Al llegar a la fiesta, la fila de gente daba la vuelta a la manzana, pero tuvieron suerte: Mike era íntimo de Matt y los hizo pasar de inmediato. La música los golpeó como una ola de calor en cuanto cruzaron el umbral de la enorme residencia.
Sarah y Emma saludaron a algunos compañeros del instituto, pero la castaña no tardó en ser "secuestrada" por su novio. Matt la levantó en vilo, haciéndola girar ante la mirada envidiosa de medio salón. Al bajarla, Sarah lo rodeó por el cuello y le dio un beso corto, marcando territorio con una sonrisa.
Emma, mientras tanto, escaneaba el lugar. No tardó en localizar a Nina en la pista, moviéndose con una confianza que no le conocía junto a un chico rubio. —Nina está bailando con Peter —le susurró Emma a Sarah—. ¿No es ese tipo un imbécil? —Tal vez con ella no lo sea —respondió Sarah, encogiéndose de hombros.
—¡Chicas! Tengo el tequila listo —anunció Matt, guiándolas hacia una mesa donde sus amigos ya habían montado un cuartel general. Sirvió los tragos con destreza de barman. —Bebé, sabes lo que me hace el tequila... —protestó Sarah con una mueca—. La última vez ni siquiera recuerdo qué pasó. —Yo sí me acuerdo —intervino Mike, soltando una carcajada—. Primero te subiste a la mesa y te marcaste un baile bastante sexy. Yo disfruté el show hasta que Matt te convenció de bajar.
—¡Qué vergüenza! —Sarah se cubrió la cara, sintiendo cómo el calor le subía a las mejillas. Se veía adorablemente apenada, lo que solo provocó más risas en la mesa. —Bebé, yo te voy a cuidar —le prometió Matt, lanzándole una mirada de advertencia a Mike—. Este idiota solo se emociona porque eres la única chica linda que ha visto bailar en su vida. Sarah tomó valor, chocó su vaso con el de Emma y se bebió el fuego líquido de un solo trago.
La fiesta avanzaba y el alcohol empezaba a hacer efecto en Emma; incluso la música comercial de fondo empezaba a sonarle bien. Pero entonces, lo vio. Evan cruzaba la entrada y sus miradas se entrelazaron un segundo, pero la chispa se extinguió de golpe. Tras él venía una mujer que no encajaba: era visiblemente mayor que todos los adolescentes allí presentes, moviéndose con una seguridad que se sentía fuera de lugar en medio de ese descontrol.
—Hola a todos —saludó Evan a la mesa, ignorando olímpicamente a Emma. Había traído a una "invitada" justo frente a ella. —Hola, amigo. Qué bueno que viniste —dijo Matt, rompiendo el hielo—. ¿Quién es tu amiga? —Ella es Lucy —respondió Evan, seco. No dio más detalles y el silencio que siguió fue lo suficientemente incómodo como para que nadie se atreviera a preguntar la edad de la desconocida. Emma rodó los ojos y se alejó de la mesa; lo último que quería era sentirse usada por Evan una vez más. ¿Quién demonios era esa mujer?
Horas más tarde, en la madrugada, el ruido de la fiesta era un murmullo lejano para Matt y Sarah. Se habían refugiado en una de las habitaciones de la planta alta. Él la cargó para sentarla en el borde de la cama, eliminando la diferencia de estatura para poder besarla con una urgencia que amenazaba con incendiar el cuarto.
Mientras tanto, en el backstage del auditorio donde se celebraba el concurso de bandas, los nervios estaban a flor de piel. —Basta, dejen de moverse —pidió Nina—. Me ponen el cabello de punta. —Estoy nerviosa, no pensé que habría tanta gente —admitió Emma, ajustándose la correa de la guitarra.
