Sharon estaba por salir con su padre al Jam & Roller para ir a ver a Ámbar que competiría en una competencia muy importante y quería que ellos estuviesen ahí, en eso Sharon estaba en la sala con Rey hablando cuando su padre su padre bajo las escaleras con una sonrisa, al hombre de edad le llamo mucho la atención la relación de su hija y Rey, aunque ella le haya dicho que solo tienen una relación de trabajo, él tenía sus dudas. Solo había llegado hace una semana y desde que llego y conoció a Rey le pareció al principio un poco antipático porque no se reía con sus chistes, comentarios o sus bromas, tampoco era de conversar mucho por eso no tenía una buena vista de él, pero todos sus pensamientos negativos cambiaron cuando se dio cuenta de que Rey estaba enamorado de su hija, y obvio que quería que su hija tuviera un novio y que mejor que uno que la cuidara como lo hacía Rey, le costaría porque Sharon no era fácil en cuestiones del amor.
- ¿Todo bien papá, te veo pensativo? –pregunto Sharon mirándolo con un poco de preocupación.
-Estoy bien, solo pensaba en mi nieta, y en lo emocionado que estoy de verla patinar- respondió Alfredo en lo que terminaba de bajar las escaleras, tuvo que mentir porque no quería que su hija se enojara nuevamente con él por ese tema.
- ¡Ella también está muy emocionada porque la veras patinar! Anoche no dejaba de hablar de eso, me costó mucho hacerla que se acostara a dormir-contesto la mujer de cabello rubio con una sonrisa-. Ámbar está muy feliz de que hayas vuelto.
- ¿Y tú también lo estás?
-Lo estoy, pero espero poder confiar lo que me prometiste sobre de verdad quedarte y ser una familia unida- contesto la mujer de ojos verdad mientras se cruzaba de brazos-. Espero que esta vez puedas cumplir algo en tu vida, al menos esta vez por tu nieta.
-Lo prometí hija, y te juro que esta vez no me alejare de ustedes dos- declaro el hombre de edad sintiéndose un poco triste por dentro al ver que, aunque se lo haya jurado miles de veces a su hija le costaba confiar en él, pero la entendía, tantos años de ausencia en sus vidas se ha ganado ese odio y esa desconfianza que por más que demuestre que cambio no era suficiente para su hija.
-Solo espero que esta vez sea verdad.
Rey se quedó mirando a su jefa, él sabía todo el dolor que le generaba recordar eso, y el incendio de la mansión era temas muy difíciles que solo evitaba, entendía lo difíciles que era para ella volver a confiar en Don Alfredo y sus promesas, al verla así de triste tenía ganas de abrazarla, de susúrrale todo estará bien pero no podía porque al hacerlo solo se ganaría ser echado a la calle. Era horrible estar enamorado y no poder contarle a esa persona lo mucho que la amas, Rey se moría por el día que Sharon y él sean algo más que jefa y empleado, que se diera cuenta de que todo lo hacía y soportaba era por amor a ella.
Él estaba por hacer un comentario para cortar este silencio incomodo que se formó, cuando el celular de Sharon comenzó a sonar, la mujer de cabello rubio busco su celular de su bolso, y miro para ver quién era.
- ¿Quién es Sharon? -pregunto su padre sin dejar de mirarla.
-Es Ámbar me pidió que le lleve unos aretes que se olvidó en la mesita de luz en su cuarto-conto ella con un suspiro de fastidio-. Dice que no puede patinar si su vestuario no está completo.
-En ese caso tendrá que ir por ellos de lo contrario se molestara contigo-dijo su padre con una sonrisa.
-Eso es cierto-asintió Sharon en lo que comenzó a caminar hacías las escaleras-. Rey, ¿puedes quedarte con mi padre un momento? Busco eso y luego nos vamos.
-¡Claro Miss Benson! Yo me quedare con él-respondió su asistente con una sonrisa.
Sharon también le sonrió para luego seguir subiendo las escaleras hasta que no se la vio más, Rey se la quedó mirando aun sonriente mientras pensaba en lo bella y perfecta que ella era, por otro lado, Don Alfredo observaba la expresión del rostro de Rey con una divertida sonrisa, era obvio de que él estaba enamorado de su hija y vio más que perfecta la oportunidad de indagar sobre eso. Rey decidió dejar de sus pensamientos de lado para darse la vuelta y encontrarse con que Don Alfredo lo miraba con una gran sonrisa, esa sonrisa que él que usaba cuando estaba fastidioso con algo.
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One-Shots Sharey
FanfictionDiferentes historias sobre nuestra pareja favorita de adultos más shipiada de soy Luna
