CAPITULO 55

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DRAGONSTONE

Aegon había perdido cuantas veces relleno su copa, miraba por el balcón, el cielo tenía pocas estrellas, escuchaba las olas golpear la costa, el aire frio golpeo sus mejillas calientes por el vino.

Se había perdido la cena, no estaba en condiciones de estar presentable en la cena y decidió no asistir.

Aegon estaba perdido en miles de pensamientos, muchas cosas pasaban por su cabeza, el dolor empezó a surgir de nuevo y con ello volvió a rellenar su copa de vino, un mal habitó que se estaba generando en él.

Joffrey decidió no asistir a la cena, en cambio pidió estar solo y cuando lo estuvo; se encamino a la habitación que era de su hermano Lucerys.

Rhaenyra al entrar al comedor y no ver a nadie, tomo asiento en la cabeza de la mesa y vio la mesa servida, un nudo en el estómago se instaló en ella al ver las sillas vacías, apretó sus manos en puños al ver cada una de las sillas, su mente la engaño y la hizo ver a toda su familia sentada en esa mesa, cerró los ojos y recordó las cenas llenas de felicidad, todos hablando a la misma vez, las risas y la sonrisa que sin darse cuenta tenía en el rostro se desvaneció al abrir los ojos.

No pudo soportarlo más y salió de ahí, en su camino se dirigió a su habitación, pero no pudo evitar hacer un desvió y abrir la habitación de su hermano, Aegon estaba sentado en una silla mirando por el balcón de su habitación.

Aegon giro levemente la cabeza y miro a su hermana con sorpresa.

-¿No fuiste a cenar por tomar vino? – pregunto ella con enojo, Aegon regreso su vista al frente.

-No estoy de humor hermana. – dijo Aegon con voz apagada y ronca por el vino.

Rhaenyra cerró la puerta con fuerza y se acercó a él rápidamente.

-¿Decidiste que era mejor emborracharte que ir a cenar con tu hermana? – elevo la voz con más enojo.

Aegon cerro los ojos y negó.

-Mañana hablamos. – respondió Aegon tomándose su cabeza con una mano y con la otra su copa de vino.

Rhaenyra estaba enojada, con miles de emociones fluyendo en ella y ver a su hermano perdido en vino la hacía querer pelear.

-¿Dime, estas seguro que no es Aemma la que ya no se quiere casar contigo? . – presiono ella y sabía en su interior que solo buscaba pelear, estaba llegando a su límite; pero tenía miles de cosas en su mente y sabía que lo que había dicho era algo sensible, se odio de usar eso.

Aegon detuvo sus movimientos, su estrés se volvió enojo. Dejo su copa de golpe en la mesa pequeña que tenía a un lado de golpe.

-He dicho que mañana hablamos. – gruño conteniendo su enojo.

Rhaenyra tembló de enojo, al no tener algo más de su hermano y ella en su interior no sabía que buscaba realmente.

-El vino no resolverá tus problemas. – dijo ella con enojo, tomo la copa de Aegon que aún tenía vino, tiro el contenido al suelo y dejo la copa de nuevo en su lugar.

Aegon no aguanto más, con su mano tiro la jarra y la copa de la mesa.

-¡¿Crees que no lose?! – pregunto Aegon gritando. –¡El vino no resuelve nada, no resuelve mis problemas, pero me hace olvidar! – grito él con furia.

Rhaenyra se sintió triunfadora al ver una reacción de su hermano, pero cuando vio los ojos de su hermano supo que había algo mal en él. Sus ojos con lágrimas la hicieron detenerse para no seguir buscando pelea, volvió a ella, la Rhaenyra sensata.

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⏰ Última actualización: Jun 15 ⏰

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