con la mirada fija en la entrada. —Solo queda esperar que ella lo entienda.
El ambiente cambió de golpe. El sonido de un cristal estallando cortó el ritmo de la música y la gente empezó a amontonarse cerca de la barra, como buitres atraídos por la carroña. Los chicos se abrieron paso a empujones solo para encontrar a Cara, con la respiración agitada, frente a un Matt empapado de alcohol y con el cabello pegado al rostro.
—¿No te da vergüenza pasearte con tu puta después de lo que hiciste? —gritó Cara, señalando a la modelo que acompañaba a Matt—. ¡Sabes cuánto te ama Sarah! —Este no es tu maldito problema, Cara —respondió Matt. Sus ojos, antes claros, ahora eran dos brasas de furia pura. —Me das asco. Ella no es ni la mitad de lo que es Sarah y lo sabes. Tu pérdida será su ganancia; todos sabemos que nunca estuviste a su altura.
Matt dio un paso agresivo hacia ella. Cara no retrocedió, pero antes de que el puño de Matt pudiera cerrarse, Ross intervino con la fuerza de un huracán. El golpe de Ross conectó de lleno en la mandíbula de Matt, quien trastabilló antes de devolver el impacto. Noah tuvo que sujetar a Cara por la cintura mientras ella intentaba zafarse, gritando insultos, dispuesta a terminar el trabajo ella misma.
E! NEWS: ESCÁNDALO EN CIPRIANI La baterista de Next Band, Cara Boyd, y el ídolo juvenil Matt Hemmings protagonizaron una violenta pelea anoche en Los Ángeles. Según informes de PageSix, Boyd intentó agredir al cantante tras un acalorado intercambio de insultos. La disputa parece tener su origen en la supuesta infidelidad de Hemmings con la modelo Carolina Hastings, engañando a su novia de cinco años, la guitarrista Sarah Davis.
—¡¿CARA, QUÉ DEMONIOS TE PASA?! —el grito de Mark Hoppus hizo vibrar los marcos de las fotos en su oficina. —Mark, no fue para tanto —respondió Cara, sentada con las piernas cruzadas y una indiferencia que solo alimentaba el fuego de su representante. —Estás en toda la prensa internacional. Has convertido un drama personal en un desastre de relaciones públicas. —¿Lo siento? —soltó ella, aunque Mark sabía que no había un ápice de arrepentimiento en sus palabras. —Te disculparás públicamente. Quiero un post en Instagram hoy mismo. —Ni hablar. No voy a pedirle perdón a ese traidor —Cara se puso en pie, retándolo con la mirada. —Es eso o estás fuera de la banda. Esta no es la forma de arreglar los problemas, Cara.
Ella soltó un gruñido de frustración y se desplomó de nuevo en la silla. —Bien. Lo haré. Pero es una mierda. —Nadie dijo que la vida fuera justa —sentenció Mark.
Al salir, Sarah y Nina la esperaban en el pasillo. El rostro de Sarah era un mapa de preocupación y ojeras mal disimuladas. —¿Qué te dijo? —preguntó Nina. —Que tengo que ser la "niña buena" y disculparme con el imbécil —masculló Cara—. Sarah, perdóname... no quería que te enteraras así. —Puedo con esto, Cara. Solo dime qué pasó de verdad.
Cara suspiró, viendo cómo la voz de su amiga se quebraba. —Estaba con Ross y Noah. Una chica me coqueteó y fuimos un momento al baño. Al salir, vi a Matt. Estaba de la mano con la tipa de las fotos. Ella le susurraba al oído y él sonreía... no pude soportarlo, Sarah. No después de verte llorar encerrada mientras él se divertía. Fui hacia él y le vacié el trago encima a la modelo. Ella intentó golpearme, así que agarré la botella de champán y... bueno, se la estampé. —Le diste justo en la cabeza —añadió Nina con una mezcla de horror y admiración. —Exacto. Matt se me fue encima como si yo fuera un hombre y Ross me defendió. Noah me sostuvo para que no terminara en la cárcel.
Sarah cerró los ojos, sintiendo que el mundo se le escapaba entre los dedos. —Entonces... de verdad está con otra. —Es un idiota, Sarah. Lo vas a superar, te lo juro —sentenció Cara, abrazándola con fuerza.
Días después, el entorno cambió drásticamente. El verde impecable de los jardines de la clínica de reposo servía de fondo para una reunión que Sarah necesitaba con desesperación. Al ver la cabellera rubia a lo lejos, corrió con todas sus fuerzas.
—¡Emma! Se fundieron en un abrazo que olía a reencuentro y perdón. —Sarah, perdóname por todo lo que te grité. Estaba... fuera de mí —murmuró Emma. —Lo sé, no importa. Te extraño tanto. Sarah la observó con detenimiento. Emma tenía mejor color; la sombra de la sobredosis empezaba a disiparse de su mirada. —Me hace bien estar aquí, supongo —admitió Emma—. Pero dime, ¿por qué lloras? ¿Pasó algo?
Sarah no pudo contenerlo más. El dique se rompió. —Matt y yo rompimos. Hay fotos de él con otra por todos lados... y para cerrar con broche de oro, Cara se agarró a golpes con él en un club. La disquera de Matt la demandó por daños. Mark está perdiendo la cabeza. Emma parpadeó, procesando la información, y luego soltó una risita amarga. —Vaya... debí estar ahí, suena como un caos glorioso. —No es divertido, Emma. Solo quiero que esto termine.
Caminaron en silencio por el sendero antes de que Sarah preguntara por Evan. —Vino a verme —confesó Emma—. Sé que tiene prohibido entrar, pero hablamos. Voy a dejar que se mude conmigo a Los Ángeles cuando salga de aquí. Sarah suspiró, preocupada por la intensidad de esa relación, pero asintió. —Es tu decisión, Emma. Te apoyaremos en lo que sea.
Esa noche, Sarah llegó al restaurante del hotel bajo una lluvia de nervios. La hostess le indicó que la siguiera hacia una zona privada que no conocía. Subieron unas escaleras caracol hasta llegar a una terraza acristalada con una vista cinematográfica de las luces de la ciudad. En el centro, una mesa cubierta de rosas blancas esperaba bajo una luz tenue.
Matt se acercó desde las sombras, vestido impecablemente, con esa mirada azul que todavía tenía el poder de desarmarla. —¿Te gusta? —preguntó él con voz aterciopelada—. Me alegra tanto que hayas venido, Sarah. No tienes idea de cuánto te he extrañado.
Sarah se quedó inmóvil, debatiéndose entre el asco que le provocaban las fotos y el amor que, a pesar de todo, se negaba a morir.
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Next Band
RomansaAunque lograron el éxito la vida personal de las 4 integrantes de Next Band pende de un hilo. Emma vocalista de la banda vive controlada por las drogas mientras sufre porque el hombre que le juro amor eterno tendrá un hijo con otra. Sarah guitarri...