Sarah se acercó y la tomó de los hombros con firmeza. —Escúchame: eres Emma Molko, la chica más perra de toda la escuela. Quiero que te portes como tal ahí arriba, porque eres la más talentosa de este maldito lugar. —Aún no tenemos registrado su nombre —interrumpió un chico del staff, visiblemente molesto. —Danos diez minutos —pidió Nina. —¿Todavía no tienen nombre? —El chico resopló y se marchó.
Las cuatro se juntaron en un círculo apretado. —Bien, un nombre. ¿Qué tan difícil puede ser? —dijo Emma. —Punk Girls... The Cats... —sugirió Cara. —The Fluffy —soltó Cara después, ganándose una mirada asesina de las demás. —Ya, déjate de juegos —Emma rodó los ojos.
El chico del staff regresó con cara de pocos amigos. —Son la siguiente banda. ¡Ya! —¡Eso es! —exclamó Nina emocionada—. The Next Band. —¿Qué? —Emma la miró sorprendida. —Me gusta —sentenció Sarah, dándole un beso en la mejilla a Nina—. Eres la mejor, perra. ¡A patear traseros!
Salieron al escenario bajo una lluvia de aplausos. En cuanto sonaron los primeros acordes, el público enloqueció. La actitud magnética de Emma conectó de inmediato con la audiencia, que coreaba canciones que ni siquiera conocían. Al terminar, el auditorio entero pedía otra a gritos.
Al bajar, Evan interceptó a Emma y la levantó en peso. —¡Lo hiciste genial! —¿Te gustó? En lugar de responder, Evan la atrajo y la besó, encendiendo mil chispas en el corazón de Emma que le hicieron olvidar, momentáneamente, a la misteriosa Lucy de la noche anterior.
Por su parte, Sarah intentaba comprar una cerveza en la barra cuando un chico se le adelantó y pagó por ella. —Su banda fue la mejor —dijo él—. Soy Jason. —Sarah. Y muchas gracias —respondió ella, intentando devolverle el dinero—, pero no es necesario. —Soy tu fan desde ahora. Estoy seguro de que ganarán. Además, eres la más guapa de la banda... ¿Tienes novio?
Antes de que Sarah pudiera contestar, sintió unos brazos posesivos rodeándola. Matt apareció de la nada y la besó con una intensidad que delataba sus celos. —Sí, tiene novio —sentenció Matt, barriendo a Jason con la mirada—. ¿Qué te hace pensar que una chica como ella saldría con alguien como tú? —¡Matt! —lo regañó Sarah, aunque por dentro se le derretía el corazón.
Jason resopló mientras se alejaba. —Espero que ganen... y que te consigas un novio que no sea un idiota. Sarah soltó una carcajada y rodeó el cuello de Matt con sus brazos. —¿Por qué eres tan malo? —Es lo único que me molesta de que te vayas de gira... pensar en todos los idiotas que van a intentar conquistarte. —Sabes que solo te amo a ti, Matt.
Él sonrió, aunque con un deje de tristeza. —¿Ya sabes cuándo te vas? —En menos de dos semanas. Mi agente me dirá las fechas pronto. —No quiero que te vayas, pero sé que es tu sueño —Matt le acarició la mejilla antes de besarla de nuevo.
—¡Ya sepárense, tórtolos! —gritó Jack, llegando con Tito—. Ustedes son puro azúcar. —¿Envidia? —bromeó Matt. —Sarah, de verdad, fueron las mejores —dijo Tito—. ¿Saben cómo va lo del concurso? —Son diez bandas y tres fases —explicó Sarah—. Los resultados de quién pasa a la siguiente ronda salen mañana por Facebook. —No se preocupen, amor. Van a ganar —la animó Matt—. Si no, es que el jurado está sordo.
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Next Band
Storie d'amoreAunque lograron el éxito la vida personal de las 4 integrantes de Next Band pende de un hilo. Emma vocalista de la banda vive controlada por las drogas mientras sufre porque el hombre que le juro amor eterno tendrá un hijo con otra. Sarah guitarri...
