El ambiente en el backstage del recinto era eléctrico. El aire olía a laca para el cabello, cables calientes y esa mezcla de sudor y perfume típica de los eventos juveniles. A diferencia de la primera fase, esta vez las chicas caminaban con una columna vertebral más firme; la victoria anterior les había inyectado una dosis de confianza que actuaba como un escudo contra los nervios. Sin embargo, Emma no dejaba de ajustar las clavijas de su guitarra con una insistencia casi obsesiva, mientras Cara rebotaba sobre sus talones, baqueteando rítmicamente contra sus propios muslos.
—Seguimos nosotras. Vamos a demostrarles de qué estamos hechas —sentenció Cara, con la mirada encendida. —Tal vez si hubiéramos practicado más en lugar de ir a la playa... —reclamó Emma, sin levantar la vista de sus cuerdas. —Nos irá bien, chicas, ya lo verán. El público ya es nuestro —trató de calmarla Sarah.
Un movimiento entre las cortinas interrumpió la tensión. Matt apareció esquivando cajas de equipo, con esa sonrisa de suficiencia que siempre lo acompañaba. Se deslizó hasta Sarah y la envolvió en un abrazo posesivo que la hizo soltar un pequeño chillido de sorpresa.
—¿Qué haces aquí? Se supone que no dejan pasar a nadie —susurró Sarah, aferrándose a su chaqueta. —Me colé solo para desearles suerte. No podía perdérmelo. —Ay, qué lindo...
Sarah lo besó allí mismo, frente a las cámaras y las miradas cansadas del staff. —Consigan un cuarto, por favor —interrumpió Cara, rodando los ojos. Matt soltó una carcajada justo cuando un asistente les hizo la señal definitiva: era su turno. —Suerte, chicas. Recuerden que son las mejores —les gritó Matt mientras ellas se encaminaban al escenario. —¡Lo sabemos! —respondió Nina, subiendo los escalones de dos en dos.
Al cruzar el umbral hacia las luces, el rugido fue inmediato. Ya no eran unas desconocidas; el nombre "Next Band" rebotaba en las paredes del auditorio. El público se volvió loco, una masa de manos y gritos que hizo que a Sarah se le erizara la piel. Emma se acercó al micrófono, sintiendo el calor de los focos sobre su rostro.
—Nosotras somos Next Band. Gracias por estar aquí —anunció, y el primer acorde estalló con una fuerza que hizo vibrar el suelo.
A mitad de la segunda canción, Emma empezó a escanear las primeras filas. Buscaba la mirada de Evan, ese anclaje que necesitaba para terminar el set con fuerza. Pero lo que encontró fue un balde de agua fría: Evan estaba allí, sí, pero Lucy lo sostenía del brazo con una familiaridad hiriente. El nudo en la garganta de Emma fue tan real que su voz se quebró, dejando un vacío de medio segundo en la letra. Se obligó a cerrar los ojos y a recuperar el ritmo, aunque en su mente la pregunta golpeaba con la misma intensidad que la batería de Cara: ¿Por qué esa mujer siempre estaba con él?
Al bajar del escenario, el zumbido de los aplausos todavía les pitaba en los oídos. La adrenalina las mantenía flotando. —Es obvio que les gustamos —exclamó Nina, secándose el sudor de la frente con la manga. —Esto lo tenemos ganado —gritó Cara, eufórica—. ¿Emma? ¿Me escuchas? Estás en otro mundo. —Sí... ganaremos —respondió Emma, con una voz que sonaba a kilómetros de distancia.
Se reunieron con su grupo de amigos en la zona de descanso. Evan se acercó a Emma con una sonrisa triunfal e intentó besarla, pero ella giró la cara de forma tan brusca que el gesto provocó burlas entre los presentes. Lucy, tratando de suavizar la evidente tensión, dio un paso al frente. —Tocaron genial, de verdad —dijo la mujer, buscando la mirada de Emma. Emma la ignoró, fingiendo que buscaba algo en su funda de guitarra. Sarah, notando el desaire, intervino rápidamente. —Gracias, Lucy. Significa mucho. —En serio, Emma, cantas hermoso —insistió Lucy—. Deberíamos juntarnos algún día.
Cara soltó una carcajada ruidosa, escupiendo un poco de cerveza en el proceso. —Claro, cómo no —rio con sarcasmo. Sarah le dio un codazo que casi la deja sin aire—. Digo... claro, Lucy, ¿por qué no?
—Emma, ¿podemos hablar? —intervino Evan. El silencio cayó sobre el grupo, todos pendientes de la cara encendida de la rubia. —Estoy algo ocupada, Evan. Quiero tomar algo... No pudo terminar. Evan la tomó del brazo con firmeza y la guió hacia la salida del edificio, bajo la mirada curiosa de todos. —¿Y ahora por qué está tan molesta? —preguntó Cara, rodando los ojos. Michelle se inclinó hacia ella y le susurró al oído: —Es porque trajo a la señora otra vez, genio.
El lunes siguiente, la burbuja de la banda volvió a inflarse. Sarah corrió por la acera hasta llegar a la casa de Matt y aporreó la puerta con una energía frenética. Cuando él abrió, ella se lanzó a su cuello antes de que pudiera decir una palabra. —¡Pasamos a la tercera ronda! ¡Lo logramos, Matt! Él la sostuvo por la cintura y la besó, pero Sarah sintió algo extraño en sus labios. No era la chispa de siempre; había una pesadez, una nota de despedida.
—Es grandioso, amor. Sabía que nadie podía con ustedes —dijo él, bajándola al suelo. Sarah se quedó aferrada a su cuello, escudriñando su rostro. —¿Qué sucede? Pensé que estarías saltando conmigo. —Estoy feliz, de verdad. Es solo que... mi representante llamó. La gira empieza esta semana. Me voy el miércoles.
La noticia golpeó a Sarah como un impacto físico. El aire pareció escaparse de la habitación. Aunque siempre había sabido que este momento llegaría, la realidad de perder su presencia cotidiana se sintió como un abismo. —Sarah, no pongas esa cara, por favor —suplicó Matt, tomando su rostro entre sus manos—. Solo serán unos meses. Podrás venir a verme en algunas fechas.
Las lágrimas empezaron a correr por las mejillas de Sarah, calientes y silenciosas. —Lo sé... es tu sueño y estoy orgullosa, te lo juro. Es solo que... te voy a extrañar tanto que me duele. —Tú eres la única razón por la que dudo en irme —confesó él, besando su frente con una ternura desesperada—. Solo prométeme algo, Sarah: ¿siempre vamos a estar juntos, pase lo que pase?
Sarah lo observó, buscando seguridad en sus ojos azules, pero luego bajó la mirada hacia la púa rosa que él llevaba colgada. Miles de kilómetros empezaban a abrirse paso entre ellos antes de que Matt cruzara la puerta.
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Next Band
RomanceAunque lograron el éxito la vida personal de las 4 integrantes de Next Band pende de un hilo. Emma vocalista de la banda vive controlada por las drogas mientras sufre porque el hombre que le juro amor eterno tendrá un hijo con otra. Sarah guitarri...
